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Los Padres Blancos ‘estrenan’ cole y parking público

La reforma del colegio San José, en la que los Sagrados Corazones han invertido más de 10 millones, incluye un nuevo aparcamiento para Los Remedios de 340 plazas

16 ago 2015 / 20:51 h - Actualizado: 17 ago 2015 / 14:11 h.
  • Aspecto del nuevo patio y del edificio de nueva construcción que alberga las aulas para los alumnos de Bachillerato. / Reportaje gráfico: Inma Flores
    Aspecto del nuevo patio y del edificio de nueva construcción que alberga las aulas para los alumnos de Bachillerato. / Reportaje gráfico: Inma Flores
  • Los precios de nuevo aparcamiento en Padres Blancos.
    Los precios de nuevo aparcamiento en Padres Blancos.

Un gran colegio a punto de cumplir 60 años que se renueva por dentro y por fuera para hacer frente a los desafíos futuros de la enseñanza. A la vuelta de las vacaciones, los alumnos de los Padres Blancos, en el barrio de Los Remedios, estrenarán nuevo colegio. Después de tres años de obras y una macroinversión superior a los diez millones de euros, el colegio San José, de los Sagrados Corazones, arrancará el curso con la puesta en funcionamiento de unas nuevas y modernas instalaciones que son el resultado de un ambicioso proyecto de ampliación y reforma. La profunda remodelación de este centro concertado, iniciada en el verano de 2012, ha sido sufragada íntegramente, haciendo un «enorme esfuerzo» en tiempos de crisis, por la congregación de los Sagrados Corazones, que en España regenta otros cinco colegios además del de Sevilla: dos en Madrid, uno en Barcelona, y dos más en Miranda del Ebro y Torrelavega.

La construcción de un nuevo edificio de aulas para los alumnos de Bachillerato, simétrico al antiguo, la ejecución de un nuevo polideportivo capaz de albergar eventos teatrales, montajes o congresos si se quiere y la reforma del aulario de la parte antigua del colegio han constituido algunos de los hitos de esta «compleja» obra, cuyo elevado coste espera amortizar la congregación religiosa mediante la explotación de un nuevo servicio que el centro pone a disposición de la ciudad y del barrio: un aparcamiento subterráneo de uso público con una envidiable ubicación, frente a la portada de la Feria, y que cuenta con un total de 338 plazas para automóviles distribuidas en cuatro plantas bajo rasante.

Desarrolladas por la empresa Ferrovial, con la participación del estudio de arquitectura Atrio, las obras, que han empleado a la vez a más de 105 trabajadores, culminarán a finales de septiembre con la terminación del teatro en su configuración definitiva.

Con esta faraónica reforma y puesta al día tecnológica de sus instalaciones, gestada ocho años atrás por el entonces provincial de la orden, el padre Juan Manuel de Mula, el colegio San José pretende confirmar su apuesta por un estilo de enseñanza acorde a los más modernos modelos educativos y al «proyecto evangelizador» que caracteriza el ideario del centro. «No solo se trataba de conseguir más espacios, sino espacios más versátiles, didácticos, funcionales, donde todo enseñara. El objetivo ha sido adelantarnos al futuro en lo que sea posible y disponer de un colegio que sea capaz de sacar lo mejor de los niños», apunta el director general del centro, el padre Pedro Miguel Gordillo.

Los más de 1.650 alumnos del colegio, que oferta todos los niveles de enseñanza desde Infantil hasta Bachillerato, sus 95 profesores y más de 50 monitores han convivido durante los últimos tres cursos con el polvo y el ruido de las obras, aunque siempre bajo la premisa de la «seguridad» y sin que se haya visto reducida la desbordante oferta docente y festiva del centro.

Las obras, desarrolladas en tres fases, se iniciaron con la demolición del antiguo teatro y su excavación en vertical, lo que generó espacios suficientes en la planta sótano como para habilitar una sala de música y danza, una sala de informática, otra de tecnología y una más para psicomotricidad, además de nueve salones parroquiales debajo de la iglesia, una nueva y amplia capilla y un columbario con capacidad para más de 5.000 depósitos. También se han ubicado en el sótano el taller de mantenimiento y los camerinos del teatro, y unas pequeñas salas para atender a las familias.

Pero como asegura Ismael Conde, jefe de obra de Ferrovial, la «madre» de esta gran obra ha sido la construcción del nuevo edificio de Bachillerato, levantado sobre el antiguo patio de hockey y cuya construcción obligó a demoler el antiguo polideportivo y a prescindir de uno de los emblemas del colegio, su piscina. «Lo único que echamos de menos y que no hemos podido conservar ha sido la célebre piscina del cole, convertida en un referente para el barrio a pesar de su antigüedad», refiere el padre Pedro.

Producto de la construcción del nuevo edificio que albergará el aulario para Bachillerato es la creación de un segundo patio cubierto, que vendrá a sumarse al ya conocido como patio de las flores, y que será bautizado con el nombre de patio de San José.

Con todo, el director general del colegio advierte que «lo importante del cole no es la transformación que ha sufrido por fuera, sino lo que ocurre por dentro». «Entendemos la educación como un proceso de crecimiento del niño, académico, pero también en la fe. Todo está enfocado a preparar a los chicos de manera que sean capaces de resolver las dificultades que la vida les vaya planteando. El cole tiene muy clara su misión: evangelizar a través de la enseñanza y ser capaces de acompañar a los chavales en ese proceso».

El deseo de la congregación es que en el mes de marzo se celebre una inauguración oficial de las nuevas instalaciones del centro a la que invitarán a las autoridades municipales y religiosas. La inauguración de las nuevas instalaciones coincidirá además con la celebración del 60 aniversario de la fundación del colegio, que comenzó a funcionar en el año 1956 en un pequeño centro en la calle Arcos, trasladándose en 1963 a su sede actual.


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