miércoles, 12 diciembre 2018
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«Los niños necesitan profes a ras de suelo para escucharles y quererles»

Ramón Rodríguez Galán, maestro y coordinador TIC del Colegio Maristas de Sevilla. Elogiado dentro y fuera de España por los resultados de sus métodos de innovación educativa, tanto con recursos tecnológicos como involucrando a padres y niños en los valores del afecto y del diálogo

23 jun 2018 / 20:13 h - Actualizado: 23 jun 2018 / 20:22 h.
  • Ramón Rodríguez Galán, en un aula del Colegio Maristas, donde sus alumnos le han pintado una capa de Supermán. / Manuel Gómez
    Ramón Rodríguez Galán, en un aula del Colegio Maristas, donde sus alumnos le han pintado una capa de Supermán. / Manuel Gómez

Su blog está encabezado por el lema “Si es divertido, se aprende mejor”. Esta primavera, participó en Singapur como ponente en la convención mundial Microsoft Education Exchange, invitado por la gran multinacional de la informática, y teniendo como audiencia a profesores de 93 países. Y con dos prestigiosas vitolas: Global Minecraft Mentor y Microsoft Innovative Expert Educator (MIE Fellow). Ramón Rodríguez Galán nació hace 40 años en la trianera calle Ardilla, tan colindante al Colegio Maristas donde ahora trabaja, que su madre le veía desde el balcón hogareño cómo jugaba en el patio durante su etapa de alumno. Conocido popularmente como ‘el profe Ramón’, no solo tiene prestigio por su capacidad para innovar educativamente mediante el uso de recursos digitales, sino por su inteligencia emocional para educar en valores. Su método para mejorar el boletín de notas ha llamado la atención dentro y fuera de España, desde que dio a conocer por Twitter las observaciones que, como tutor, redacta de cada alumno de Primaria, y son para él “las notas importantes de verdad”. “Es una niña feliz: Sobresaliente; Es generosa y buena compañera: Sobresaliente; Disfruta en su clase: Sobresaliente; Es respetuosa: Sobresaliente. Su profe la quiere mucho: Sobresaliente,...”.

“Me llena de orgullo ver que las familias, poco a poco, van entendiendo que la educación a sus hijos es diferente a la que recibíamos en nuestra infancia, no porque queramos nosotros, los profesores, sino porque sus hijos viven una sociedad diferente y tienen objetivos diferentes, una motivación diferente... Y los docentes que aún consideran muy escasa la capacidad de atención y concentración de nuestros alumnos, y cuánto se aburren, es porque no le estamos ofreciendo lo que ellos buscan. Si se les ofrece bien, su motivación y su atención se alargan todo el tiempo”. Reflexiones de Ramón Rodríguez Galán, mientras le entrevisto en el interior de una colorista aula de Primaria, cuando concluye el curso escolar y es aún más conveniente si cabe hablar sobre Educación.

Es el segundo de cuatro hermanos en una familia donde su padre aportaba los ingresos económicos como empleado de banca, y su madre ejercía de ama de casa. Nuestro entrevistado está casado con una maestra que trabaja en un colegio público de Aznalcóllar. Tienen tres hijos, de 9, 6 y 5 años de edad, respectivamente. “No solo compartimos profesión, tenemos una visión muy parecida de la educación. Si da resultado lo que probamos con nuestros hijos, suele después funcionar muy bien en el colegio”.

-Imagino que es muy fuerte su vínculo emocional con el Colegio Maristas.

-Sí, estudié en él hasta Tercero de BUP. Hice el COU en el IES Triana. Después completé Magisterio con la especialidad de Educación Física. Empecé a trabajar en clubes de baloncesto, en campamentos de verano,... Y en el 2002 me llamaron desde el Maristas para incorporarme. En principio, para Educación Física, con los ‘mayorcetes’. Y en el 2003 empecé a ser maestro y tutor en Primaria.

-¿Cómo empezó a probar en el aula lo que puede hacerse con tecnología digital?

