jueves, 27 abril 2017
21:52
, última actualización
Dormir o no dormir

Herramientas médicas contra las noches en vela

Tratamientos. Unos 700 sevillanos acuden cada año a la Unidad del Sueño del Hospital Virgen del Rocío. La prueba más común es la polisomnografía, un estudio en el que se monitoriza al paciente y se estudia cómo duerme

19 mar 2017 / 16:52 h - Actualizado: 19 mar 2017 / 20:58 h.
  • Herramientas médicas contra las noches en vela
    Un 30 por ciento de la población adulta española padece insomnio transitorio. / El Correo

La Sociedad Española de Neurología (SEN) calcula que un 30 por ciento de la población adulta padece insomnio transitorio. El trastorno del sueño se considera crónico cuando se alarga más allá de los seis meses y afecta a un 15 por ciento de los españoles adultos. «Dormir, duermo, pero poco y mal. En épocas de estrés es cuando más se agudiza, pero he tratado de seguir unas pautas y rutinas para tratar que no afecte a mi vida normal. Hay noches en las que me cuesta mucho dormir, otras en la que me desvelo a mitad de la noche y ya me resulta imposible descansar». «Tengo insomnio diagnosticado desde los 19 años, asociado a problemas neurológicos, sistema nervioso y ansiedad. El insomnio significa que no duermes, estás cansado, tienes sueño, pero no logras conciliar el sueño. Pasas la noche en blanco, y la siguiente y la siguiente. No sirve leer, no sirve ver la tele, no sirve contar ovejas. Para mí el insomnio significa dormir dos horas en una buena noche, 45 minutos o no dormir nada», explica Daniel.

Creí escuchar una voz que me decía: Macbeth, tú no puedes dormir, porque has asesinado al sueño. Perder el sueño, que desteje la intrincada trama del dolor, el sueño, descanso de toda fatiga: alimento el más dulce que se sirve a la mesa de la vida». Carlos, profesor de literatura, ha encontrado en la obra de William Shakespeare la mejor manera de describir lo que le sucede cada vez que apaga la luz e intenta dormir: «Me han asesinado el sueño». Desde hace seis años tiene muchísimos problemas para conciliar el sueño y ha adaptado su vida a un compañero de viaje que le acompaña desde el mismo momento en que cierra los ojos, el insomnio.

Mientras que para muchas personas la noche significa ocio, diversión y relax, para otras es el momento en el que se inicia una batalla psicológica para tratar de dormir el mayor tiempo de horas posibles. «El tiempo, el reloj. Ambos se convierten en tus mayores enemigos cuando empiezas a no dormir bien. Te obsesionas por las horas en las que has o habrás dormido, el tic tac se mete en tu cabeza y te martillea. Desde hace mucho tiempo no hay un tic tac en toda mi casa», relata Carlos. «El insomnio incrementa las sensaciones: el ruido del silencio. Es insufrible, escuchas todo, hasta lo más nimio, y pronto crees que incluso la oscuridad es demasiado luminosa», cuenta Daniel.

Unos 700 sevillanos acuden al año a la Unidad del Sueño del hospital Virgen del Rocío de Sevilla. En el momento en que empiezan a ser tratados reciben lo que se llaman «pautas de higiene del sueño». A partir de estas normas, el paciente aprende, por ejemplo, que no es bueno practicar ejercicio físico de noche (puesto que activa el organismo), que leer en la cama no es una costumbre beneficiosa si se tienen problemas para dormir o que pasados 15 minutos sin conciliar el sueño es mejor levantarse y propiciar una nueva atmósfera de relajación antes que dar vueltas en la cama.

Los trastornos pueden tener diferentes grados de gravedad que pueden afectar seriamente a la salud de quien los padece. Para poder saber la seriedad del trastorno los hospitales tienen lo que se conoce como Unidad del Sueño, donde se estudia cada caso utilizando diferentes pruebas como la polisomnografía. Es un estudio del sueño, en donde se monitoriza al paciente mientras duerme o trata de dormir y se estudia los trastornos que padece.

El tipo de polisomnografía más común se lleva a cabo en un centro especial para estudiar el sueño o Unidad del sueño. Al paciente se le pide que acuda 2 horas antes de la hora de dormir y se le prepara para la prueba que se realizará mientras duerme en una habitación privada conectado a monitores y con cámaras para ser observados por los médicos mientras duerme. Esta prueba se suele realizar durante la noche para observar los patrones de sueño normales de la forma más realista posible y poder detectar los trastornos.

