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Patrimonio

Los Arcángeles de Pozo Santo, uno de los tesoros apócrifos más secretos de Sevilla

Descubrimos con la periodista Rosa Rodríguez el patrimonio prohibido del barroco, obra del taller de Zurbarán

09 may 2019 / 11:05 h - Actualizado: 16 may 2019 / 10:44 h.
  • La sala del Hospital del Pozo Santo con la colección de arcángeles. / El Correo
    La sala del Hospital del Pozo Santo con la colección de arcángeles. / El Correo

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El Hospital del Pozo Santo, ubicado en la plaza del mismo nombre, pasa desapercibido para sevillanos y turistas. Sin embargo, en una de sus salas superiores guarda una de las pocas colecciones de Arcángeles que existen en el mundo. Ha sido la periodista Rosa Rodríguez Cárcela quien, atraída por la devoción que siente a estas antiquísimas figuras, se puso a investigar las pinturas y tallas de Sevilla hasta dar con este tesoro oculto en pleno centro de la ciudad.

Una de las características de esta fabulosa colección es que algunas de estas criaturas celestiales tienen formas y rostros claramente femeninos, a pesar de que la tendencia iconográfica las suele representar masculinizadas.

Y otra peculiaridad del conjunto es que de los once Arcángeles de Pozo Santo sólo tres son canónicos: San Miguel, el guerrero; San Gabriel, el mensajero y San Rafael, el médico. El resto —Ariel, Oziel, Laciel, Eliel, Hadriel, Alamiel y Esriel—, no están actualmente reconocidos por la Iglesia Católica, por lo que son apócrifos.

La devoción a los siete Arcángeles es muy antigua, pero la advocación a los cinco últimos fue prohibida en el Concilio de Letrán del siglo VIII. Sin embargo, algunas comunidades continuaron su culto en secreto, lo que fue perseguido y castigado severamente. Sin embargo, en 1516 se descubrieron en una iglesia italiana las figuras prohibidas, que habían sido tapadas. Aquello fue considerado un milagro y a raíz de ahí volvieron a ponerse en circulación.

Como el Rey Carlos V era muy devoto de los Arcángeles, permitió que en España se representaran y devocionaran. Así, las imágenes de Pozo Santo datan de 1660. Pero de nuevo, en el siglo XVIII, un edicto de la Inquisición las volvió a prohibir. Sin embargo algunas comunidades se negaron a destruirlas y continuaron su culto a escondidas.

Gracias a su desobediciencia, la comunidad de este Hospital franciscano evitó la desaparición de lo que hoy puede considerarse uno de los tesoros patrimoniales del barroco sevillano. La periodista Rosa Rodríguez Cárcela los incluye en su estudio inédito, publicado en dos libros de referencia: Arcángeles de Sevilla y Arcángeles de la provincia de Sevilla.

El Hospital, que fue creado en 1667 por Terciarias Franciscanas bajo la advocación del Santísimo Cristo de los Dolores, recibe el nombre de una leyenda que afirma que la Virgen María salvó a un niño de morir ahogado en un pozo abierto que había en el este lugar.


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