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La huella humanitaria de Sevilla en el Sáhara

Cooperación. La solidaridad sevillana tiene un extenso recorrido a nivel internacional, caso del apoyo a los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf

08 may 2017 / 06:56 h - Actualizado: 08 may 2017 / 06:56 h.
  • Una de las actividades solidarias en los campamentos de refugiados de Tinduf. / J.M. Baquero
    Una de las actividades solidarias en los campamentos de refugiados de Tinduf. / J.M. Baquero
  • sasa. / Esas
    sasa. / Esas

Sevilla sigue marcando su huella en la solidaridad internacional. Con un sinfín de causas en el horizonte, y un puñado de ilusiones a cuestas, es un camino que une a instituciones y sociedad civil. Hay ejemplos repartidos por todo el mundo. Es el caso del apoyo al pueblo saharaui. Una relación que sigue dando pasos en los campamentos de refugiados en Tinduf, en Argelia.

Rehabilitar escuelas, mejoras en centros de salud o en equipamientos básicos como el abastecimiento de agua, asistencia nutricional... cualquier aporte es útil en la tierra prestada que los saharauis habitan desde hace cuatro décadas. Y ahí están, para demostrarlo, los trabajos ejecutados al compás entre instituciones y colectivos sociales.

Un hito en estas experiencias solidarias ha aportado más de 4 millones de euros desde los años 90 del siglo pasado: el programa Ayuda Humanitaria y Cooperación al Desarrollo de la Diputación de Sevilla. El otro pilar, el más grueso, ha destinado más de 400 millones de euros desde el año 2008 en los proyectos de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional al Desarrollo (Aacid).

«Reforzar socialmente»

Algunos de estos proyectos han sido visitados este mismo año por representantes de las instituciones sevillanas, como pudo comprobar El Correo de Andalucía en los campamentos de refugiados. Es el caso de la Rehabilitación y Adecuación de la Escuela de Arte ocupacional de la wilaya (o provincia) de Bujador, proyecto financiado por Diputación y el Ayuntamiento de Bollullos de la Mitación, con presencia del alcalde Fernando Soriano. Y el de Apoyo al funcionamiento de las Escuelas Nómadas del Sáhara Occidental, por el Consistorio de Brenes con la concejal de Igualdad, Formación y Festejos, Carmen Barrera.

Uno de los principales soportes civiles de este trazado humanitario es la Asociación de Amistad con el Pueblo Saharaui de Sevilla (Aapss). Presenta un amplio listado de actuaciones que vienen a «reforzar socialmente a la población exiliada». Como paradigma, la Escuela de Formación de Enfermeras de Dajla. El centro ha aportado 16 nuevas profesionales tras «tres años de curso intensivo».

Y, con «el apoyo solidario de profesionales médicos y enfermeras en colaboración con el SAS (Sistema Andaluz de Salud)», ha ampliado el área formativa a Matronas. Era una necesidad «imperiosa» ante los riesgos de nacimiento asistido por «parteras y personas inexpertas». Entre todos, dicen, han logrado disminuir el índice «de mortandad de los recién nacidos».

Por la lejanía de esta wilaya del resto y del centro administrativo de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) en Rabuni, unos 160 kilómetros, el Ministerio de Salud local decidió que el lugar idóneo era junto al Hospital de Dajla. En el sostenimiento de la escuela colabora Diputación de Sevilla, ayuntamientos como el de Carmona y, en la rehabilitación del centro, la hermandad de San Esteban.

Es una forma de «crear» pueblo que tiene más vertientes, apunta Miguel Castro. Caso del colegio y guardería en Boujador o la mejora y protección del tendido eléctrico en los campos de exiliados. U otras centradas en la mujer saharaui: para su «empoderamiento» como «agentes de construcción de paz y derechos». Unos proyectos intentan mitigar las carencias nutricionales de refugiadas «afectadas con anemia crónica» o «desnutridas y sin recursos». Otros, con la colaboración de la Unión Nacional de Mujeres Saharauis, fomentar la incorporación al escaso tejido laboral de los campamentos.

De las víctimas a ARTifariti

Las víctimas saharauis de minas son también un objetivo prioritario en los últimos años. Destaca la construcción de un refugio a través de una Escuela Taller de Jóvenes y con la participación de la Media Luna Roja Saharaui. El proceso está legando un grupo de viviendas adaptadas a personas dependientes para movilidad. Antes llegaba el proyecto educativo STOP minas, con la construcción colectiva «de un jardín para la paz».

O la rehabilitación del Centro de Educación Especial e Integración de Smara es un ejemplo más. Cubrir las necesidades «amplias y apremiantes debido al deterioro» del edificio es el objetivo. Con el levantamiento de una Sala Multifuncional, aseos, colocación de puertas y pintado general, material de cocina y oficina... Todo, con un importe que superaba en poco los 7.600 euros.

Una huella emblemática de la cooperación sevillana cumplirá ahora su décimo aniversario: ARTifariti. Una apuesta cultural que tiene lugar en los campos de exiliados y da «la oportunidad a cientos de artistas europeos, asiáticos y americanos de contactar con aquella realidad y compartir con los artistas saharauis su formación, esperanzas y sueños de ver realizadas y difundidas sus obras más allá del desierto en el que sobreviven», dice la Aapss.

Son iniciativas solidarias que nacen con acento andaluz y tienen como contraparte a diferentes ministerios de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), como los de Educación, Fomento o Salud.

Luego hay otros modelos como Caravana por la Paz o Vacaciones en Paz «que siguen siendo la columna vertebral del apoyo solidario tanto institucional como social a la causa del pueblo saharaui», refiere la asociación sevillana.

2,3 millones hasta 2018

Y la apuesta humanitaria continúa. Diputación de Sevilla ha aprobado su Plan Estratégico Bianual de Cooperación al Desarrollo con acciones que suman 2,3 millones de euros para 2017 y 2018. Con un fin: «estimular el desarrollo económico así como el bienestar social de los pueblos y países en vías de desarrollo».

El año anterior, el organismo provincial «ha estado presente en 23 países ayudando a personas que carecen incluso de lo básico, impulsando actuaciones en las necesidades prioritarias para el desarrollo humano y la vida diaria como son la alimentación, la educación, la salud y el agua», según el presidente de Diputación, Fernando Rodríguez Villalobos. Las entidades que aspiren a estas apuestas humanitarias realizadas en el marco del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) «habrán de financiar al menos el 20% de los planes que presenten». En el caso del Sáhara, todo sirve «ante las duras condiciones de vida que sufren millares de refugiados en la hamada (desierto pedregoso) argelina de Tinduf», según la Aapss.

La maraña humanitaria se extiende con Cooperación al Desarrollo, Acción Humanitaria, Formación e Investigación de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional al Desarrollo (AACID). Más de 400 millones de euros ha destinado desde el año 2008 el organismo, dependiente de la Consejería de Igualdad y Políticas Sociales de la Junta de Andalucía. Las intervenciones acogidas a este plan deben contemplar principios como la equidad de género, la protección del medio ambiente o el fortalecimiento de la diversidad cultural.

La solidaridad andaluza llega así a América Latina en Bolivia, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Paraguay, Perú y República Dominicana. A los territorios palestinos, en Oriente Medio. Al África subsahariana en Burkina Faso, Guinea Bissau, Malí, Mozambique, República Democrática del Congo, Senegal y Togo, o Marruecos y Mauritania. Y a la población del Sáhara. Todo, «en consonancia con lo contemplado en la Ley Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo», según la Aaicd.


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