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Carmona

Un economato autosuficiente

‘El Carmen’ ofrece a los más necesitados de Carmona una alternativa para llegar a fin de mes. Los productos los venden al 25% de su precio de mercado

18 mar 2017 / 21:23 h - Actualizado: 18 mar 2017 / 21:26 h.
  • Un economato autosuficiente
    Voluntarios del economato social El Carmen del municipio de Carmona. /E.G.
  • Un economato autosuficiente
    Sede del economato social de varias hermandades. / E.G.

Cuando el ladrillo reinaba, los tres coches por domicilio era lo habitual y el abandono escolar aumentaba porque se necesitaba mano de obra, Carmona sacaba pecho de ser uno de los pueblos con menor índice de pobreza. Algo común en el imaginario colectivo de la ciudad. Pero el fatídico 2008, afectó con virulencia a muchas personas que ya entonces tenían pocos recursos, o a nuevas familias que jamás se vieron en la necesidad de pedir.

Tres años después surgió el economato social El Carmen, cuando los hermanos mayores de las hermandades de la Expiración (San Blas) y Humildad (San Pedro), junto con miembros del Consejo de Hermandades y Cofradías de la ciudad y el director espiritual, movidos por la idea de buscar formas de ayudar a sus hermanos afectados por la crisis y el paro de larga duración, acuerdan visitar el economato social Fundación Casco Antiguo de Sevilla y el economato social de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl en Triana.

El secretario de la Asociación del Economato Social, Francisco Sánchez, cuenta que «la idea se presentó en el pleno del consejo de hermandades en 2011, 2012 y 2013 bajo la fórmula de una fundación igual que existe en Sevilla, pero no contó con los apoyos del resto de hermandades». Es entonces cuando el 1 de octubre de 2013 se decide constituir una asociación por las hermandades de la Amargura (San Felipe), Expiración y Humildad con el objeto de ampliar su obra caritativa entre sus hermanos y Cáritas Parroquiales de Carmona. «Esta idea fue secundada por miembros de la permanente del Consejo de Hermandades como primeros voluntarios y que empezaron a trabajar en el proyecto encomendado y abriendo las puertas por primera vez el día 5 de abril de 2014», cuenta Sánchez.

El secretario cree que la crisis que empezó en el 2008 aún persiste con fuerza. Prueba de ello es que a diciembre de dicho año la tasa de paro estaba en el 18,90 por ciento en Carmona y en el 2016 fue del 25,29 por ciento, con 3.371 personas desempleadas.

La cuestión es que este paro de larga duración, afirma, «ha afectado a familias medias, trabajadoras en distintos sectores, que nunca habían acudido a Cáritas, porque les daba vergüenza tener que ir a pedir, y lo peor de todo es que hay muchas con todos sus miembros en paro, muchas familias con menores, muchas con hipotecas o alquileres que no pueden pagar».

Un falso mito

«Es cierto que se percibe que Carmona no es un pueblo pobre, pero eso no significa que no existan muchas familias con necesidad, dependiendo de Cáritas, de sus padres y abuelos. Y esta percepción social es así porque la política de viviendas sociales en Carmona se ha realizado integrando los colectivos más necesitados en los distintos barrios, consiguiendo que no destaque ninguno en particular», explica Francisco Sánchez. Pero añade un factor interesante a esta percepción entre la ciudadanía: «Cada vez son más las familias que demandan ayuda procedentes de las urbanizaciones, y en Carmona hay muchas, algunas lindando con otros pueblos como El Viso del Alcor o Brenes».

El economato social El Carmen sigue el mismo modelo que en Sevilla, es decir, que el beneficiario compra los artículos de primera necesidad al 25 por ciento de su precio de costo, siendo financiado el 75 por ciento por las hermandades, estando atendido por voluntarios. No obstante, Sánchez indica que las hermandades de Sevilla cuentan con presupuestos de caridad muy elevados para las posibilidades de las hermandades de Carmona. «Por eso nos diferenciamos en que la asociación es la que asume ese 75 por ciento de financiación de nuestros usuarios y lo hace porque cuenta con el apoyo económico de las tres hermandades socias, pero también con 150 benefactores particulares que colaboran con una cuota mensual y con los recursos que se obtienen con actos benéficos como son la puesta en escena de dos zarzuelas anuales y una obra de teatro», agrega.

A pesar de los handicaps, el economato colabora estrechamente con Cáritas Parroquiales de San Antón y San Pedro, así como con las hermandades de la Columna y El Rocío y con la Asociación Puerta de Sevilla de ayuda a la integración de los Inmigrantes, sin olvidar el apoyo que desde el principio se realiza a las hermanas Agustinas Descalzas. «También nuestros voluntarios participan en las campañas de recogida de alimentos del Banco de Alimentos de Sevilla y el Consejo de Hermandades y con el proyecto Andaluces Compartiendo que organiza la Fundación Cajasol», agrega Sánchez.

No obstante, se muestra muy agradecido «por la colaboración que recibimos del Ayuntamiento de Carmona, que nos tiene cedida las instalaciones; la Fundación Cajasol, la cual nos proporcionó ordenadores y otros medios; la Universidad Pablo de Olavide, poniendo a nuestra disposición los fondos que se obtienen de una obra de teatro en julio; la Fundación Expansión Cultural Compañía Sevilla de Zarzuela de Sevilla, que nos facilitan las dos zarzuelas; el Grupo Ybarra con donaciones de artículos; y con Congelados El Melli con la cesión de congeladores, entre otros».

Por último, Sánchez sueña que este bonito proyecto pueda llegar «a todas las hermandades y Cáritas de Carmona, así como contar con el apoyo de los profesionales de los servicios sociales de la ciudad».


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