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«Se puede tener un buen bronceado de forma segura»

Amalia Pérez Gil, jefa de servicio de Dermatología del Hospital Quirónsalud Sagrado Corazón, explica que el daño que provoca una quemadura queda para siempre.

10 jun 2017 / 21:54 h - Actualizado: 10 jun 2017 / 21:54 h.
  • Amalia Pérez Gil, jefa de servicio de Dermatología del Hospital Quirónsalud Sagrado Corazón. / Jesús Barrera
    Amalia Pérez Gil, jefa de servicio de Dermatología del Hospital Quirónsalud Sagrado Corazón. / Jesús Barrera

—¿Tomar el sol es bueno o malo para la piel?

—El sol hay que tomarlo en su justa medida. Tomar el sol en exceso da lugar a una quemadura solar, que es un daño en las células de la piel. Esto produce mutaciones y llega a provocar cáncer de piel.

—Cuando vemos a alguien con la piel rojiza por el sol, ¿eso ya se considera una quemadura solar?

—Sí, eso ya es una quemadura. Y está demostrado que las quemaduras solares sucesivas, fundamentalmente en la época de la infancia, aumentan la probabilidad de padecer un melanoma en la edad adulta.

—Para los no expertos en dermatología, ¿melanoma es sinónimo de cáncer?

—Exacto, aunque no es tan frecuente como el carcinoma basocelular, que no tiene ni la agresividad ni el potencial de muerte que tiene el melanoma. Este es muy peligroso y puede provocar la muerte.

—¿Cuántos hay al año?

—Es difícil dar esa cifra pero aproximadamente el 50 por ciento de los pacientes diagnosticados de melanoma mueren. Cuanto más grueso es el melanoma más probabilidad hay de que haya invasión del sistema linfático.

—Pero las simples quemaduras que se tienen durante las primeras exposiciones al sol del verano, ¿ya suponen realmente un peligro?

—Las quemaduras siempre provocan un daño irreparable que queda en el ADN celular de la persona. Estas quemaduras son más importantes en pacientes de fototipo claro, que son aquellos de piel blanca, pelo rubio y ojos azules. Dado que tienen menos melanina tienen menos posibilidades de defensa y son frecuentes las quemaduras. Si ocurre una quemadura ocasional no pasa nada, pero hay que concienciar a la población de que las quemaduras se les repiten año tras año.

—Me dice que todo se queda en el ADN, por lo que no se sabe el tiempo que podría pasar hasta que da la cara.

—Exacto. Eso se va acumulando y algún día sale. Es como el que se fuma un día un paquete de tabaco, que al día siguiente no le va a salir un cáncer. Pero todos los factores que provocan un cáncer son, la mayoría de ellos, acumulativos. Y esto es lo que ocurre con el sol. A todo esta se suma la predisposición genética de muchas personas, que si le añades además un exceso de sol aumenta la probabilidad de padecer un cáncer de piel. El tiempo que puede tardar en dar la cara no se puede saber, es variable, aunque suelen aparecer entre los cuarenta y los cincuenta años.

—Pero el sol también es bueno para el cuerpo ¿no?

—Sí, sí, por supuesto. El sol es muy bueno para los huesos. Necesitamos melanina y la pigmentación es buena también. El sol también sirve para fijar la vitamina D, y también es bueno porque nos da buen rollo y porque estimula la serotonina. Pero siempre hay que tener precaución a la hora de tomar el sol.

—¿Qué precauciones hay que tomar, por lo tanto, a la hora de tomar el sol?

—Hay que evitar las horas más fuertes del sol, y todavía más en determinadas zonas geográficas. Hay que ponerse el fotoprotector cada dos horas y mucho más si se está practicando deporte o bañándose continuamente, ya que el agua y la toalla terminan retirando la crema. Se puede adquirir un bronceado bonito haciendo las cosas bien.

—¿Con 15-20 minutos al día es suficiente?

—Se puede tomar el sol más tiempo pero insisto, hay que evitar la exposición directa en las horas medias del día. Es decir, desde las dos y media hasta las cuatro y media o cinco de la tarde no se debe estar expuesto al sol sin protección, sin gafas, sin sombrero, sin nada. ¿Se puede estar jugando a las palas en la playa a esa hora? Sí. Aunque no es la hora ideal se puede hacer si se lleva fotoprotector, una gorra y gafas de sol. Hay que evitar que la piel se queme.

—¿Las cabinas de bronceado son recomendables o son peligrosas?

—Si están controladas no son peligrosas. Para ello, las personas que manejan esas cabinas tienen que saber lo que están manejando y cómo es la persona que tienen delante. Deben tener en cuenta su fototipo, el tiempo que pueden estar expuestos, el nivel de radiación, etc. Y la mayoría de las veces no es así, son chavales que les han dado un curso con unas indicaciones y las manejan tal cual les han dicho.

—¿En qué hay que fijarse a la hora de hacerse una autoexploración?

—Hay que ver los lunares que uno tiene y ver si van cambiando. Los lunares aparecen según la cantidad de sol que se tome. Si aumentan, los bordes se hacen irregulares, tienen dos tonos o ganan relieve, es un signo de alarma. Ante la mínima sospecha hay que consultar. No nos importa decir mil veces que no es nada.

—Es decir, que cuanto antes se vaya al médico mejor...

—Si se hace a tiempo se extirpa quirúrgicamente y se resuelve la enfermedad. Se le hace seguimiento en la consulta pero el melanoma se ha curado.

—Cuando alguien llega a su consulta muy bronceado, ¿qué le dice?

—Como he dicho antes, se puede tener un buen bronceado de forma segura. Lo triste es que vengan personas con antecedentes familiares con cáncer de piel y vengan quemadas. Las personas de fototipo claro, por más que se quemen no se van a broncear nunca, todo lo contrario, están provocándose un daño en la piel que les terminará provocando un problema de salud. No hay que forzarlo, no se van a poner nunca morenas, sólo hacen quemarse una y otra vez y eso al final termina dando la cara.


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