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La aventura del misterio

Misterios del descubrimiento de América

14 oct 2017 / 21:56 h - Actualizado: 15 oct 2017 / 09:07 h.
  • Misterios del descubrimiento de América

Comparto con mi buen amigo Javier Sierra la pasión por un singular personaje italiano –mientras no se demuestre lo contrario– llamado Cristóbal Colón. En el año 2006, hablando con él sobre el almirante, me dijo: «José Manuel, en la tumba del papa Inocencio VIII hay una leyenda que te dejaría sin habla».

Unos años después, en Roma, visité el Vaticano, y recordé las palabras de Javier y busqué aquella tumba para encontrar una inscripción que sin nada particular al profano sí era muy impactante para aquel que tiene y posee el conocimiento: «Novi orbis suo aevo inventi gloria», que traducido al castellano es: «Suya es la gloria del descubrimiento del Nuevo Mundo». Esto no significaría nada si no fuera porque Giovanni Battista Cybo, Inocencio VIII, no hubiese fallecido en julio del 1492 y Cristóbal Colón inició su viaje el 3 de Agosto del mismo año.

La pregunta que subyace es: ¿Cómo era posible que aquel papa supiera donde iba a ir el almirante? Pero es que el enigma de aquel papa proseguía cuando se lee «muerto en el año del Señor de 1493». Otra falsedad: en ese año era ya Papa el español Alejandro VI.

Y es que la historia del descubrimiento de América deja muchos interrogantes, los principales –amén de la nacionalidad de Cristóbal Colón– es si el almirante tenía constancia tácita de la existencia de tierra más allá del Atlántico. Y un segundo enigma son los movimientos que hubo torno al descubrimiento previamente con las visitas de Martín Alonso a Roma a visitar al Papa. Y es que la figura de Martín Alonso es casi vital en esta historia.

Martín no era un marinero ignorante ni mucho menos, era una persona con una notable cultura, oriundo de Palos de la Frontera, de Huelva, tan es así que fue el capitán de la Pinta y el descubridor de la Española y Jamaica. Pero esto va mucho más allá: Martín Alonso Pinzón tuvo un encuentro con el Papa y este le permite ver unos importantes documentos que se hallaban en una cámara secreta del Archivo Vaticano.

Al volver convence a un notable de la nobleza para interceder a favor de Colón en la empresa de buscar una nueva ruta hacia las Indias por donde él indicaba pero con las sugerencias de él mismo y como acompañante en aquella empresa como condición inexcusable. Cuando los Reyes Católicos son alentados por la iglesia a financiar aquella empresa reciben el apoyo del mismo Martín Alonso Pinzón, con provisiones, barcos y una experta tripulación además del empuje económico que se necesitaba. Isabel La Católica no empeñó jamás sus joyas para financiar tal empresa, fue el bolsillo de Pinzón y las bulas vendidas las que lo hacen posible.

Mientras tanto, Colón manejaba información similar a la obtenida por Martín Alonso, poseía una serie de cartas de navegación heredadas de su suegro y que había ido recopilando a lo largo de su vida, destacan viejos documentos náuticos de la Orden del Temple quien a su vez los había copiado de otros documentos y cartas de navegación halladas en Tierra Santa e incluso de viejos papiros egipcios. El legado de estos navegantes de la antigüedad se encuentra aún en Chile, Argentina o Brasil. Crípticas pistas que son ignoradas por la Historia o la Ciencia, pero que existen. Además, el suegro de Cristóbal Colón tuvo muchos contactos con el rey de Portugal, quien a su vez había recibido casi un siglo antes a una serie de embarcaciones templarias procedentes del puerto de La Rochelle. Estos navegantes, además de ser fugitivos, portaban parte del tesoro templario y documentos de importante valor, entre ellos cartas náuticas que mostraban tierras allá donde, hasta ese momento, sólo se pensaba que había agua.

Todo ello además bebiendo de la cultura antigua: la Tierra era redonda, eso era conocido desde tiempos de la antigua Grecia, la esfericidad de nuestro planeta estaba más que demostrada. Erastótenes de Cirene (275 al 195 a.C.) calculó la circunferencia de la Tierra en 39.600 kilómetros, Ptolomeo de Alejandría (100 al 70 a.C.) en 28.350 kilómetros. Estrabón (63 al 21 d.C.) en 27.000 kilómetros. Y el diámetro correcto es de 40.008 kilómetros.

Cuando Cristóbal Colón se presentó ante el rey Juan II de Portugal ya llevaba consultados todos los datos con el cartógrafo y matemático Paolo del Pozzo Toscanelli, tal y como se refleja de una carta del 25 de Junio de 1474 y remitida al religioso Fernan Martins que era el confesor del rey. Es decir, ¡18 años antes del descubrimiento!

