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Tecnología

«Se vende una imagen maravillosa del emprendimiento y es algo muy duro»

Ni la edad pudo frenar los sueños de Pablo González. Sevillano de nacimiento, hace tres años fundó Pangea, un proyecto que pone el foco sobre las personas. Aunque asegura que emprender es «lo mejor» que le ha pasado, recuerda que exige muchos sacrificios

08 jul 2018 / 20:58 h - Actualizado: 08 jul 2018 / 20:58 h.
  • Pablo González tiene 22 años y es uno de los 32 líderes internacionales emergentes menores de 25 años según la prestigiosa red mundial Eisenhower Fellowships. / El Correo
    Pablo González tiene 22 años y es uno de los 32 líderes internacionales emergentes menores de 25 años según la prestigiosa red mundial Eisenhower Fellowships. / El Correo
  • Pablo González tiene 22 años y es uno de los 32 líderes internacionales emergentes menores de 25 años según la prestigiosa red mundial Eisenhower Fellowships. / El Correo
    Pablo González tiene 22 años y es uno de los 32 líderes internacionales emergentes menores de 25 años según la prestigiosa red mundial Eisenhower Fellowships. / El Correo

Decía Mateo Alemán que «La juventud no es un tiempo de la vida, es un estado del espíritu». Un espíritu que, sin duda, mantiene día tras día Pablo González. Ni siquiera su relativa corta edad –22 años– ha impedido a este sevillano poner en marcha sus proyectos. Cuando tenía 19 años, fundó Pangea y hoy es uno de los 32 líderes internacionales emergentes menores de 25 años según la prestigiosa red mundial Eisenhower Fellowships.

—Desde la llegada de la crisis, muchos agentes sociales animan a emprender. ¿Cree que el emprendimiento es la panacea de todos los males económicos?

—Más que panacea, lo que hace falta es gente con actitud emprendedora. Ya no tanto que haya tanta gente que emprenda en el sentido de montar empresas, que también hacen falta, porque la realidad de la economía española es que lo que genera empleo y riqueza son las pymes. Esto es una realidad medible y objetiva. Pero sí es cierto que hace falta gente con mentalidad emprendedora, gente con ganas de hacer cosas de maneras diferentes, de trabajar en equipo, dentro y fuera de grandes empresas, y, sobre todo, de querer desafiar al status quo cada día que se levantan para que porque algo que no se haya hecho de una manera durante un periodo de tiempo signifique que tenga que ser mejor seguir haciéndola mañana. Al final, hace falta eso, gente emprendedora. Luego, el emprendimiento, como modo de vida en el sentido de montar una empresa, sí que es necesario y hay que fomentarlo, pero creo que más que eso lo que hay que conseguir es gente con mucha actitud emprendedora.

—¿Cree que hay ahora mismo una burbuja emprendedora?

—Creo que hay una burbuja en el sentido de que se están contando las bondades del emprendimiento sin contar la realidad y la dureza que supone emprender. Tenemos que poner en valor la importancia de los emprendedores y el emprendimiento como una forma de generar riqueza y una nueva forma de empleo, pero es importante que, al final, las personas se den cuenta de que la solución no va a ser esto, que va mucho más allá. Tenemos que contar lo bueno y lo malo. El emprendimiento es una opción magnífica; yo no me arrepiento de ello, pero sí que es cierto que es una opción muy difícil. Creo que más que animar a todo el mundo a emprender, hay que animar a emprender contándoles a las personas la realidad en 360 grados, porque se vende una imagen muy americana de qué maravilloso es emprender y mucha gente se lanza y se frustra muy rápido, porque parece no ser lo que es. Y es una realidad: esto es muy duro. Es importante promover el emprendimiento, pero también contar en 360 grados de la realidad del emprendimiento

—¿Todo el mundo vale para ser empresario?

—Todo el mundo tiene que tener la capacidad de poder perseguir su sueño y de poder perseguir aquellas ideas que le emocionen al levantarse y acostarse. Es una cuestión de actitud. Más que un tema de si hay gente que vale para ser emprendedora o no, es más un tema de si hay gente o no con la actitud necesaria, la voluntad y la pasión suficientes como para ser emprendedora. Yo creo que el emprendimiento es la consecuencia de una serie de variables como las anteriormente citadas, pero la clave está en qué estás dispuesto a hacer sea lo que sea. Emprender necesita actitud, necesita gente con fuerza y con mucha energía y mucha pasión. No faltan emprendedores, sino gente con esas características.

