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Las ratas inundan el Polígono de San Pablo por la falta de limpieza

Los vecinos denuncian el «abandono» que sufre el barrio A con jaramagos en la calle a la altura de las ventanas y árboles que sobrepasan las azoteas

Manuel J. Fernández M_J_Fernandez /
06 may 2018 / 19:55 h - Actualizado: 13 dic 2016 / 15:22 h.
  • La hierba crece por doquier en San Pablo. Abajo, retirada el brazo estropeado en el parque Raíces. / El Correo TV
    La hierba crece por doquier en San Pablo. Abajo, retirada el brazo estropeado en el parque Raíces. / El Correo TV
  • La parroquia de San Pablo se encuentra en el número 1 de la avenida de la Soleá. / M.G.
    La parroquia de San Pablo se encuentra en el número 1 de la avenida de la Soleá. / M.G.
  • Las ratas inundan el Polígono de San Pablo por la falta de limpieza

Manuel muestra en su teléfono móvil la foto de su nieto, un menor que ha tenido infección en un ojo: «Mira cómo estaba mi chiquillo. Ha estado cuatro días ingresado. Y esto es por toda la mierda que hay en la calle. Es de vergüenza. Parece una selva con tanta hierba por todos lados». Su denuncia desesperada se repite unos metros más adelante, bajando por la calle Fandango y dejando a un lado la plaza del Pozo, donde las raíces de un ejemplar de sauce llorón han reventado el muro del arriate que lo circunda mientras que las ramas de otro árbol obstaculizan el paso hasta para quien tiene metro y medio de altura. «Para que me dé a mí, ya tiene que estar bajo y necesitar poda», apunta con humor Antonio. En una de las plazoletas interiores un grupo de vecinas se apresura a relatar la situación de «abandono» que sufre el barrio A de San Pablo: «El otro día, con una escoba, tuvo que ir mi marido echando las ratas del bloque porque suben por las escaleras», comenta Reyes. También lo padece María del Carmen, que vive en un bajo. «Tengo que estar todo el día con la puerta cerrada. Salen ratas como camiones. Suben por las ventanas y por todas partes».

El origen, señala María Luisa, otra vecina, está en la falta de limpieza de las calles y parterres, muchos de ellos vallados: «Está todo lleno de hierba y de matojos hasta las paredes. Los árboles superan las azoteas. Ahí [por el parterre vallado en la anterior legislatura] hay un agujero que huele mucho y salen ratas enormes». Otro residente, Paco, advierte del riesgo que corren al tener maleza cerca de las viviendas: «Cualquier día sale ardiendo y con ello los bloques. La selva está mejor que esto».

La asociación de vecinos Raíces se hace eco de estas quejas y reclama al Ayuntamiento limpieza y «una poda exhaustiva» en los árboles para evitar que las calles y plazas «estén siempre sucias por las caídas de hojas», y que también genere graves problemas de salubridad con las ratas. «Los árboles se meten en las casas y hay ratas y bichos. Vienen los perros mean en las hierbas de las aceras y eso es un foco de infección para las decenas de niños que pasan por aquí camino del colegio», expone Eduardo Sánchez, presidente vecinal del barrio A.

Acción vecinal en el parque

Otro foco del enfado vecinal está en el parque Raíces. Los vecinos han tenido que asumir su mantenimiento y, a veces, el arreglo de este recinto municipal. Cada día se encargan de abrirlo y cerrarlo, pese a que «la cerradura está rota y hay que echar un candado». De igual manera, la asociación de vecinos cuenta que ha tenido que retirar el brazo de uno de los aparatos de gimnasia de mayores: «Estaba suelto y le iba a dar un niño», comenta Manolo, de la directiva vecinal, que recuerda el estado peligroso que presenta la zona de los juegos infantiles, que, a diario, usan decenas de niños: «Sin columpios, con cuerdas sueltas...».


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