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Las seis vidas que se llevó el tajo en Sevilla

Hasta el momento, en 2016 se han producido seis muertes en la provincia, según los datos de UGT. La jornada negra tuvo lugar en abril, cuando fallecieron dos personas en Écija e Isla Mayor

12 dic 2016 / 21:11 h - Actualizado: 13 dic 2016 / 00:21 h.
  • Dos trabajadores murieron en mayo en la fábrica de piensos Render Grasas. / Raúl Caro (Efe)
    Dos trabajadores murieron en mayo en la fábrica de piensos Render Grasas. / Raúl Caro (Efe)

Todos se disponían a hacer lo que hacían a diario: enfundarse el mono o uniforme, despedirse de la familia, y enfilar un camino que nunca volvieron a recorrer de vuelta a casa. Se trata de los seis sevillanos que han perdido la vida en accidente laboral en lo que va de año, según los datos facilitados por UGT, y que suponen un 16 por ciento más de mortandad en la provincia.

En esta cifra, no obstante, hay que hacer un matiz, pues técnicamente son 23 víctimas las que han fallecido durante 2016, si bien la mayoría de ellas se ha producido por patologías no traumáticas –o sea, por derrames cerebrales o infartos– en los centros de trabajo, así como in itinere. Pero, en los seis casos anteriormente mencionados, las causas de la muerte fueron aparatosas y desagradables.

La jornada negra fue, sin duda, la del 27 de abril –curiosamente un día antes de la celebración del Día Internacional de la Salud y la Seguridad en el Trabajo–, cuando en menos de 24 horas se tuvo conocimiento de dos fallecimientos en pleno tajo. En primer lugar, un hombre de 59 años murió en Isla Mayor al sufrir un accidente laboral cuando trabajaba con una fresadora, una máquina para realizar trabajos mecanizados por arranque de viruta en la que quedó enganchado uno de sus guantes y que acabó aplastándole el brazo y el cráneo. Tan solo unas horas antes, en Écija, otro hombre de 66 años murió aplastado por el camión que estaba reparando en el taller de su propia empresa, una cooperativa dedicada a la maquinaria pesada y las excavaciones, muy conocida en la ciudad.

Poco después, el 23 de mayo, la fábrica de piensos compuestos Render Grasas, en Salteras, fue el escenario de un trágico accidente laboral en el que perdieron la vida dos operarios tras inhalar gases tóxicos en un depósito de aguas residuales que estaba siendo objeto de una limpieza. Este suceso fue duramente criticado por los sindicatos pues la mencionada empresa ya había sufrido otra muerte en julio de 2015 –en este caso, por aplastamiento– además de tener un trabajador con la pierna amputada por otro accidente, e incluso el Ayuntamiento saltereño exigió, en un pleno, el «compromiso por la seguridad industrial y laboral» en Render Grasas.

Al mes siguiente, concretamente el 28 de junio, Sanlúcar la Mayor se despertó con la triste noticia de que un vecino de la localidad, aunque natural de Benacazón, había fallecido tras precipitarse a un pozo de 10 metros de profundidad en una finca agrícola ubicada en el conocido como Camino de Benacazón. La caída se pudo producir, según apuntaron entonces los servicios de emergencia que atendieron a la víctima, después de asomarse al pozo de 10 metros de profundidad –que equivaldría, aproximadamente, a un segundo piso de altura–, y perder el equilibrio, precipitándose al vacío y muriendo como consecuencia del impacto.

La última víctima mortal en el tajo de la que se tiene constancia se produjo el pasado 9 de noviembre, cuando un hombre de 51 años de edad perdió la vida tras recibir una descarga eléctrica mientras trabajaba en una obra de un bloque de viviendas de la plaza del Obradoiro, en el barrio del Parque Alcosa. En concreto, la muerte se produjo limpiando arquetas y, según apuntaron testigos presenciales del suceso, fue la terrible combinación entre un cable y los pies mojados del trabajador mientras trabajaba en un sótano. El hombre, además, era vecino de la zona.


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