—¿La normativa actual facilita el emprendimiento?

—No, en absoluto. Uno de los grandes problemas que tiene este país es que no solo no se fomenta, sino que no se reconoce. Aquí confluyen dos cosas: la normativa, que no fomenta el emprendimiento, y la cultura, que no tolera el fracaso, y emprender es fracasar cada día. Si no cambiamos el chip ni la mentalidad, difícilmente vamos a fomentar el emprendimiento.

—¿Qué opinión tiene de los últimos cambios normativos?

—Son primeros pasos. Estas medidas indican que hay cierta inquietud por parte de las administraciones públicas acerca de este tema y poco a poco se están empezando a mover las cosas. El problema es que es tal la velocidad a la que va el mundo y los emprendedores, que la administración pública no es capaz de ir al nivel ni a la rapidez que se necesita. Hay que reconocer que están empezando a hacer cosas, pero todavía queda muchísimo por hacer y, sobre todo, más rápido.

—¿Cómo se puede a animar a alguien a emprender?

—Hay tres claves: el emprendimiento se resume en pasión, acción y actitud. La pasión es lo primero que se identifica, aquello que realmente te ilusiona. Si emprendes desde la no pasión, difícilmente tendrás éxito. Hace falta acción, porque hay mucha gente emprendiendo, pero poca continuando. Al final, nueve de cada diez startup fracasan en menos de tres años. No solo hay que estar apasionado, sino que, además, hay que tomar acciones rápidas y potentes. Por último, la actitud. Emprender es duro y no tiene éxito el que mejor lo hace un día, sino el que más y mejor se mantiene cada mañana.

—¿Cómo ha sido para usted el camino del emprendimiento?

—Emprender es equivocarse cada mañana y ser capaz de aprender. Al final, hacer las cosas diferentes cada día te lleva al ensayo y error. Hay que evitar al máximo los errores, pero equivocarse y aprender de ello y ser mejor al día siguiente es una cosa magnífica. Por mi experiencia puedo decir que ha sido una fuente sinfín de aprendizaje, de conocimientos y de personas. Ha sido un camino duro en el que me he encontrado de todo, pero al final te das cuenta de la importancia de la autenticidad de las personas con las que te rodeas, de tener una visión de hacia dónde quieres ir, de la responsabilidad del compromiso... Emprender me ha enseñado la importancia de las personas y que si no estás con las personas adecuadas, esto no funciona. Ha sido un camino duro, pero menos porque tengo al equipo adecuado.

—¿Qué supuso para usted emprender?

—Una locura absoluta. Si me hubieran contado qué era emprender, a lo mejor en la vida me lo hubiera planteado. Pero ha sido y es una experiencia cada mañana. Lo bueno que tiene emprender es que ningún día de tu vida es igual. Esto pasa en muchos ámbitos, pero en el mundo del emprendimiento más. Al final, todo depende de ti y de tu equipo y, al final, en un mundo en el que estamos donde hay tantas cosas por hacer y tantas herramientas y tantas oportunidades, emprender es una fuente de aprendizaje, de diversión y de conectar con gente espectacular.

—¿Volverías a emprender?

—Sí. A pesar de todo, volvería a emprender.

—¿Qué consejo le darías a alguien que quiere emprender?

—No hay nadie lo suficientemente bueno como para decirte que lo que tú quieres hacer no vale o no se puede. Que cada uno se lo lleve a su terreno. Es muy importante escuchar a la gente, pero sin dejar que nadie te diga que, porque piensen ellos que no se puede, tú no lo vas a conseguir.

«Pangea nace de querer dar talento a las personas, sobre todo a los jóvenes»

Lo que otrora fuera un supercontinente, hoy es un «ecosistema global de talento». Así define Pablo González a la empresa que él mismo fundó hace tres años, Pangea. «Nació de la inquietud personal de ver cómo desgraciadamente se estaba poniendo el foco en la transformación y en la tecnología y muy poco en lo que consideramos que es la clave: las personas», explica González, quien presta una especial atención a los jóvenes, a los que quiere devolver «el papel que deben jugar en la transformación digital». Bajo esta premisa, Pangea se encarga de «conectar el mejor talento del mundo con las mejores compañías para resolver cualquier tipo de problema». Pangea ya ha trabajado para compañías como Nike, KFC o Seat, ya que en definitiva, se trata de una comunidad de decenas de miles de jóvenes que organiza eventos y proyectos para empresas que se ven incapaces de aprovechar la era digital y de llegar al talento joven.


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