El médico colocará electrodos en el mentón, el cuero cabelludo y en el borde externo de los párpados, los cuales deben permanecer en su lugar mientras el paciente duerme. Las señales provenientes de los electrodos se registran mientras el paciente está despierto con los ojos cerrados y durante el sueño. Se mide el tiempo que tarda en quedarse dormido y el tiempo que tarda para entrar en el sueño con movimientos oculares rápidos. También se colocan monitores en el pecho para registrar la frecuencia cardiaca y respiración.

Durante la noche, las máquinas a las que está conectado van tomando registros mientras un médico especializado en trastornos del sueño le observa y anota cualquier observación de interés. Se miden el número de veces que el paciente no respira o que casi deja de respirar. En algunos centros de estudio del sueño, una cámara de vídeo graba todos los movimientos durante el sueño, esta es otra manera de detectar trastornos del sueño.

Esta prueba se practica con el fin de diagnosticar posibles trastornos del sueño, incluyendo apnea obstructiva del sueño (AOS), la cual a menudo se sospecha debido a los siguientes síntomas: somnolencia diurna (quedarse dormido durante el día), ronquidos fuertes, períodos de contención de la respiración, seguidos por jadeos o resoplidos y sueño intranquilo. Otros trastornos del sueño para los que se puede usar la polisomnografía para diagnosticarlos son: narcolepsia, trastorno del movimiento periódico de las extremidades (movimientos frecuentes de las piernas durante el sueño). Trastorno de comportamiento con movimientos oculares rápidos (una afección en la cual las personas «actúan» físicamente sus sueños).

El Test de Latencias Múltiples (TLM) consiste en una serie de 5 siestas diurnas programadas a intervalos de 2 horas en las que, en condiciones ambientales apropiadas de oscuridad y silencio, se invita al paciente a dormir. En ellas, si el paciente se duerme, el tiempo que tarda en dormirse y si entra en sueño REM durante las mismas. Su utilidad es en las hipersomnias del sistema nervioso central (Narcolepsia, Hipersomnia Idiopática...) y siempre han de ir precedidas de un estudio polisomográfico la noche anterior, para asegurarse que ha dormido bien y los resultados son fiables.

La actigrafía se basa en el principio de que durante el sueño disminuyen los movimientos de un sujeto hasta prácticamente estar en reposo. Se trata de registrar mediante un velocímetro (actígrafo) la actividad motora a lo largo de periodos de tiempo prolongados (de 1-2 hasta 22 días) habitualmente una semana. El sensor tiene apariencia de un reloj de pulsera. Habitualmente se coloca en una extremidad, muñeca o tobillo y registra la actividad motora de un sujeto. La información se almacena en el mismo sensor y posteriormente se vuelca a un PC para su procesado, análisis, informe y representación gráfica de lo grabado.

La doctora Georgina Botebol de la Unidad del Sueño del centro sevillano ha publicado un ebook con el sugerente título de Haz las paces con tu insomnio. Botebol abre el debate sobre si este trastorno debe o no ser medicado, y su planteamiento parte de la base de que cualquier tratamiento debe ser puntual. «Durante los dos primeros años traté de combatirlo por mi cuenta o acudiendo al médico, que me recetaba infinidad de historias (infusiones, masajes, pastillas, muchas pastillas). Luego te sugieren «otras pastillas», que no están recetadas, pero que te dejan catatónico. Éstas ayudaban a dormir, pero el cuerpo no descansaba. Me levantaba con los mismos dolores de cabeza que cuando no dormía», asegura Daniel. «¿Sevilla de noche? Sevilla de noche para mí es lo que veo a través del balcón de mi salón cuando paso mucho tiempo en vela. Salvo en verano, que puedo relajarme algo más, el resto del año procuro a partir de las siete o las ocho bajar el ritmo. Mis amigos suelen decirme que entro en modo unplugged (desenchufado) », bromea Carlos. «Estoy seguro que muchas veces me duermo sin darme cuenta y sueño que estoy despierto. Y cuando de verdad despierto creo que no he dormido», plantea.

¿Y las relaciones personales? «Claro que afecta a tus relaciones, estás más irascible, hiperactivo por las mañanas, derrotado por las noches. Los médicos me han comentando que los turnos rotatorios que tengo en mi trabajo tampoco me ayudad y afectan a la calida de mi sueño. Pasas de acostarte de las nueve a las doce. Cuando no duermo, estoy tumbado, respirando despacio, desnudando poco a poco mis pensamientos», reflexiona Daniel.


  • 1
Todos los vídeos de Semana Santa 2016