En aquella carta del 25 de Junio de 1474 dirigida al rey de Portugal, Colón llegó a enviar hasta un mapa, y todo ello con el apoyo de Paolo del Pozzo Toscanelli. Sólo cometieron un error y fue al calcular. Creyeron que la distancia entre Europa y Asia podría ser un tercio de la circunferencia terrestre y por ello Colón le dio 78 grados siendo realmente 229 grados, estimando que un grado sobre el ecuador es 83,36 kilómetros, siendo realmente 110,54 kilómetros. Eso ponía en jaque aquel proyecto.

Pero Colón tenía un as en la manga, y eran las referencias a extrañas plantas que venían del otro lado del Atlántico hasta las costas británicas, de Madeira o británicas, en gran medida impulsadas por la corriente del Golfo. Así, con aquellas observaciones, se cree que en 1784 se realizó un primer viaje, fortuito, pero se hizo, y que arrastró a una embarcación hacia el otro lado del Atlántico. Llegaron a una tierra que llamarse Quisqueya.

Vieron a los nativos mientras reparaban la embarcación para el regreso y nuevamente pusieron proa al Mundo Antiguo. Una tempestad hundió aquel maltrecho barco y sólo llegó a la costa un marinero moribundo.

Posiblemente nunca sabremos su nombre, para unos es Alonso Sánchez, para otros es Alonso Díaz, él fue ese informador anónimo, el llamado prenauta. Él le facilitó una sola información a Colón que sirvió para corroborar lo que ya sabía: qué más allá había una tierra rica y fértil. Con todos esos datos sólo había que emprender la aventura.

Martín Alonso Pinzón además tuvo serias diferencias con Cristóbal Colón en aquel viaje, hasta el punto en que se separó del grupo y decidió explorar las costas de aquella tierra en solitario, al fin y al cabo uno era el almirante pero el otro sufragaba los gastos.

Pensó que ese derecho le asistía. Martín sabía perfectamente lo que hacía pues era mejor marino que Colón y además tenía el apoyo del Papa. Hubo serios enfrentamientos entre Colón y Martín, al punto que este regresa casi en solitario a España llegando primero a Bayona y emprendiendo ruta hacia el Sur. Su misión fue un éxito pero el 31 de Marzo de 1493 murió en Palos de la Frontera debido a una enfermedad que contrajo de camino a España. Hoy se le puede considerar el co-descubridor de América que, aunque olvidado, no debe ser ignorado por la Historia.

Años después un barco es apresado en aguas mediterráneas por los barcos del almirante Reis. En ese barco un marinero de rango posee una detallada cartografía del Nuevo Mundo que es entregada al almirante. Este haría un acopio de mapas y crearía una obra tan enigmática como universal: el mapa de Piri Reis, que contiene el saber de mapas europeos, nórdicos, musulmanes, del Antiguo Egipto. Un mapa cuyos detalles de la costa americana sorprende en la actualidad. El mapa del marinero capturado estaba fechado en 1487, cinco años antes del descubrimiento, y ya mostraba una cartografía desconocida, pero eso es ya otra historia.

VIKINGOS EN AMÉRICA

Que Cristóbal Colón no fue el primero en llegar a América es algo que ya no debe sorprendernos. Su llegada, como la de tras muchos antes del descubrimiento, no debe alarmarnos pues pruebas hay de la llegada de vikingos o chinos a América antes que el genovés al servicio de la corona española.

La controversia del falso mapa de Vinlandia no ha ayudado mucho a la teoría vikinga en América, sin embargo sabemos que su presencia se dio a ciencia cierta en el «Nuevo Mundo».

Habríamos de hacer un bello viaje en el tiempo para ubicarnos en la época de Leif Erikson, que era hijo de Erik el Rojo (fallecido en el año 1007) y que era rey del pueblo vikingo descubridor de Groenlandia. Leif partió de puerto europeo hacia el año 1003 con 35 hombres en una embarcación vikinga del tipo knarr que era una versión más avanzada del característico drakkar.

Leif Erikson llegó a una tierra que llamó Vinlandia y que hoy, en pleno siglo XXI, los historiadores y arqueólogos creen haber identificado como l’Anse aux Meadows, en Terranova (Canadá). Allí además se habrían encontrado vestigios del paso de los vikingos por estas tierras. Igualmente, Leif y sus hombres llegaron a la isla de Helluland, hoy Isla de Baffin, al igual que a Markland identificada como la península del Labrador.

