miércoles, 18 julio 2018
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Lunes a medio gas y de transición

El primer día de Feria laborable se convirtió en una apática antesala a la gran invasión que se espera este martes en el Real

16 abr 2018 / 20:34 h - Actualizado: 16 abr 2018 / 23:09 h.
  • Los coches de caballos hicieron su tradicional paseo por el adoquinado del Real, bajo un tiempo espléndido. / Antonio Ojeda
    Los coches de caballos hicieron su tradicional paseo por el adoquinado del Real, bajo un tiempo espléndido. / Antonio Ojeda
  • Selfi con el traje de flamenca al cruzar por el puente. / Jesús Barrera
    Selfi con el traje de flamenca al cruzar por el puente. / Jesús Barrera
  • Trago refrescante a la grupa, como mandan los cánones. / Manuel Gómez
    Trago refrescante a la grupa, como mandan los cánones. / Manuel Gómez
  • Para bailar no hace falta traje. Hacen falta gracia y ganas. / Jesús Barrera
    Para bailar no hace falta traje. Hacen falta gracia y ganas. / Jesús Barrera

Al ralentí, a medio gas, semivacía. A la ciudad efímera de lonas y cacharritos le costó trabajo desperezarse en este lunes de Feria, antaño del pescaíto o del alumbrao, si es que de verdad en algún momento llegó a librarse del entumecimiento que atenazaron sus músculos después de la dormidera que siguió a un intenso fin de semana inaugural. Si hace dos años todavía no se habían visto a estas alturas de semana trajes de flamenca en el Real, en este primer día de Feria laborable ya hay mujeres que se han llevado a sus casas una buena paletada de albero adherida a los volantes. Y puede que de hasta fango si fueron de las que se vieron sorprendidas por el intenso chaparrón que descargó sobre la Feria durante la noche del domingo y las primeras horas de la madrugada del lunes, un aguacero considerable que embarró el Real, compactó el albero, encharcó el acceso a algunas casetas y destrozó todo ese «cielo de farolillos que va alumbrando las calles», del que hablan acertadamente las sevillanas de Raya Real.

Con los farolillos, blancos y naranjas, colgando cual pingajos de las bombillas del Real, la delegación de Fiestas Mayores intentó desde bien temprano rehacer la imagen de la Feria volviendo a engalanar sus calles, tarea de la que, finalmente, tuvo que desistir ante el peligro de que las máquinas encargadas de circular por el albero para reponer los adornos levantaran los pasos peatonales, demasiado enfangados aún por la cantidad de agua caída. Desde las seis de la mañana de este martes, la delegación de Fiestas Mayores se pondrá de nuevo manos a la obra para que las calles del Real luzcan como merece una de las ferias más universales del planeta.

Pese a sus agradables temperaturas, típicamente primaverales, el lunes de Feria se acabó desdibujando casi desde su arranque, afectado por el extraño virus de su escasa actividad y persistente apatía, hasta convertirse en un día de impás, de transición, para algunos puede que de necesario descanso para recargar pilas con vistas al aluvión que este martes, vísperas de festivo, se espera de nuevo en el Real de los Remedios.

Son los efectos colaterales de este modelo de Feria, tamaño XXL, que por segundo año consecutivo se ensaya en Sevilla para alegría de comerciantes, hoteleros y agentes del sector turístico. A la hora del almuerzo en muchas casetas los camareros seguían cruzados de brazos, apoyados en las barandillas, a la espera de la visita de algún socio madrugador. Y la Calle del Infierno, a eso de las cinco de la tarde, daba una imagen bastante pobre con cacharritos parados o funcionando, con suerte, con una ocupación del diez por ciento de su capacidad real. Sólo a la caída del sol, la Feria recuperó algo de pulso vital, pero con el freno de mano echado, como reservándose para los días que quedan por delante.

Y es que ocho días de Feria, de sábado a sábado, se hacen demasiados largos, en especial para el bolsillo de los sevillanos. Hay feriantes de los de toda la vida que, no obstante, le ven el lado positivo a días como el de hoy. «La verdad es que se está muy a gusto en la Feria así, con los camareros sirviéndote con todo tipo de atenciones y sin los niños de otros socios correteando entre las sillas disparándose con las pistolas de pompas de jabón». A 5 euros la pistola.

En contraste a la abulia con que discurre este lunes de farolillos (caídos), en las casetas del Ayuntamiento y del Partido Popular se cuelga el cartel de no hay billetes. Es día de recepciones, como lo es también en las casetas de la Policía Nacional y de la Guardia Civil. El debate sobre la duración de la Feria sale a relucir en los corrillos, que giran también en torno a las múltiples expediciones de la afición sevillista que tomarán la capital de España este fin de semana con motivo de la final de la Copa del Rey o a la actuación del policía que sancionó a los dos periodistas de Canal Sur Radio por alterar el orden en una procesión, agente que hoy en la caseta de la Policía Nacional se hizo el encontradizo con algunos periodistas para explicar su versión de los hechos.

En esta Feria videovigilada donde cinco cámaras instaladas en la portada controlan el flujo y movimiento de las personas –el domingo entraron al Real por la portada más de 98.000 personas–, sorprende que aún pervivan oficios como el de Pepe y su padre Rafael. Ataviados con un chalequillo Nikon y tocados con sombrero de ala ancha, ambos se dedican a ofrecer hacerle una foto a todo visitante que pasa bajo la portada. «En todos los paraguas de luces de la Feria había antes un fotógrafo. Los móviles han echado a perder el negocio». Y más si el día, como el de este lunes, es de transición.

Venta ‘ambulante’

El Cecop está combatiendo severamente en esta Feria la venta de alcohol ilegal en la Calle del Infierno, donde se venden, en especial a los menores, macetas de rebujito a cinco euros en mesitas de playa que brotan en cualquier esquina. Raro es el día que la Policía no requisa a estos vendedores ambulantes una o varias neveras con todo el instrumental necesario para elaborar el cóctel. Conscientes de que la Policía ha puesto los ojos sobre estos vendedores, hoy se pudo ver en la Calle del Infierno una nueva modalidad de venta. Con un cajón de los de frutas colgado del cuello mediante cuerdas, los vendedores se dedican a pasear entre las atracciones ofreciendo su mercancía.

Una Feria sin miss Aurori

Es otro de los temas que salen a relucir en los corrillos de las trastiendas de las casetas. ¿Qué pasa con miss Aurori, la reina del Circo? Este año la gran dama del Gran Circo Mundial no está en Sevilla. La caravana de este espectáculo circense no ha hecho para este año en la Feria sevillana.


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