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Primero, recuperar el río, y el dragado...

Los estudios llevados a cabo por cuatro universidades andaluzas y el CSIC, de la mano del Puerto de Sevilla, analizan el origen de la sedimentación que colmata el Guadalquivir

05 abr 2017 / 15:04 h - Actualizado: 05 abr 2017 / 18:44 h.
  • Primero, recuperar el río, y el dragado...
    Imagen de la presa de Alcalá del Río, que suelta agua tras un temporal cargada de sedimentos. /Javier Cuesta
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    Gracia, Fiscal y García Gómez, ayer.

Descartado el proyecto de dragado del Guadalquivir, el Puerto de Sevilla impulsa una serie de estudios –que llevan a cabo cuatro universidades andaluzas y el CSIC– con un objetivo esencial para el futuro desarrollo: «La Autoridad Portuaria entiende que la sostenibilidad del estuario es la llave de la actividad portuaria», en palabras del presidente de esta, Manuel Gracia, quien este miércoles presentaba parte de las conclusiones de la segunda fase de estos estudios, que termina este mes de mayo.

El edificio Terminal de Cruceros, en el muelle de las Delicias, fue el escenario elegido para dar a conocer los objetivos que se plantea el Puerto de Sevilla tras la paralización del proyecto de dragado, y es que, «para la mejora de la navegabilidad hay que incorporar la mejora de las condiciones medioambientales del estuario», y en eso se centran estos estudios, divididos en tres fases, para los que Gracia pidió que se sumen otras instituciones y organizaciones, especialmente la Consejería de Medio Ambiente cuyo titular, José Fiscal, estuvo presente en el acto, y la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG).

Así, Gracia enumeró las fases ya desarrolladas: la primera «dirigida al conocimiento del estuario en función del proyecto de dragado», y la segunda, a punto de terminar «centrada en el conocimiento dinámico biológico, sedimentario, etc. del estuario», y señaló el impulso de una tercera fase a comienzos de 2018, «orientada hacia la sostenibilidad del estuario y la gestión integral del mismo».

«Estamos cumpliendo con una de las cosas que dejó el dictamen de la comisión científica ante el dragado: que se hagan los estudios para una gestión integral del estuario. Entonces se podrá plantear el calado», señaló, y añadió tras ser preguntado que intentarán «seguir las recomendaciones de la comunidad científica y cuando dé resultado se podrán plantear otras hipótesis». «El interés del Puerto es conseguir el mejor calado posible en la vía navegable, pero no se puede hacer de cualquier forma. No lo enfoco como un primer paso para el dragado, sí poner en manos de los científicos mejorar la gestión del estuario», concluyó.

El consejero destacó la importancia del Puerto para la ciudad, y sobre el dragado señaló que «la posición de la Junta es conocida. Felicito al Puerto y brindo mi colaboración en el esfuerzo para que el estuario del Guadalquivir vuelva a ser lo que fue, con un estado ecológico sostenible, que responda a las exigencias que instituciones internacionales hacen al Gobierno de España».

El catedrático de Biología Marina de la Universidad de Sevilla, José Carlos García Gómez fue el encargado de exponer las primeras conclusiones de la segunda fase, cuyos resultados se presentarán a finales de año. Centrada en el estudio de los sedimentos, uno de los objetivos finales es averiguar de dónde llega el fango y las arenas finas a la desembocadura que obligan a que una y otra vez sea necesario el calado, retirándolos para que quede, al menos tal como está, el canal de navegación.

García Gómez dio a conocer algunas de las «sorpresas» que se desprenden de lo analizado: «Nos ha sorprendido la pobreza extrema del estuario en la parte final, en cuanto a la fauna vinculada al fondo, comparado con el Guadiana, el Tinto o el Odiel; y sin embargo, en la columna de agua, donde vive el plancton animal, es mucho más rico. Ese contraste es sorprendente», insistió.

El catedrático indicó que mucha culpa de esta situación lo tiene «que los sedimentos sean fangos y arenas finas, un condicionante físico que empobrece la biodiversidad», debido, entre otras cosas, explicó, a que las márgenes del Guadalquivir son cultivables, a diferencia de lo que sucede en el Guadiana. «Otro condicionante son las presas –de Alcalá del Río y Cantillana–, que retienen los sedimentos más gruesos, las arenas gruesas».

Las distintas universidades se han repartido el trabajo en este estudio. Así, destacó a la Universidad de Málaga, que se ha centrado en analizar el río desde la exclusa a la presa de Alcalá del Río, desde el tapón salino a la turbidez o cómo afectaría una ola de tsunami al estuario. También analizan las tierras raras, «margas de hasta 1,6 millones de año y que gran parte se va al río, que se convierte en un sumidero de partículas. Por eso hay que dragar periódicamente para dejar el canal de navegación como está. Se harán propuestas para mitigar ese problema», explicó García Gómez.

El catedrático volvió a reseñar la incidencia de la presa de Alcalá del Río, con 9.000 km2 en la Vega de olivar, y sin plantas entre los árboles que retengan los sedimentos ante la erosión provocada por fuertes lluvias, y señaló que «la margen derecha (Doñana) va perdiendo por la erosión mientras que gana la orilla opuesta por los sedimentos».

En cuanto a retomar el proyecto de dragado, afirmó que «sería uno diferente si algún día se retomase», y explicó que «el objetivo es encontrar el origen de los problemas para proponer medidas de mitigación, o igual vemos que es cronificado y solo se puede solucionar con la demolición de la presa». Tras lanzar esta bomba aseguró que «si podemos demostrar que gran parte de los sedimentos se debe a los campos de cultivo hay medidas para reducirlos a cero, plantando en espacios interárboles para evitar la erosión».

Los corales y esponjas de la desembocadura

Entre las curiosidades señaladas en el estudio destacan los corales, gorgonias y esponjas encontradas en los roqueros de la desembocadura (Chipiona), entre estos algunos protegidos como el coral naranja. Pese a la turbidez extrema de las aguas en esta zona les ha impulsado a «ubicar estaciones centinelas en la desembocadura del estuario» porque también indican otros efectos relacionados con el cambio climático. Y es que, estas especies «tienen un ciclo de vida largo y siempre están en el mismo sitio. Son bioindicadores que si desaparecen se ve que algo ha pasado». Esa turbidez extrema –«uno de los estuarios más turbios del mundo»– hace que muchas especies lo elijan para criar porque «las larvas, en un ambiente turbio, no son vistas por los depredadores, y es rico en plancton», con lo que no les falta la alimentación.


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