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Feria de Abril 2019

La Feria de madrugada: Borracheras, discotecas y reguetón

Llegada la madrugada, algunas casetas se transforman en auténticas discotecas con potentes equipos de sonido e iluminación

Juanmi Vega @Juanmivegar /
09 may 2019 / 08:00 h - Actualizado: 09 may 2019 / 08:00 h.
  • Interior de una caseta que se transforma en discoteca al llegar la madrugada. / El Correo
    Interior de una caseta que se transforma en discoteca al llegar la madrugada. / El Correo

Pasear por el Real de la Feria cuando la luna está en todo lo alto del cielo es muy diferente a hacerlo en las horas centrales del día. El escenario es el mismo, pero cambian los protagonistas, la luz, los sonidos y hasta los olores.

Cuando la iluminación se apaga y no queda más luz que la que expulsan las casetas hacia el exterior, cuando las sevillanas dan paso a los ritmos latinos con letras que hacen estremecer a Quevedo, Góngora y Bécquer, cuando el abrazo del titular de la caseta se convierte en entregar un ticket o en que te pongan un sello en la mano para poder volver a entrar, ese es el momento de huir de la feria.

Este año, el Ayuntamiento está siendo algo más flexible con algunas casetas que tienen una programación hasta altas horas de la mañana, ya que el horario de cierre de las casetas es a las tres de la madrugada. Una de ellas está situada en la calle Costillares.

Esta caseta, durante el día es normal y corriente, con sus mesas, sus sillas y sus comidas con extra de puyazo en la cuenta como en cualquier caseta del real, pero una vez que llega la noche, la caseta se transforma.

«Vamos a la caseta de los famosos» se puede escuchar por las calles de la Feria a partir de la 1 de la mañana. Es de los famosos porque han ido algunos personajes televisivos que no compiten, precisamente, por ser los más avispados del lugar, pero eso es otro tema porque listos son un rato para vivir de esa forma.

Esa caseta se transforma por completo. Desaparecen las mesas y las sillas. El escenario está presidido por un DJ que pone canciones de todo tipo: lo mismo te mete los últimos éxitos de los cantantes de reguetón por excelencia que terminas bailando por Los del Río, El Canto del Loco, Chayanne y más reguetón.

Visitantes ilustres

Al final de la caseta, compuesta por cuatro módulos, hay una zona reservada para visitantes ilustres. El problema es que no es fácil atravesar toda la pista llena de jóvenes embriagados por los ritmos latinos y otras sustancias graduadas. Fue curioso ver cómo llevaban a cierto defensa del Real Betis hacia esa zona lo más rápido posible.

Pero esto ocurre cuando estás dentro porque para entrar es otra odisea. Dos semanas antes, en las redes sociales, esta caseta hizo una campaña para que la gente fuese socia de la misma. Pagas una cantidad y tienes derecho a entrar, siempre que el aforo lo permita.

Hay que recordar que no se puede cobrar entrada por entrar en las casetas. Con esta forma de ‘socios’ por una semana se salva el escollo.

Pero no sólo la caseta de la calle Costillares, que lleva ya un par de años actuando de esta manera, es la única. Este año hay varias más, de hecho, un grupo de empresarios de la noche han compartido propiedad con una caseta de una asociación ligada al campo que por la noche se transforma.

Lo último de esta feria es el ‘sello’ que te ponen cuando sales de la caseta y quieres volver a entrar. Como si fuera una discoteca.

La Feria de madrugada: Borracheras, discotecas y reguetón

Y es que, lamentablemente, la noche en la Feria es la decadencia. El otro día, Julio Muñoz alias ‘Rancio’ escribía una tuit magistral que resume perfectamente la noche: «7 de la mañana. A esta hora Sevilla es un capítulo de The Walking dead pero con zombies que llevan peluches». Y tampoco olvidar los rankings a la borrachera más gorda que ya están viralizándose por Twitter.

La tal manida medida sevillana, en la Feria de ¿Abril? no se cumple. Alargamos la fiesta, los precios siguen cada vez tirando hacia arriba cuando el bolsillo está más vacío, los jóvenes empiezan a competir por el que coge la papa más gorda, los comercios de unas calles no pueden vender hielo pero los de la siguiente sí, algunas casetas cierran a las 3 y otras cuando quieren. En algunas te dan un abrazo al entrar y un beso al salir y en otras te dan un puyazo al entrar y un sello al salir. Antes se vendía ganado y ahora nos tratan como tal. Bienvenidos a la Feria del Siglo XXI.


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