-Hace más de 15 años, vi que se abría una brecha entre la vida del niño fuera del colegio (rodeado de tecnología con sus padres, con sus amigos) y la vida colegial, que estaba al margen de la tecnología. Me daba miedo que la educación caminase por un sendero que no fuese el que los niños vivían. Mi inquietud era empapar a la educación de esa tecnología para que los niños vieran que el cole se mueve al ritmo que se mueven ellos, que le ofrecen cosas que están haciendo, que se preocupa por sus intereses. Así se sienten mucho más motivados, ven que es una educación más actual, que no está aislada de lo que hacen a diario.

-¿Fue complicado evitar la resistencia al cambio y encontrar complicidad en el equipo directivo del colegio y en otros docentes?

-Tuve el respaldo del equipo directivo para apostar por ello, porque compartía esa inquietud. A partir de ahí, el primer objetivo era planteárselo a los profesores sin que sintieran miedo. Porque muchos no habían usado un portátil para dar clases, no se habían enfrentado a manejar un proyector, una pantalla, una pizarra digital. Para que se sintieran cómodo, la clave era darles formación. Que supieran no solo cómo se usa qué se puede hacer con esos equipos. Y dotarlos de recursos, actividades y sitios para disponer de un banco de herramientas digitales. Empezamos a actuar sobre seguro tras consolidar esa base de formación y de medios.

-¿Cuál fue la primera tentativa?

-En 2006, crear en el colegio un par de aulas virtuales. Y empezar a la vez mi compañero Antonio Domínguez con niños de sexto de Primaria, y yo con una clase de primero de Primaria. Queríamos romper el mito de que solo era viable con niños mayores. Lo concebimos como un espacio en la web en el que las familias podían entrar, ver información de la clase, compartir contenido. Y los niños podían entrar y hacer actividades online, juegos online, etc. Era algo muy novedoso. Nos dimos cuenta de que dejaban reflejado el trabajo de los niños, saber qué han hecho, cómo lo han hecho,... Esa primera toma de contacto fue un éxito. Las familias terminaron encantadas, todos los días tenían información y foto sobre lo que se había hecho en clase. Lo agradecían una barbaridad. A partir de esa experiencia, en tres cursos ya tuvimos en marcha más de 60 aulas virtuales, y funcionando muy bien, desde primero de Primaria y hasta Bachillerato.

-¿Quién sufragó esa inversión?

-El colegio, que se beneficia de formar parte de la Provincia Marista Mediterránea, que engloba Extremadura, Andalucía, Levante e incluso Italia y Líbano. Entre muchos colegios se estableció un plan de innovación con medios tecnológicos. Nos reuníamos dos veces al año en Alicante, acudiendo como coordinador TIC de Maristas Sevilla. Somos muchos coles, juntos hacemos fuerza y avanzamos juntos. El segundo gran salto en medios se logró hace cinco años, cuando Microsoft llegó a un acuerdo para dotar de recursos a todos los colegios de la Provincia Marista Mediterránea. Tanto para los docentes como para todos los alumnos. Y eso nos permite también hacer proyectos conjuntos con otros colegios maristas, o de otras congregaciones, o centros públicos.

-Indique un ejemplo.

-En la etapa de Secundaria, los chavales aprenden a usar diferentes herramientas de ofimática. Tanto la clásicas (Word, PowerPoint,...) como las nuevas. Y en cuarto de ESO, terminan con una titulación oficial, a nivel europeo, de expertos en uso de herramientas ofimáticas, reconocida por la Unión Europea. Ya tenemos niños con esa titulación.

-¿Qué están enseñando mediante la creación de juegos digitales?

