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Un cuento de hadas para los infantes del Macarena

Estudiantes del IES Carmen Laffón representan ‘Peter Pan’ ante los pequeños ingresados en el centro sanitario para celebrar el Día del Niño Hospitalizado

16 may 2018 / 17:00 h - Actualizado: 16 may 2018 / 23:11 h.
  • Campanilla bailando en un momento de la representación de la obra por parte de alumnos del IES Carmen Laffón de San José de la Rinconada. / Manuel Ibáñez
    Campanilla bailando en un momento de la representación de la obra por parte de alumnos del IES Carmen Laffón de San José de la Rinconada. / Manuel Ibáñez
  • Peter Pan entrega un globo a uno de los pequeños ingresados. / Manuel Ibáñez
    Peter Pan entrega un globo a uno de los pequeños ingresados. / Manuel Ibáñez

«Yo creo, sí creo, yo creo en las hadas». Con esta frase, reiterada en varias ocasiones con el acompañamiento del público, Peter Pan logró sanar a Campanilla del veneno del capitán Garfio en un pasaje de la célebre obra de James Matthew Barrie. Una escena que vivieron este miércoles los pequeños ingresados en el Virgen Macarena, en cuya sexta planta asistieron a la representación de este clásico infantil que realizaron alumnos del IES Carmen Laffón de San José de la Rinconada para celebrar el Día del Niño Hospitalizado.

Piratas, indios y sirenas se sucedieron en el hall de Pediatría para amenizar la mañana a los niños enfermos en «un día muy especial en la vida del hospital», señaló el gerente del mismo, Antonio Castro, que quiso agradecer la colaboración en la iniciativa del instituto rinconero. El director de este centro educativo, Juan Carlos Escribano, apuntó que «para un niño, estar hospitalizado no es una experiencia agradable, pero ya no es el hospital frío de hace 25 años y entre todos podemos conseguir que estén bien aquí». Alrededor de 40 alumnos del IES Carmen Laffón, de entre 16 y 24 años y pertenecientes a los bachilleratos de Artes Plásticas –diseñaron el mural a modo de escenario– y Artes Escénicas y al ciclo formativo de Administración y Gestión, han participado en este proyecto solidario.

HUMANIZAR LA MEDICINA

La iniciativa responde al deseo de «humanizar la medicina», como declaró Martín Navarro, jefe del servicio de Pediatría del Virgen Macarena, para el que la atención al niño hospitalizado debe seguir tres pautas: «Lo primero es intentar que ingrese el menor número de niños posible, para lo que es fundamental la atención de las consultas externas y la conexión con Atención Primaria». En ese sentido, el centro dispone de un amplio catálogo de especialidades pediátricas, con endocrinos, neumólogos, neurólogos, infectólogos, cardiólogos...

En el caso de que el ingreso del menor sea inevitable, la segunda pauta es «que esté el menor tiempo posible, lo cual no significa que precipitemos el alta, pero intentamos acelerar las pruebas y actuar con celeridad porque somos conscientes de que nunca van a estar como en su casa». En esta línea, el hospital ha conseguido reducir la estancia media de los niños hasta 2,77 días.

La tercera pauta es, una vez que el niño está hospitalizado, «hacer lo más confortable su estancia», para lo que se facilita el acompañamiento de sus padres y que la habitación reúna las condiciones más adecuadas. «El niño que desgraciadamente tenga que pasar aquí más tiempo porque tenga una enfermedad crónica debe sentirse lo más a gusto posible», insiste Navarro. Para ello, el hospital cuenta con una escuela en la quinta planta donde «seguir con sus estudios sin perder el compás» y un Aula Diver para desarrollar actividades de ocio. Un proyecto lúdico-pedagógico que se implantó hace ya diez años y en el que se realizan «talleres todos los días con los niños hospitalizados», relata Marta Serrano, responsable del programa.

OTRAS MEDIDAS

El hospital Virgen Macarena aplica otra serie de medidas para agilizar y amenizar la estancia de los niños enfermos. Es el caso del Hospital de Día, una unidad donde «el niño ingresa por la mañana, se le hacen las pruebas que sean necesarias y por la tarde se van», explica Navarro. Es el caso de niños con inmunodeficiencia, que «cada 20-30 días necesitan un tratamiento de inmunoglobulina intravenosa», o los que padecen leucemia o fibrosis quística.

Otro elemento que se está potenciando es «la transferencia paulatina de todas las habitaciones a individuales», ya una realidad en la UCI pediátrica o en buena parte de la zona de infecciosos, por ejemplo.

Cerca de 30.000 (27.428) niños pasaron el pasado año por las consultas externas y otros tantos (28.257) por las urgencias, donde el tiempo de espera desde el triaje hasta que el niño es visto por un médico es de 22,6 minutos.


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