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Las cuentas del Arzobispado

Leve subida de las ayudas al Fondo Común

Solo 59 de las 123 hermandades sevillanas colaboran con alguna aportación al Fondo Común Diocesano de Hermandades

11 jul 2017 / 23:12 h - Actualizado: 12 jul 2017 / 14:26 h.
  • El delegado diocesano de comunicación de la Archidiócesis, Adrián Ríos, Juan José Asenjo, y el ecónomo diocesano, Alberto Benito, ayer. / Jesús Barrera
    El delegado diocesano de comunicación de la Archidiócesis, Adrián Ríos, Juan José Asenjo, y el ecónomo diocesano, Alberto Benito, ayer. / Jesús Barrera

La Archidiócesis sevillana presentó ayer su Informe Económico del ejercicio 2016. El acto estuvo presidido por el arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, quien hizo una valoración general del informe, y el ecónomo diocesano, Alberto Benito, que precisó los detalles de las cuentas eclesiásticas. El informe arroja un resultado consolidado de 43.658.063,93 euros, un 5,25 por ciento más que el ejercicio anterior, que cerró con 41,5 millones.

El prelado sevillano destacó, en un alarde de transparencia, que «nuestra Archidiócesis ha sido una de las primeras en presentar las cuentas» y resaltó el impulso dado al portal de transparencia, «uno de los cinco mejores y más completos de las diócesis españolas», indicó Asenjo.


Fondo Común Diocesano

Las aportaciones al Fondo Común Diocesano de hermandades han aumentado un 16 por ciento respecto al ejercicio 2015. En total, se han recaudado 123.338,06 euros frente a los 106.205,35 del año pasado o los 58.558,62 euros de 2014. En este sentido, Asenjo destacó «la generosidad y el esfuerzo» de las 96 hermandades de toda la Archidiócesis que han colaborado. Solo de Sevilla capital, 59 hermandades han aportado una cuota a dicho fondo, entre las que cabe destacar las aportaciones de La Macarena (20.000 euros), Polígono de San Pablo (7.886 euros), La Esperanza de Triana (6.200 euros), San Gonzalo (5.500 euros) o el Gran Poder (5.000 euros).

Aunque hay cerca de una veintena de hermandades más respecto al año pasado, Asenjo volvió a urgir en la necesidad de colaborar «de acuerdo a la capacidad económica de cada cual». Recordó que las hermandades tienen «la obligación estricta de aportar» y advirtió de que quien no lo hace, «incumple un deber» y, además, «está fallando en lo esencial». El arzobispo mostró su malestar al calificar de «lamentable» el hecho de tener que «repetir esto año tras año».

Asenjo hizo hincapié en que la aportación al Fondo Común «no es un impuesto revolucionario, sino un signo de comunión y de fraternidad de todas las instituciones de la Iglesia».

El arzobispo también explicó que «todas las instituciones eclesiásticas están obligadas a presentar sus cuentas» ante el Protectorado Canónico, un organismo creado a principios de este año y que tiene como principal objetivo la auditoría de las cuentas de fundaciones y asociaciones eclesiásticas, en especial las hermandades. Para Asenjo, el Protectorado Canónico es una herramienta que permite a las hermandades auditar sus cuentas «en aras de la transparencia».


Ingresos y gastos

El ecónomo diocesano, Alberto Benito, indicó que «la Iglesia gasta lo que ingresa por ser una entidad sin ánimo de lucro». En este sentido, la principal fuente de ingresos de la Archidiócesis, en concreto el 45,86 por ciento, procede de ingresos corrientes por servicios y subvenciones públicas por valor de más de dos millones de euros. Por su parte, el 30,08% de los ingresos proceden de las aportaciones voluntarias de los fieles.

La retribución del clero y de los seglares aumentó en 2016 un 2% respecto al año anterior y alcanzó el 33,65 por ciento de los gastos consolidados, lo que significa un total de 14.056.188,27 euros.

Alberto Benito destacó que estas cifras «se traducen en todas las actividades litúrgicas, de pastoral o de protección del patrimonio cultural, histórico y artístico», si bien es cierto que los capítulos destinados a la conservación del patrimonio, que supone un 32,66 por ciento de los gastos, disminuyeron casi un uno por ciento respecto al año anterior, al igual que ocurre con los gastos relacionados con las acciones pastorales y asistenciales, que suponen tan solo el 19,86 por ciento de los gastos consolidados (8.293.342,18 euros), un 2,49 por ciento menos respecto al año anterior.


Asignación tributaria

Juan José Asenjo destacó la «generosidad» de los sevillanos, ya que el 44 por ciento marcó la equis a favor de la Iglesia Católica en su declaración de la renta. Este dato, aunque con tendencia a la baja, se sitúa por encima de la media nacional, un 34 por ciento. En este sentido, Asenjo valoró el hecho de que «nuestra diócesis es de las más generosas de España».

Por esta vía, a la Iglesia sevillana le correspondía ingresar cerca de diez millones de euros. Sin embargo, Asenjo recordó que la Archidiócesis de Sevilla aportó «casi la mitad» al Fondo Común Interdiocesano, una medida «de solidaridad» para «cubrir las necesidades» de las diócesis españolas que presentan carencias de recursos. En total, la Archidiócesis de Sevilla ingresó en 2016 un total de 6.430.992,52 euros procedentes de las declaraciones de la renta, lo que supone el 14,7 por ciento del total de los ingresos. Una asignación que «se ha mantenido a pesar de la crisis», reconoció Benito.



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