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Los pies en Washington y la cabeza en Lesbos

Bomberos sevillanos de Proem-Aid cuentan su experiencia en los EEUU

29 ago 2016 / 20:36 h - Actualizado: 30 ago 2016 / 09:09 h.
  • Manuel Elviro y José Antonio Reina, con Giulia Duch, durante su visita a Washington. / Natalie Mills
    Manuel Elviro y José Antonio Reina, con Giulia Duch, durante su visita a Washington. / Natalie Mills

El humor es a menudo una buena defensa. Por eso José Antonio Reina, de la ONG Proem-Aid (Professional Emergency Aid) le contaba con guasa a su madre su visita relámpago a Washington: «Mamá, que estoy donde Martin Luther King». Y luego se paró a pensar.

Porque Reina y su compañero Manuel Elviro, más ducho con el inglés, participaron el domingo en un evento bautizado Dcrally4refugees (http://dcrally4refugees.org) que tuvo lugar junto al monumento a la Independencia de los Estados Unidos de América, a un paso de la Casa Blanca. Allí dieron a conocer su experiencia en la isla griega de Lesbos ayudando a los refugiados que llegaban desde Siria, y conocieron también experiencias de personas y colectivos implicados en la ayuda a los refugiados de todo el mundo. Visto así, el asunto parecía más serio. Era más serio.

«Ha participado gente de todo tipo, y el evento fue bastante emotivo. El escenario estaba debajo del Monumento de la Independencia. Me sorprende que dos españoles hayamos estado en un sitio tan emblemático, contando qué hemos hecho en Lesbos y cuál ha sido nuestra experiencia», relata Reina de un tirón. «Nos ha dado visibilidad», destaca también.

Lo cierto es que la misma manera en la que se gestó el viaje tiene una historia. Poco después de que los bomberos sevillanos hubieran decidido volver a Sevilla a causa de la imposibilidad económica para seguir en la isla griega, se puso en contacto con ellos una amiga que conocieron en Lesbos, Kathy Hertz.

Había acudido allí con otras dos norteamericanas, «de entre 55 y 65 años», con una idea sencilla: tenían dinero y quería emplearlo en ayudar. De hecho, fueron ellas las que «cuando tuvimos el primer gran problema, nos quedamos sin motor, se gastaron 6.000 euros e comprarnos uno», recuerda Reina. Apenas los conocían, «pero confiaron en nosotros».

Luego volvieron a casa, a los Estados Unidos. Pero, cuenta Reina, les pasó lo que le pasa a todos los que han estado en contacto con los refugiados y en este tipo de situaciones: «No se lo podían quitar de la cabeza y siguieron dándole vueltas». Al final, idearon una iniciativa, Dcrally4refugees, con el fin de crear conciencia en diversos estados del problema y de la manera en la que cada uno podía ayudar. El último acto fue el de Washington, donde se plantaron los dos sevillanos dispuestos a contar su experiencia y, quizá, a encontrar la solidaridad que les permita volver a las costas griegas, a las que habían llegado en diciembre de 2015. «Después de haber estado allí, y haber visto lo que he visto, no duermo. Si tenemos dinero, podemos dedicarnos a lo nuestro, a lo que sabemos hacer: ayudar y rescatar», resume Reina, y se le entiende a la primera.


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