-Tenemos en Primaria dos proyectos en marcha que han supuesto una revolución muy positiva, y los estamos moviendo dentro y fuera de España. Uno es el juego de las inteligencias múltiples mediante Minecraft. Trabajamos con los alumnos las ocho inteligencias a modo de juego de plataformas, en cada una superando un reto para pasar a la siguiente. Y el otro lo hemos terminado al final de este curso, tras dos meses de tarea. Los alumnos de Sexto de Primaria han construido de modo virtual en 3D escenarios de cuentos populares, como ‘La Bella y la Bestia’, ‘Los tres cerditos’,... De tal manera que hacer un recorrido por la historia del cuento. Así, durante dos meses, no solo se lo han leído sino que le han sacado todo el jugo posible. Y el próximo curso 2018-19, esos mismos alumnos, ya en Primero de ESO, van a contarles el cuento a niños de Primero y Segundo de Primaria y van a ayudar a que éstos hagan el recorrido por ese mundo virtual.

-¿Usan también la gamificación para relacionar a sus alumnos con los de otros lugares?

-Sí, convertir el proceso de aprendizaje en un juego real, y normalmente lo hacemos por equipos. Vamos a hacerlo en Matemáticas junto a niños de colegios de Málaga, y hermanándolos. De tal manera que los de Sevilla tengan que superar retos para que los de Málaga puedan pasar a una siguiente fase, y viceversa. En esa mutua dependencia, usaremos Skype para que los niños se conozcan, se conecten y se den pistas y consejos que les permitan superar pruebas y retos sobre cálculo, áreas, cuerpos geométricos,...

-Con estos métodos, ¿en qué están avanzando más para la adquisición de capacidades, conocimientos y habilidades, y en qué menos?

-Cualquier proceso de aprendizaje ha de basarse en un espíritu de mejora continua. Lo más importante es prepararles para una sociedad donde casi todo se hace o se va a hacer a través de pantallas táctiles. Desde realizar trámites a consultar con el médico. Y formarles para los empleos del futuro. Cualquier profesión requerirá el manejo de tecnologías.

-La primera, el móvil. ¿Logra que sus alumnos lo usen para aprender?

-Raro es el niño con 10 años al que aún no le han comprado un móvil. Es el regalo estrella de las comuniones. Sería mejor que empezaran a manejarlo con 14 años. El niño tiene que acceder a la tecnología. Pero se le está dando un aparato muy potente, y con acceso a internet, para el que no está preparado y en el que no es posible establecer con filtros una seguridad al 100%. Es un error que está cometiendo la sociedad. Como no podemos evitar el error, al menos intentamos paliarlo dotándolo de carácter educativo. Es necesario que los niños jueguen y chateen. Y también les enseñamos a verlo como un instrumento de trabajo que les ayuda a encontrar información, a estudiar, a superar retos de clase,... Cualquier alumno lleva en su bolsillo una máquina más potente que cualquier ordenador que tuvimos en nuestra adolescencia.

-¿Educan ustedes a los padres sobre este tema, que genera mucha tensión en las familias?

-Se llena el salón de actos en cada charla de orientación y concienciación que damos a las familias sobre el móvil y sobre las redes sociales. Se nota un cambio de actitud en los padres con alumnos en Secundaria, para aprender a afrontar los riesgos. Porque más del 70% de los niños españoles en Sexto de Primaria ya usa Instagram. Y con 15 o 16 años van a tener presencia en Twitter y Facebook.

-¿Y cómo ‘vacunan’ a los niños sobre el mal uso de las redes sociales?

-Les explicamos casos reales de adolescentes que se han encontrado en situaciones graves por compartir, con toda inocencia, fotografías con personas que no conocen. Fotos que se incluyen en una página de adultos de contenido inadecuado, y sirven para hacer chantaje a la familia: “si no me das tanto dinero, no quito la foto de tu hija”... Es una concienciación planteada en positivo, no para meterles miedos sino para que palpen la realidad. Pero también le hablamos de lo bueno. Siempre les cuento que a mí Twitter como docente me ha cambiado la vida. Me ha permitido conectar con miles de personas, con docentes increíbles, españoles o de otros países, con los que comparto a diario ideas, herramientas, recursos... Me ha abierto un mundo de posibilidades.