Leif Erikson regresó a Europa y fue su hermano Thorvald quien en el año 1004 tomó la misma ruta que Leif y exploró el río San Lorenzo, allí fue atacado por los indios nativos de Norte América y resultó muerto. Años después, en 101, fue Thorfinn Karlsefni retomó la exploración americana de los vikingos y partió hacia aquellas nuevas tierras con la idea de crear una colonia fija. La expedición colonial estaba compuesta por 70 hombres y 5 mujeres.

En Vinlandia nació el primer «europeo» americano, se trataba de Snorri. Los vikingos además exploraron el río Hudson y Long Island. Pero no todo fue un camino de rosas, exploración y aventuras... Los indios fueron una fuerte oposición para los vikingos y en la expedición la falta de mujeres hizo que hubiera una fuerte tensión sexual y luchas entre los hombres.

En el año 1300 desapareció esta colonia víctima de sus propios miedos, las luchas con los indios, las luchas entre ellos y las enfermedades.

1421: CUANDO CHINA LLEGÓ A AMÉRICA

China siempre ha tenido tradición de grandes navegantes y conocedores de los mares. Quizás el más importante de sus marinos fue el almirante Zheng He que llegara a las costas americanas en 1421 tal como narrara Gavin Menzies en 1421, el año en que China descubrió el mundo, pero ¿y antes?

Tendríamos que recurrir a narraciones legendarias como la de los astrónomos chinos Ho y Hsi, cuando ambos partieron de la tierra de Fu Sang (China) enviados por el emperador Huang Ti (siglo XXVII a.C.) para realizar unas precisas mediciones y observaciones astronómicas.

Ambos astrónomos partieron hacia el norte en lo que hoy es llamado como el Estrecho de Bering (zona ruso-americana) y una vez cruzado el mismo comenzaron a bajar hacia el sur costeando. Habían llegado a América.

Detuvieron su viaje en un lugar cálido, entre un pueblo llamado Yao, que tenían su asentamiento en el Gran Cañón del Colorado (hoy Estados Unidos). De allí marcharon más al sur, a Guatemala y México, para ya comenzar el largo regreso a China donde informaron al emperador de su viaje y sus logros.

Otro pionero explorador, legendario, es Hui Shun (485 d.C.), a la sazón sacerdote budista, que viajó hacia el norte y cruzó el Estrecho de Bering llegando a costas americanas. Primero a Alaska (en el norte) y luego al sur acompañado por monjes afganos.

Llegó a México y estuvo entre los nativos del Yucatán (en México), y parece que él sería el origen del nombre de Guatemala debido al buda Gautama. Tras 40 años regresó a China.

Más fiable es siempre la Historia cuando nos habla de Zheng He y su viaje a Europa y el Nuevo Mundo, pero eso es ya otra historia...

LOS ‘OTROS DESCUBRIMIENTOS’ DE AMÉRICA

A lo largo de nuestros artículos de historia hemos ido dejando las huellas de los pre-descubridores del continente americano, Cristóbal Colón fue el descubridor oficial de América, si bien es verdad que, posiblemente, fue el que mejor marketing hizo sobre su logro, pero no que fuera el primero en llegar.

Hemos escrito sobre la presencia de vikingos o chinos en América antes que Colón, pero ¿llegaron algunos pueblos más?

Repasemos algunas otras historias, casi leyendas, sobre esos navegantes que llegaron a América y que la Historia ha olvidado:

-Navegantes que provenían de India exploraron la zona de Melanesia y Polinesia hacia el siglo V a.C. Se cuenta como el comerciante hindú Votan vivió entre el pueblo maya. Igualmente Wixepecocha era un monje hindú que vivió con los zapotecas de México.

-Sume y Bochia llegaron a Brasil donde enseñaron el arte de la agricultura a los indios caboclos y en los muycas enseñándoles leyes.

-El príncipe galés Madog ab Owain Gwynedd, cuenta la leyenda, que llegó a América en el año 1170 al ver desviado el rumbo de su nave. En América dejó a 120 personas que fundaron una colonia regresando él a Gales en un viaje a vida o muerte. En el año 1190 regresó y descubrió, con horror, que la colonia había sido exterminada por los nativos. Él mismo murió a manos de ellos.

-El rey musulmán Abubakari II, de Malí, habría llegado a América en el año 1311. Desembarcó en la zona de Panamá para posteriormente instalarse en el imperio Inca.

Serían aquellos que llegaron a América en la versión no oficial, la versión heterodoxa del descubrimiento del Nuevo Mundo antes de Colón y la corona española.


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