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«Tienes las de perder siempre»

Los miembros del CC Giralda, que recorren cada domingo las carreteras de la provincia, señalan las rotondas y los adelantamientos como situaciones más peligrosas

24 may 2017 / 18:49 h - Actualizado: 26 may 2017 / 21:45 h.
  • Foto de familia con una amplia representación de los integrantes del Club Ciclista Giralda, que tiene en la avenida de San Lázaro su lugar de inicio para las salidas. / CC Giralda
    Foto de familia con una amplia representación de los integrantes del Club Ciclista Giralda, que tiene en la avenida de San Lázaro su lugar de inicio para las salidas. / CC Giralda
  • Convivir en la carretera con coches resulta en ocasiones complicado, sobre todo en la maniobra de adelantar. / CC Giralda
    Convivir en la carretera con coches resulta en ocasiones complicado, sobre todo en la maniobra de adelantar. / CC Giralda

Cada domingo es una nueva aventura. Es el día en el que entre 30 y 40 miembros del Club Ciclista Giralda –aunque tiene casi un centenar de socios– se citan en la avenida de San Lázaro y se lanzan a las carreteras de la provincia para dar rienda suelta a su pasión, no exenta de riesgos, por dar pedales. Son conscientes del peligro que entraña la bicicleta, pero no les queda otra que ser prudentes y confiar en que lo sean los demás.

«Salimos en grupo, todos juntos hasta el pueblo que hayamos elegido esa semana –Villanueva del Río y Minas, El Castillo de las Guardas, El Garrobo o El Ronquillo son buenas opciones–. Allí paramos una media hora a desayunar y a cargar los botes de agua antes de afrontar la vuelta a Sevilla», cuenta Rafael Velis, secretario del club. Son salidas con carácter lúdico, «para que los socios estén en contacto y para ir conociéndonos todos».

En sus cinco años de experiencia –los socios más veteranos llevan 12– Velis ha vivido «algún que otro percance, aunque afortunadamente con vehículos de por medio han sido sólo conatos. Lo más típico y habitual es el conductor que no sabe que en una rotonda un grupo de ciclistas funciona como un solo vehículo, como si fuéramos un camión o un autobús, e irrumpe en la rotonda entre unos ciclistas y otros. Se debe parar y dejar que pasemos todos, pero hay algunos que se meten y rompen la unidad del grupo y eso es muy peligroso, ya que nosotros no podemos frenar en seco como un coche. No son conscientes del peligro que entraña», explica.

El otro incidente más frecuente es el que se produce cuando los ciclistas son adelantados por un vehículo, «por lo cerca que pasan de nosotros, no respetan el metro y medio de separación que marca la ley», se queja.

EN GRUPOS REDUCIDOS

Velis advierte que, de todos modos, «un grupo grande al conductor le genera más respeto. Lo peor viene en las salidas para entrenar entre semana, cuando vamos dos o cuatro ciclistas, los coches se pegan mucho». Y recuerda el último episodio que vivió «hace dos semanas» muy cerca del zoológico de Guillena. «Íbamos dos ciclistas y un autobús pasó tan cerca que me movió el manillar y casi tiro al compañero al terraplén que teníamos a la derecha. Yo me mantuve sobre la bici como pude», evoca apurado.

En general, los ciclistas «el sentimiento que tenemos es que los conductores piensan qué hace este aquí, como si fuéramos un estorbo, cuando normalmente tú vas por el arcén, sin interrumpir la marcha de los coches. No se dan cuenta de que si levantan un poco el pie del acelerador, esperan a que pase el coche que viene de frente y luego nos adelantan, lo más que les va a retrasar es 20 segundos», argumenta.

A los pedalistas se les suele achacar que se saltan los semáforos en rojo y las señales de stop. «Yo he visto hacer eso a algunos. Desde la directiva (que preside Jorge Rodríguez Hartmann) siempre hacemos hincapié en respetar la señalización porque el que se expone siempre es el ciclista». Y alude al reciente fallecimiento del ex piloto de motos Nicky Hayden en Italia a lomos de una bici: «Al parecer se saltó un stop, pero la cuestión es: ¿quién ha fallecido? Tienes las de perder siempre», sentencia.

Este directivo del CC Giralda sostiene que «por lo general los ciclistas observan de forma escrupulosa el reglamento: ir en paralelo de dos en dos y no más; ir lo más pegado posible a la derecha; cumplir el resto de indicaciones (ceda al paso, stop...); indicar los giros con antelación suficiente; llevar ropa reflectante, la luz trasera reflectante, casco blanco o amarillo...», enumera. «Aunque son normas que dicta la DGT, las cumples por tu propia voluntad, porque te va en ello la vida», asegura antes de exponer un detalle: «El sábado pasado nos paró la Guardia Civil en una rotonda cerca de Santiponce para darnos una charla de concienciación. Me parece muy bien, es un breve aldabonazo a la conciencia de cada uno».

UN ‘PUNTO NEGRO’

Velis denuncia que «la crisis ha llevado a que se abandone mucho la conservación de las carreteras, te encuentras con arcenes sucios, grietas inmensas sin sellar que no se aprecian si vas en coche, pero en bici son muy peligrosas...». Un punto negro muy significativo en la provincia es «el tramo de Alcalá del Río a Cantillana. Antes era una carretera magnífica y ahora está repleta de grietas y socavones. Lo único que hacen de vez en cuando es pintarla... la ponen bonita y punto», se queja. En contraposición, «la N-630 que va a Mérida en paralelo a la autovía está genial. Apenas hay coches y por ahí solemos entrenar la mayoría de los cicloturistas de Sevilla».

Este domingo 28 el CC Giralda tiene programada una salida hasta El Ronquillo y regreso, de unos 90 kilómetros. El objetivo es llegar al mediodía a casa sin contratiempos y que el único tema de conversación haya sido el desenlace del Giro de Italia.


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