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«Sevilla no cambia por más gente que venga»

Uruguayo afincado en la capital hispalense, Joaquín Dholdan publica en la editorial Arma Poética su tríptico ‘Cruzar el cerro’

14 jul 2018 / 22:54 h - Actualizado: 14 jul 2018 / 22:56 h.
  • El escritor y odontólogo Joaquín Dholdan, en una imagen promocional. / Scamardi
    El escritor y odontólogo Joaquín Dholdan, en una imagen promocional. / Scamardi

Los escritores saben que a veces tocan rachas de sequía editorial, y otras en las que los libros ven la luz de tres en tres. Es lo que le ha sucedido, dejando a un lado las exageraciones, al uruguayo Joaquín Dholdan (Villa del Cerro, Montevideo, 1969), que acaba de publicar tres novelas breves en un mismo volumen, Cruzar el Cerro (Arma Poética), con su país de origen como denominador común.

Las piezas están fechadas entre 2001 y 2011, el tiempo en que Dholdan dejó Uruguay para afincarse en Sevilla. Así, «la primera novela, Cruzar la muralla, fue el primero que escribí. Está ambientada en Sevilla y cuenta la historia de una familia que llega en 2000 y se encuentra la explosión de emigrantes latinoamericanos. Se publicó en su día y se agotó», explica el autor.

La segunda es El murguista muerto, una trama relacionada con el carnaval que da como resultado «una historia bien montevideana, la más bohemia del libro. Esta solo fue publicada en Uruguay», apunta. Por último, El cementerio del Cerro es una narración de terror sobre tres ancianos extraviados en un cementerio. El título bajo el cual se reúnen las tres, Cruzar el cerro, toma una palabra de cada uno de los títulos de las novelas.

Según explica Dholdan, el origen de este tríptico es el momento en que cumplió 40 años, «y las dos crisis que se me plantearon entonces. Una tenía que ver con que estaba arraigado en Sevilla, tengo aquí mis amigos, mi gente, pero pasé media vida allí, al otro lado del océano, y no puedo fingir que no fue así», comenta. «Por otro lado, escribo para muchos medios de ambas orillas del Atlántico, y me di cuenta de que estar en los dos lados a la vez es una buena solución para sobrellevar el desarraigo», añade.

«Fíjate, mi padre era de La Coruña, se marchó y estuvo casi 50 años en Uruguay», prosigue el escritor. «Ese era el tema candente de mi familia. En mi casa se hablaba gallego, comíamos comida gallega... Vivir en Montevideo era para nosotros como vivir en una aldea de La Coruña. Y uno termina repitiendo los patrones que ha aprendido».

De hecho, Dholdan recuerda que «cuando vine a España se me ocurrió ir a Sevilla a ver a mis tías, y todo fue un poco raro», evoca. «Mi llegada a España fue casual, vine por un máster, y cuando vas a darte cuenta te vas quedando».

Sobre la ciudad en la que decidió echar raíces finalmente, asevera que «Sevilla tiene mucha personalidad, unas fiestas que no se modifican... O te aclimatas o te aclimueres», comenta con buen humor. «En todo caso, la ciudad tiene un clima cultural muy rico, ahí sentí que encajaba y conecté también con ese mundo inmigrante. Cruzar la muralla va por eso, éramos los únicos forasteros que conocíamos que vivíamos de La Macarena para adentro. Vivir en el corazón de Sevilla y cruzar la muralla era pasar a otro mundo».

Con doce años ya de residencia en la capital hispalense, Joaquín Dholdan cree que «a partir de la crisis se nota que se ha aplacado mucho la inmigración. Además, Sevilla tampoco es un destino de preferencia, las grandes corrientes migratorias van hacia sitios más fáciles para encontrar trabajo».

Para el uruguayo hay algo muy positivo en ese periodo de afluencia masiva de migrantes, y es que «no se complicó socialmente, no se generó islamofobia ni rechazo a los que venían de fuera, ni siquiera en el año 2000, que es cuando más fuerte fue la corriente migratoria. Podemos decir que se asimiló bastante bien», dice.

«También es cierto que hubo una explosión de retornos», prosigue Joaquín Dholdan, «sobre todo cuando ganó Correa en Ecuador hubo una importante política de retorno». Sea como fuere, el escritor cree que «Sevilla me demostró que es una ciudad con mucha personalidad, que no se modifica fácilmente con la inmigración, no cambia por más gente que venga. Más bien al contrario, es el inmigrante el que se asimila y cambia aquí».

Odontólogo de profesión, Dholdan ha sido guionista de carnaval, así como de radio y televisión. Como dramaturgo, ha estrenado varias obras en Uruguay, España, México, Puerto Rico y Argentina. Tiene publicadas las novelas El murguista muerto, Neovampiro, Cruzar la muralla, Héroes rotos, Estuario y Cómo desactivar a un hombre bomba, así como los libros de cuentos La cita y otros artículos para dentistas e Historias desde el viento. Es columnista de música, fútbol y literatura; además colabora con las revistas culturales Maasåi y Vísperas. En sus ratos libres conduce los programas radiofónicos Diálogos comanches (Neo FM) y Música oriental, con el que difunde la cultura uruguaya en España. «La idea es fomentar la lectura, la cultura en general, más allá del hecho anecdótico», explica el escritor.

Por último, y aunque teóricamente Cruzar el cerro parecería un cierre respecto a la temática uruguaya, «es un cierre tramposo, hasta el punto de que las cosas que he escrito después están llenas de guiños a Uruguay. Pero quería desprenderme de la obligación de que todo lo que hiciera tuviera que pasar por Montevideo».

Tan es así que, de un par de obras de teatro que actualmente tiene entre manos, una de ellas está vinculada al gran escritor uruguayo Horacio Quiroga, «aunque expresa cosas que no tienen que ver con la geografía, o esa es al menos mi intención», asegura. «También me gustaría hacer una novela histórica que relaciones Uruguay y España, pero me encuentro ahora mismo en esa etapa horrible de la documentación, y no sé hasta qué punto voy a poder confiar en llevar la misión a buen puerto», concluye Joaquín Dholdan.


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