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La vida de la mina pasa por la formación

En el aula. Un curso de experto impulsa la mano de obra cualificada y busca desarrollar nuevas tecnologías

22 ene 2017 / 18:50 h - Actualizado: 22 ene 2017 / 21:35 h.
  • Inicio de la explotación en la mina Cobre Las Cruces, en 2009. / Paco Cazalla
    Inicio de la explotación en la mina Cobre Las Cruces, en 2009. / Paco Cazalla
  • Manuel Lachica en una excursión a Riotinto. / El Correo
    Manuel Lachica en una excursión a Riotinto. / El Correo

La Estrategia Minera de Andalucía 2020 plantea la creación de empleo como uno de sus ejes fundamentales. Así, la minería se erige como uno de los sectores que permitirá recuperar el nivel de empleo hasta los 3,2 millones de andaluces ocupados.

Una de las vías para regenerar el mercado laboral a través de la actividad minera es la formación. Sin embargo, ésta está enfocada a la materia prima, la corta, y no tanto a cómo manipular el material para sacarle la rentabilidad económica, explica el catedrático de materiales de la Universidad de Sevilla, José María Gallardo, quien a su vez es el responsable del primer curso de experto de Industrias de Procesos de Minerales Metálicos, que ha puesto en marcha la Hipalense y que opta a convertirse en máster universitario, aunque para ello no tiene fecha.

Este curso, de cinco meses de duración, tiene como objetivo formar a los alumnos en el proceso industrial y cómo tratar los minerales que se encuentran en los yacimientos andaluces según sus características, aspecto en el que ahora no ahonda la docencia, explica Gallardo. En este sentido, el catedrático explica que no se trata sólo de generar mano de obra cualificada, sino de dotar de conocimientos específicos para impulsar nuevas tecnologías adaptadas a nuestras minas, de ahí que no sólo ingenieros formen parte de este curso, sino también ambientólogos o licenciados en empresariales. Asimismo, permitiría poner en marcha otros yacimientos, ahora no explotables por falta de esa tecnología, de la faja pirítica.

Al principio, esta formación iba dirigida a recién egresados. Sin embargo, al abrir la matriculación, la realidad es que de la quincena de alumnos, el 90 por ciento están ya en activo y trabajan en el entorno de la minería. Sólo dos se han graduado recientemente o están a las puertas de hacerlo.

Este último es el caso de Manuel Lachica, un joven de 22 años, que está a falta de una asignatura para acabar su Ingeniería de la Energía. Residente en Aznacóllar, Lachica sabe lo que es vivir en un entorno minero. Como muchos de sus vecinos, sueña con el día en que la mina vuelva a ponerse en marcha. Su objetivo: ofrecer su conocimiento industrial para sacarle rentabilidad. Asegura que mucha gente espera que la reactiven para trabajar en la corta –donde se realizan los trabajos de extracción–, «es decir, la mano de obra dura». Sin embargo, él quiere demostrar que para que sea un proceso innovador se necesita mano de obra cualificada.

Como el profesor Gallardo, este joven coincide en que la formación en la actualidad se centra en la parte extractiva, pero no en la transformadora, la que realmente genera un beneficio económico, «y la que interesa a las empresas», apunta el catedrático.

Por su parte, Itziar Sarasa, ambientóloga y product manager en proyectos de minería de los laboratorios AGQ, se apuntó a este curso para ampliar su conocimiento sobre esta industria. Sarasa destaca el carácter técnico de esta formación, que le permitirá «identificar las necesidades de la industria y ofrecer soluciones adecuadas». Hace hincapié en la calidad del curso teniendo en cuenta que la mayoría de esta formación se imparte en Chile o Perú, «a pesar de la tradición minera que hay en España».

Una de las vías para regenerar el mercado laboral a través de la actividad minera es la formación.


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