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«Parece que vivo en un pueblo»

Los sevillanos se quejan de lo que se tarda en llegar hasta el centro en Tussam, la poca frecuencia de algunas líneas y el carecer de un autobús que les lleve directamente a los hospitales

12 oct 2016 / 07:00 h - Actualizado: 12 oct 2016 / 09:14 h.
  • Usuarios de Tussam hacen cola para montarse en uno de los autobuses de la empresa pública de transportes de Sevilla. / Manuel Gómez
    Usuarios de Tussam hacen cola para montarse en uno de los autobuses de la empresa pública de transportes de Sevilla. / Manuel Gómez

Las comunicaciones de los barrios periféricos y no tan lejanos de Sevilla con el centro de la ciudad, las facultades o puntos de vital importancia como los centros hospitalarios tienen mucho que mejorar. Los sevillanos reclaman a gritos una buena red de Metro, una reivindicación que no se está atendiendo. La excusa más recurrente que se ha esgrimido para tener bloqueado el proyecto ha sido la crisis, un pretexto que las administraciones han aderezado diciendo que la competencia es de los demás. Ahora, la necesidad de un Metro la ha desempolvado el PP, mientras que el alcalde de Sevilla, Juan Espadas (PSOE), no deja de decir que él no renuncia a esta infraestructura. El caso es que desde que en 2009 se abrió la primera línea del metropolitano los medios de transporte han mejorado más bien poco: en febrero de 2012 se puso en servicio el Cercanías que enlaza Santa Justa con la Cartuja –la C-2– y la empresa municipal de transportes, Tussam, ha ajustado su servicio a las necesidades de los ciudadanos, pero son unos cambios, de momento, insignificantes.

Cada barrio tiene unas particularidades diferentes y hasta los que tienen un buen servicio de Tussam tienen alguna queja que plantear.

Sergio es un universitario de Pino Montano que cursa el grado de Finanzas y Contabilidad en la facultad de Turismo y Finanzas, ubicada en San Francisco Javier. Para llegar a ella tiene que coger dos autobuses: el 12 y el C1 y tarda en llegar entre 45 minutos y una hora. «Parece que vivo en un pueblo. A Viapol llegan antes mis compañeros que vienen de Dos Hermanas o San Juan de Aznalfarache porque tienen el Cercanías o el Metro». Su gran queja de Tussam es el no disponer de un enlace directo con su facultad. No obstante, admite que a pesar de que Pino Montano es una barriada que está algo alejada tiene un buen servicio de autobuses para ir a diferentes puntos del centro con las líneas 12 y 13. Además, explica que también está la 3 que va hasta Bellavista y que le hubiera venido fenomenal si estudiase en el campus de Reina Mercedes.

Respecto al servicio de autobús nocturno reconoce que funciona bien, a pesar de que hay que ir hasta el Prado de San Sebastián para cogerlo. En su opinión, la solución para los problemas de comunicación que tiene la ciudad sería tener un buen servicio de Metro que una todos los barrios entre sí y estos con el centro.

José Luis vive en la zona de la calle Arroyo, pero como trabaja en la calle Tetuán se ha tenido que comprar una moto para poder desplazarse. Recuerda que comenzó a ir a su trabajo en el autobús la línea 20 que deja en Ponce de León, pero desistió por carecer de una frecuencia fija. Asegura que en el mejor de los casos pasa cada 15 minutos, aunque en ocasiones ha tenido que esperar hasta media hora. A esta inseguridad en el horario se une que el 20 solo llega hasta Santa Catalina, «lo que me suponía que tenía que andar otro cuarto de hora más». Señala que cuando esperaba al autobús muchos usuarios llegaban a decir que la «línea 20 es la peor». Su prima Rocío, que vive en la misma zona, ha tenido más suerte. Estudia Pedagogía en Viapol y solo con cruzar el puente del Indio tiene la línea 28 que le deja al lado de su facultad. Sin embargo, también protesta por las malas comunicaciones que hay con el centro. «Las personas mayores que viven en mi barro para ir a la Campana están casi obligadas a coger un taxi, porque el tener que hacer transbordo es un problema para ellas», comenta Rocío, quien señala que ella siempre va andando al centro, porque se tarda mucho menos que en Tussam y además no se está con la inquietud de si viene el autobús.

Juan vive en la avenida Emilio Lemos de Sevilla Este y trabaja en Nervión. Como no tiene coche es un fiel usuario de Tussam. La línea que normalmente coge es la 22, aunque si tarda en llegar se monta en el B4, que es algo más lento. La gran queja que tiene es que para ir a su hospital de referencia, el Macarena, no hay una línea directa, a lo que se une que los jóvenes que estudian en la Cartuja o en Reina Mercedes «pierden dos horas al día en viajar». Sin embargo, Carmen, que vive en la misma zona desde hace 20 años, afirma que el servicio ha mejorado muchísimo en estos años. Recuerda que antes solo había una línea que llegaba hasta la Encarnación y que tardaba una hora en hacer su recorrido, un problema que se mantiene en la actualidad, por eso exige que se haga el «tan prometido Metro, que no llega».

La barriada de Santa Aurelia y todas las de su entorno tienen un problema de transporte más que grave, según se queja el presidente de la asociación de vecinos y comerciantes Santa Aurelia, Francisco Granadilla, quien se lamenta de que su zona solo tenga la línea 5 y el nocturno. «El autobús nos lleva hasta Puerta Triana, pero tarda más de 45 minutos y no se adentra en el centro», censura. Pero lo que para él es aún peor es que el centro de salud que corresponde al barrio está a unos 25 minutos andando «y no tenemos ningún autobús que nos lleve directo. Estamos cansados de reclamarlo, pero no nos escuchan», protesta. A ello se une que no tienen buenas comunicaciones con ningún hospital de la ciudad ni con las facultades que están en Viapol o Reina Mercedes o con el instituto Murillo, donde estudian muchos jóvenes de la zona. Otra cosa que no comprende es que la línea 23, que pasaba por el barrio y que les llevaba a la Plaza Nueva, la quitasen en la época de Alfredo Sánchez Monteseirín sin dar explicación alguna.

Gema trabaja en la zona de la Macarena y está encantada con la línea 3 «que nos lleva desde Bellavista hasta Pino Montano y pasa muy cerca de mi trabajo», aunque sí tiene una queja: «Los autobuses son muy viejos y no tienen aire acondicionado. Al mediodía cuando van llenos y con el calor que hace es insoportable». Además de la línea 3, en el barrio cuentan con el 37 que les deja en la Puerta Jerez, Gema cree que el barrio no está del todo mal comunicado, aunque como casi todos los sevillanos opina que la solución a los problemas de transporte de la ciudad y a lo que se tarda en llegar desde los barrios más alejados del centro sería una buena red de Metro.

El sueño casi unánime de los vecinos a tener un buen metropolitano tardará años en llegar, pero para dar solución a lo que se tarda en llegar desde Pino Montano y Sevilla Este al centro está previsto que se solucione a final de año o a principios de 2017. El alcalde y su concejal de movilidad, Juan Carlos Cabrera, han anunciado que pondrán en marcha los autobuses de tránsito rápido, las líneas conocidas como BTR. Estas líneas suprimirán paradas, circularán por plataformas reservadas y tendrán prioridad en los semáforos que se pondrán en verde conforme se acerquen ellos. Con esta medida se quiere reducir la velocidad comercial de los autobuses que es de 12,9 kilómetros por hora de media.


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