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La ciencia joven conquista las calles

Este viernes se celebró la sexta edición de La Noche Europea de los Investigadores en Sevilla

Manuel Pérez manpercor2 /
29 sep 2017 / 21:25 h - Actualizado: 30 sep 2017 / 10:16 h.
  • Niños y jóvenes fueron los protagonistas de una jornada dedicada a la ciencia. La Noche Europea de los Investigadores se celebró simultáneamente en más de 300 ciudades de Europa. / Manuel Gómez
    Niños y jóvenes fueron los protagonistas de una jornada dedicada a la ciencia. La Noche Europea de los Investigadores se celebró simultáneamente en más de 300 ciudades de Europa. / Manuel Gómez
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Juventud y futuro. Quizá este sea el mejor resumen que podría hacerse de La Noche Europea de los Investigadores, un evento que albergó este viernes a más de 240 científicos en las carpas instaladas para la ocasión en Plaza Nueva, donde se desarrollaron múltiples encuentros y talleres. Hablar de juventud y futuro resulta casi un oxímoron o una redundancia, pero es esperanzador ver a tantos adolescentes implicándose en el noble arte de la investigación, lo que asegura un digno porvenir de las diferentes ciencias.

Un gran número de jóvenes participaron de un modo u otro en este encuentro europeo. Muchos de ellos asistieron a las diferentes charlas organizadas por los expertos de diferentes instituciones científicas, mientras que otros tantos lo hicieron como ponentes de breves e interesantes conferencias.

Pero no solo los bisoños investigadores demostraron su talento, sino que los niños también fueron los verdaderos protagonistas de este evento. Por el Kid Corner –rincón de los niños– pasaron los más pequeños de la casa. Ellos se encargaron de derribar el mito de que las matemáticas son aburridas. Una baraja de cartas fue suficiente para que José Antonio Prado-Bassas, de la Universidad de Sevilla (US), enseñara a los niños la magia de los números. Los más pequeños, sentados sobre una moqueta color magenta –color corporativo del evento–, sonreían, levantaban la mano para participar, se involucraban con las matemáticas. Una prueba más de que aprendizaje y diversión pueden ir de la mano.

Los padres, fieles espectadores de sus hijos, parecían disfrutar el momento tanto o más que ellos. «No había visto a mi hijo interesarse así por las matemáticas nunca», afirmó una madre que no daba crédito a la participación tan activa de su hijo en el taller. «Deberían realizarse más actividades de este tipo», manifestó esta madre.

Pero si interesante fue jugar al baile de máscaras con los números, también lo fue jugar con la comida. Otro mito derribado. El Kid Corner tuvo un espacio dedicado a la educación emocional y los hábitos alimenticios de los más pequeños. A través de los colores de las frutas, fueron aprendiendo cuántas y qué propiedades contienen. Colores, tactos, olores e incluso sabores, porque los niños también realizaron una cata de frutas. Magníficos sumilleres tuvo La Noche Europea de los Investigadores. El juego del mikado también sirvió de excusa para fomentar el consumo de fruta entre los más pequeños. Un taller «fructífero», como bromeó el rector de la US, Miguel Ángel Castro.

Uno de los grandes atractivos de este encuentro fue la caja ilusoria instalada por la Obra Social La Caixa. El propio rector de la Hispalense, acompañado del delegado municipal de Bienestar Social y Empleo, Juan Manuel Flores, no quisieron perderse esta atracción, cuyo mecanismo es el mismo que se usó para llevar a cabo numerosos efectos especiales en películas como El Señor de los Anillos. Todo se debe a que la disposición interior de la caja «engaña al cerebro» creando planos imposibles, imaginarios o ficticios, explicó el director del Caixafórum Sevilla, Moisés Roiz. Si el lector quiere disfrutar de la magia de esta caja, sepa que este sábado podrá visitarla en el centro cultural que la entidad bancaria tiene en Sevilla, junto a Torre Sevilla.

Con una vasta y efusiva sonrisa, una chica invitaba a poner «la palabra justa» en un mural. Belén, estudiante de Filología Hispánica, animaba a los asistentes a resumir con una sola palabra su experiencia en La Noche Europea de los Investigadores. En el mural se leían expresiones como «impresionantemente divertido» o «increíble». Al fin y al cabo, tal y como comentó Belén con su sempiterna simpatía, «la lengua también es ciencia y es necesaria».


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