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Se dan misas en chino (razón aquí)

Los chinos católicos en Sevilla ya pueden escuchar la palabra de Dios en su propio idioma

12 abr 2016 / 17:33 h - Actualizado: 13 abr 2016 / 16:53 h.
  • El cura José Jaoquín Castellón en su primera misa con la comunidad china el día de la Inmaculada. / El Correo
    El cura José Jaoquín Castellón en su primera misa con la comunidad china el día de la Inmaculada. / El Correo

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La comunidad china católica en Sevilla ya puede escuchar misa en su propio idioma. El párroco de San José Obrero de San Juan de Aznalfarache, José Joaquín Castellón Martín, es el responsable de esta iniciativa apostólica que se inició en diciembre y que, por el momento, reúne una vez al mes a unas «siete familias» para escuchar la palabra de Dios en el llamado put ong hua o «idioma común» de China, «lo que nosotros entenderíamos por el mandarín, que es como una armonización de muchas pronunciaciones», aclara este sacerdote.

Los fieles que acuden a su parroquia «desde Sevilla, el Aljarafe y otros pueblos cercanos a la capital» se dedican por lo general a trabajar en tiendas y restaurantes de comida china, «aunque también hay varios estudiantes y una doctora casada con un español que lleva algún tiempo residiendo aquí».

Este cura marchenero de 51 años, a quien el cardenal Carlos Amigo envió por vez primera a China en el año 2008 con el fin de colaborar con la Iglesia de aquel país y aprender el chino, considera que escuchar las misas en su propio idioma les hace mucho bien a estos fieles. «Lo cierto es que les hace mucha falta porque los chinos que vienen a España normalmente a trabajar no poseen una gran cultura de libros y aprenden un español muy básico y limitado al uso laboral del restaurante o de la tienda. De ahí que escuchar una misa en español les deje un poco desorientados. A la hora de rezar, además, todos preferimos dirigirnos a Dios en nuestra lengua materna».

Miembro de la asociación Sacerdotes del Prado, Castellón ha pasado hasta seis temporadas en China colaborando con las comunidades católicas de un país que cuenta con unos 15 millones de fieles en una población de más de 1.350 millones de habitantes. «Los católicos son una minoría pequeña, concentrados mayoritariamente en algunos enclaves. En China no hay una religión oficial, y aunque hay una permisividad con la práctica de los cultos, la evangelización y la difusión de la fe está muy controlada por el Gobierno», señala.

Durante sus largas estancias en el país asiático, este sacerdote se dedicó a aprender el chino en la provincia de Hebei, «que es tan grande como Alemania y que cuenta con unas 16 diócesis», una tarea a la que dedicó dos años de estudio «como ocupación principal». «Estuve durmiendo en seminarios, en habitaciones de alguna universidad, en algún piso y hasta ejercí de profesor de español en China», relata sobre sus experiencias en el país. «Durante mucho tiempo los católicos fueron perseguidos por el Gobierno chino y muchos de ellos dieron sus vida por defender su fe», explica Castellón. Por eso sostiene que «la propagación de la fe católica en China ha sido muy familiar, muy ligada a las oraciones que un campesino le ha podido enseñar a sus hijos: el Credo, el Padrenuestro, el Rosario, el Ángelus. Digamos que es una fe muy fundada en la familia y en las devociones oracionales». Aunque reconoce que los chinos no son gente fácil para hacer amigos, este sacerdote ha entablado un acercamiento con la veintena de fieles que suelen acudir a sus misas. «De vez en cuando me invitan a comer y me ofrecen platos típicos de su país, que muchas veces no son los que ponen en los restaurantes chinos. Su cocina es muy sencilla, de gente de pueblo, y contiene muchas verduras. Uno de los más sabrosos son las empanadas chinas, llamadas jiao zi».

EVANGELIZAR AL TURISMO CHINO.

Fue el pasado mes de diciembre, coincidiendo con la festividad de la Inmaculada, cuando se inauguraron las misas en chino en la parroquia de San José Obrero de San Juan de Aznalfarache. «Celebramos, por el momento, una misa al mes y no le ponemos un día fijo porque no queremos dar pie a que se presenten en la iglesia más curiosos que fieles chinos para rezar», advierte José Joaquín Castellón. De momento, el sacerdote realiza esta labor apostólica con el fin de que «los chinos católicos puedan vivir la fe en Sevilla en comunidad y de manera más cálida». No obstante, en su mente está el deseo de que esta labor puede derivar hasta una «iniciativa evangelizadora hacia los chinos que vienen temporalmente a España, bien por turismo o por estudios». El reclamo: you zhong wen de misa (Se dan misas en chino).


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