-¿Qué le comentan las familias?

-Como soy el responsable del colegio en las tecnologías de la comunicación, contactan conmigo también muchos padres de alumnos a los que no doy clase. Me cuentan sus problemas por el papel que tiene el móvil en la vida de sus hijos, y me piden consejos para lograr que no empeore más la situación. Hablamos de cómo no es idóneo imponerles prohibiciones si no van acompañadas de tender puentes para dialogar, consensuar pautas y normas de las que hacerse sus hijos responsables, y que éstos acepten abrir algo a sus padres las redes sociales por las que se comunican. Prohibir por prohibir es peligroso en las edades de preadolescencia y adolescencia, pues así tienen más ganas de hacerlo y pueden buscarse un problema mayor. Es más inteligente que sientan que no se le están poniendo rejas a su libertad, sino que un cierto control es necesario para su propia seguridad.

-¿Otro consejo sobre alguna vertiente de la ‘movilmanía’ que les pase más desapercibida?

-Tanto a los padres, como a los alumnos de Secundaria, les explico qué es la reputación online. Algo que se labra bien o mal desde el primer segundo que estás en redes sociales. Cuya memoria lo engloba todo. Y si durante tus primeros años en redes sociales te dedicas a hacer un uso no del todo adecuado, después, aunque intentes rectificar, hay cosas que se van a quedar grabadas siempre, y fotos que cualquiera puede capturar. Siempre les digo: “Cuando llegues a una entrevista de trabajo, querrán saber qué sabes hacer más allá del curriculum, y también es muy probable que se pongan a investigar en vuestras redes sociales para ver qué tipo de vida exhibes. Y si las cuatro fotos que publicas a la semana son estando de copas con tus amigos, no estás permitiendo al mundo que vea otra imagen de ti. Y quien te quiera contratar, puede pensar: “Estás siempre de copas”.

-¿Han creado algún recurso didáctico sobre el uso de redes sociales?

-Alumnos de Sextos de Primaria han hecho un video, de tres minutos de duración, en el que la primera mitad del tiempo se dedica a interpretar una historia sobre las consecuencias de un uso indebido de redes sociales. Y la segunda parte es completamente distinta: cómo conseguir, a través de las redes sociales, ayudar y hacer el bien a alguna asociación. El resultado ha sido maravilloso, y el próximo curso se llevarán a cabo acciones concretas desde Secundaria, colaborando con la ONG Solidaridad, Educación y Desarrollo (SED).

-¿Los docentes se están liberando del corsé oficialista y por impulso espontáneo están acelerando por su cuenta el cambio de nuestro sistema educativo?

-Sin duda. Se crean grupos que comparten inquietudes, se forjan lazos, y por pura ilusión se organizan jornadas formativas. Por ejemplo, hace dos meses, nos juntamos en Murcia más de 200 docentes de toda España, en Innoeducation, organizado directamente por nosotros para compartir conocimientos y experiencias. Hace tres semanas, en Madrid, había más de 500 de todo el país para juntarnos sobre tecnologías en el aula, gamificación, etc.

-Dentro y fuera de las aulas, ¿cómo ve la evolución de la sociedad sevillana?

-Veo con alegría que se va abriendo a los demás y a convivir con personas de culturas diferentes. Y en el sector educativo, celebro que cada vez hay más colegas apostando por la innovación educativa. En Andalucía los hay punteros a nivel nacional, con metodologías muy buenas. Como Domingo Chica, desde Málaga es todo un referente del método Flipped Classroom (o aprendizaje inverso). Me alegra que se rompa el mito de que siempre vamos al rebufo del resto del país.

-¿Han recabado su participación en algún proyecto educativo de autoría estatal?

