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Memoria histórica

La fosa común de Blas Infante es cuatro veces mayor de lo que creían los investigadores

La delimitación del espacio de Pico Reja descubre que arrojaron cadáveres hasta el final de la Guerra Civil

11 ene 2018 / 14:18 h - Actualizado: 11 ene 2018 / 18:27 h.
  • Zona de la fosa común de Pico Reja en el Cementerio de San Fernando. / Txetxu Rubio
    Zona de la fosa común de Pico Reja en el Cementerio de San Fernando. / Txetxu Rubio
  • Zona de la fosa común de Pico Reja en el Cementerio de San Fernando. / Txetxu Rubio
    Zona de la fosa común de Pico Reja en el Cementerio de San Fernando. / Txetxu Rubio

La arqueóloga Inmaculada Carrasco, que ha concluido los trabajos de delimitación de la fosa común de Pico Reja, en el cementerio de Sevilla y donde se cree que están los restos de Blas Infante, entre al menos otros 1.103 represaliados constatados por los investigadores, avanzó este jueves los resultados de estas tareas. Entre ellos destaca que la fosa, que creían de 175 metros cuadrados a lo sumo, ocupa en realidad hasta 700.

En ella los cuerpos aparecen desordenados, y además hay otra sorpresa: las investigaciones de, entre otros, José Díaz Arriaza y otros memorialistas situaban la fecha de funcionamiento de la fosa entre el 21 y el 31 de julio de 1936, 10 días en los que los asesinatos en masa tras el golpe de Estado bastaron para colmatarla. Sin embargo, entre los seis cuerpos hallados en una cata de dos metros cuadrados han aparecido dos cuerpos cuya muerte se tuvo que producir entre marzo de 1938 y abril de 1939, posiblemente brigadistas internacionales.

La arqueóloga ofreció estos datos en una rueda de prensa respaldada por el alcalde, Juan Espadas (PSOE) y el consejero de Administración Local (de la que depende la política de memoria democrática) Manuel Jiménez Barrios, en el salón de gobierno de la casa capitular. El lunes se reunirá la comisión de memoria que coordina las actuaciones de la Junta, la Diputación y el Ayuntamiento para conocer de forma oficial estos resultados. Para este año decidirá cómo se emplean los 300.000 euros destinados para proseguir la excavación y exhumación de los asesinados por el golpe de Estado de 1936 en esta fosa, un trabajo que, explicó Carrasco, se prolongará “dos o tres años” y para el que los políticos comprometieron que habría fondos tanto para 2018 como para 2019 y siguientes, aunque aún no hay fecha para el reinicio de los trabajos.

Pico Reja, una zona hoy ajardinada al fondo del cementerio de San Fernando, no es la mayor fosa común del cementerio de Sevilla. La supera la conocida como del Monumento, con el doble de víctimas, y en todo el recinto, que se sepa, hay ocho. Siempre ha sido un secreto a voces que estaba abarrotada de restos de defensores de la República asesinados en 1936.

De hecho, investigadores como Díaz Arriaza señalan Pico Reja como el lugar más probable para los restos de Blas Infante (aseisnado el 19 de agosto), de los mineros de Riotinto acribillados en una emboscada en Camas, de los concejales del último ayuntamiento democrático antes del estallido de la guerra, diputados y alcaldes de localidades de la provincia que se hallaban el fatídico sábado 18 de julio de 1936 en Sevilla. A los 10 días de arrojar cadáveres en ella se llenó y el nuevo lugar donde se arrojaron los cadáveres de represaliados fue la fosa del Monumento.


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