-Estoy participando, por petición del Intef (Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y Formación del Profesorado) en un curso online de EdTech para personas de España y de todos los países de Latinoamérica. Tenemos mil y pico de inscritos. Los contenidos ya están elaborados previamente, mi labor es orientar, ayudarles paso a paso. Y lo agradecen. Porque, aunque parezca mentira, muchos profesores se sienten perdidos cuando intentan por vez primera articular un proyecto educativo mediante la implementación de tecnología. El objetivo es dar a conocer el uso, que todavía es muy desconocido, de las numerosas y potentes herramientas digitales que tenemos gratis a nuestra disposición. Porque aún muchos docentes, además del miedo a evolucionar, echan el freno cuando piensan que todo se logra pagando, comprando software, comprando aplicaciones... Y en realidad hay un abanico increíble de herramientas totalmente gratuitas.

-Recomiende algunas de las gratuitas.

-La plataforma Office 365 de Microsoft, que tiene un montón de herramientas y de recursos para los docentes y para los alumnos. Aplicaciones como Teams, que nos permiten actualizar el modelo de aula virtual, con servicio de mensajería entre profesores y alumnos. En Primaria, por ejemplo, usamos Class Dojo, aplicación de gestión de aula, con sistema de gamificación y de recompensa mediante puntos. A los chavales les encanta. Es una maravilla porque tiene una sección, ‘Historia de Clase’, en la que compartes fotos, comentarios, videos, etc., con las familias. Es como una especie de muro de Facebook, compartido solo entre profes y familias, y ellos pueden darle a ‘me gusta’, pueden dejar comentarios.... Es como una ventanita que le abrimos a la clase y los papás están encantadísimos. En clase usamos mucho herramientas como Plickers, Quizizz, Kahoot... Los niños están súper familiarizados con ellas y los papás también.

-¿Cómo se gestiona la información que aportan esas herramientas?

-Las edito y las dejo a mi gusto para que los alumnos vean solo lo que yo quiero que vean, para que tengan el tiempo que yo quiero que tengan para responder una prueba. Y se generan de modo automático informes muy completos sobre lo que ha respondido cada uno, el tiempo que le has llevado la tarea responder, las veces que lo han repetido,... Es un informe completísimo. Mucha de esta información se comparte con los papás y termina siendo un informe muy detallado sobre la competencia de cada alumno. Porque me daba mucha rabia un trimestre se resuma en una nota, en una cifra. Y las familias conocen así qué capacidades ha adquirido su hijo, qué ha trabajado, dónde destaca, qué se le da bien,... Todo lo que no se sabe que está detrás de una nota en Matemáticas, de un ocho, por ejemplo.

-Muchas personas han oído hablar de usted por los comentarios que incluye acompañando cada nota de cada alumno.

-Sentíamos la necesidad de dar un golpe encima de la mesa y plasmar que las notas no son solo esos numeritos que aparecen detrás de la palabra Matemáticas, detrás de la palabra Lengua... Detrás de un trimestre hay tanto trabajo, hay tantas interacciones, hay tantas competencias que adquiere un niño, tantas habilidades que demuestra a diario, que no pueden no estar reflejadas en el boletín de notas. Y la gente se ha dado cuenta: “Se puede hacer”. Porque me atreví, evaluando el segundo trimestre del curso 2017-18, cumplir lo que la ley exige: está bien que un papá sepa cómo va su hijo en las distintas materias. Y hacerle ver a los críos que todo lo que le decimos de trabajar en valores, de trabajar en emociones, de desarrollar habilidades, no es solo de oído. No es solo felicitar en clase a una niña que hace increíbles dibujos de manga. Sino que lo vea reflejado en las notas, y diga: “Mi profe, en las notas, me ha dicho que como dibujante de manga soy sobresaliente. Y como compañera soy generosa y sobresaliente...”. Es un placer ver la alegría con la que ellos salen: “El profe me está reconociendo de manera real, en el boletín de notas, sellado y firmado, estas cosas que son mías, que me hacen único y que me hacen especial”. Eso es maravilloso.

-¿Qué le han dicho sus colegas?

-La acogida ha sido maravillosa. Me llegaron más de 20.000 mensajes de felicitación a través de las redes sociales. No solo docentes y directores de centros educativos de España, sino también de países latinoamericanos. A todos les he respondido, uno por uno, dedicándoles tiempo cada noche. Muchos me pedían permiso para hacer lo mismo. ¡Claro que sí! Las ideas hay que compartirlas. ¿De qué me sirve encerrar una idea entre cuatro paredes de un aula? Es mejor que se beneficien de ella todos los que puedan.

-También le habrán llegado comentarios de quienes piensan que no tienen tiempo para hacer eso.

-Sí, hay docentes que me felicitaban pero decían: “Eso es mucho trabajo y yo no doy para más. Y yo quiero tener vida privada y tiempo libre...”. Por raro que parezca, no me roba mucho tiempo. Porque lo hago a lo largo de todo el trimestre, día a día, en un documento donde incluyo esos comentarios: “Este niño es increíble bailando el trompo”, “ese niño tiene una gran capacidad explicando la división a los demás alumnos”, etc. Cuando llega el momento de la evaluación, todo ha quedado registrado en el apartado de cada niño, y el documento está casi rematado. Si, por contra, me dedicara a partir de cero a elaborarlo los dos días antes del claustro, entonces sería un calvario de varios días sin parar de trabajar.

-No perdamos de vista algo más importante que las tecnologías. ¿Cómo debe evolucionar el trato en la relación maestro-alumno, para empatizar en el cara a cara, en la convivencia de piel a piel?

-Creo que eso es la esencia de la educación. Ser maestro es convivir a diario con ellos. Los niños necesitan atención de verdad. Cada vez más es lo que necesitan sobre todo: escucharles. Y los adultos tenemos que parar nuestro mundo de prisas, y escucharlos. A veces, no nos damos cuenta que a nuestro hijo no le estamos echando la cuenta que necesita. A lo mejor, no nos damos cuenta que nuestro alumno nos pregunta algo, le atendemos rápido y no nos hemos parado a hablar con él.

Ellos necesitan que les escuchemos, que nos paremos, que se sientan atendidos. En esta sociedad en la que vamos corriendo a todos lados y no llegamos nunca a tiempo, los niños necesitan parar, saborear y disfrutar de cada momento.

-¿Cómo sostener la autoridad desde el rol de educador?

-La autoridad con los niños se consigue ganando su cariño. Funciona mucho mejor que levantando la voz o castigando. Los niños son todo amor, y cuando ven que es mutuo el amor entre ellos y sus maestros, a los que adoran, y se sienten correspondidos, reaccionan mucho mejor para ser buenos alumnos porque se dan cuenta de cuándo han fallado al profe, cuándo han defraudado. Y me doy cuenta de su reacción.

-Dígamelo desde la práctica.

-En 15 años que llevo en la docencia, jamás he tenido que dar un grito. Con mi expresión facial, ellos ya ven que algo no va bien y reaccionan de inmediato. No es fácil lograrlo. Eso te exige estar todos los días pendientes de ellos, conocerlos a todos muy bien. Conocer el entorno de cada uno, su historia familiar, sus gustos. Conocer su personalidad: Hay niños que viven tranquilos rodeados de poca gente. Hay niños que necesitan muchos niños alrededor...

-¿Cómo lo logra?

-Si un ‘profe’ se queda detrás de la mesa, no termina de conocer a sus alumnos. Hay que tirarse con ellos al suelo, hay que sentarse con ellos, hay que escucharlos, hay que estar en sus conversaciones como uno más... Y ver qué les mueve, qué les conmueve... Así los conoces como si fueses uno más. Y ahí está el cariño. Y el respeto. Y lo valoran mucho más.

-¿Qué dificultad sobrelleva peor?

-La sociedad no nos lo pone fácil, cada vez nos complica más nuestra labor, porque los ejemplos que ven los niños no son los mejores. Por ejemplo, sus ídolos del fútbol, la canción, etc., no transmiten los mejores valores. Pero es lo que hay, y toca sobreponerse a ello.


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