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Un hogar con mucho corazón

04 jun 2017 / 09:27 h - Actualizado: 05 jun 2017 / 14:18 h.
  • Antonio y María, padres de Diego Romero, junto a Ulrike, novia de Pablo Corona, en el salón de la vivienda. / Teresa Roca
    Antonio y María, padres de Diego Romero, junto a Ulrike, novia de Pablo Corona, en el salón de la vivienda. / Teresa Roca
  • Cocina del piso de la Asociación de Trasplantados de Corazón. / Teresa Roca
    Cocina del piso de la Asociación de Trasplantados de Corazón. / Teresa Roca

Los familiares de los enfermos de Málaga, Cádiz, Huelva, Jaén y Ceuta que están a la espera de un trasplante de corazón o que ya lo han recibido tienen un hogar en la capital hispalense, justo al lado del hospital Virgen del Rocío. Este piso es un lugar donde poder vivir durante el tiempo que su ser querido está ingresado en el centro hospitalario y un espacio en el que compartir alegrías y temores con personas que sufren situaciones muy similares.

La Asociación de Trasplantados de Corazón e Insuficiencia Cardiaca Ciudad de Híspalis corre con los gastos de esta vivienda de cuatro habitaciones, donde hay cabida para otras tantas familias, que son acogidas con los brazos abiertos y a cambio de nada o como mucho de la voluntad. La entidad es la que abona el alquiler y paga los recibos del agua, la luz y el gas del piso –más de 8.000 euros al año– gracias a los 50 euros al año que abonan sus 320 asociados de cuota y al apoyo económico de la hermandad de La Estrella, Cáritas y la empresa estepeña Palet Solidario.

Este alojamiento se abrió en 2005 y en este tiempo han pasado por él centenares de personas. Dos de las familias que conviven actualmente en este piso de la calle Castillo de Alcalá de Guadaíra son la novia de Pablo Corona –32 años–, Ulrike, y los padres de Diego Romero –46 años–, María y Antonio, dos pacientes que llevan tiempo ingresados en el Virgen del Rocío.

Ulrike ha pasado varias veces por esta vivienda. Primero estuvo 3,5 meses, luego 1,5 y ahora lleva tres semanas. Espera volver pronto a Málaga, donde esta alemana vive con su compañero al que no quiere dejar ni un momento solo. En esta ocasión ha regresado al hospital por un virus, «pero parece que ya está bien».

Esta joven antes de poder alojarse en esta casa durmió una noche en un hotel –50 euros–, en la UCI y hasta en el coche. Para ella residir en esta vivienda es maravilloso: «Mira qué grupo más bonito hacemos», comenta mirando con cariño a los padres de Diego Romero.

Asegura que entre los familiares que pasan por esta vivienda no hay problemas. Recalca que todos se llevan bien y que esta convivencia sirve de terapia, «porque hablamos de nuestros problemas y de nuestras cosas, además cuando alguno de nosotros nos encontramos mal y nos da un bajón tenemos un abrazo y palabras de consuelo del resto de compañeros».

Esta alemana también explica que es muy importante para los enfermos saber que «nosotros estamos bien y que tenemos un lugar donde vivir sin problemas. Mi novio ahora está tranquilo, porque tengo una casa en Sevilla, y eso es muy bueno para su recuperación».

La madre de Diego también está muy agradecida con la asociación, «porque si no hubiésemos tenido este piso no sé qué hubiéramos hecho con el dinero que se necesita para vivir en Sevilla, porque nosotros somos de un pueblo de Cádiz, Algar». María relata que ellos llevan junto a su hijo, que ya ha recibido un trasplante, cuatro meses «y no sabemos cuándo le darán el alta». A pesar de los temores por la salud de Pablo, tanto María como Antonio tienen una pequeña sonrisa en la boca, que, según recalcan, se debe y mucho a que en Sevilla tienen un hogar.

El presidente de esta entidad, Francisco Garrido, conoce muy bien por lo que están pasando estas personas, porque él también es trasplantado, aunque al residir en Sevilla no sufría la inquietud de pensar dónde se alojaban su mujer y sus hijos.

Asegura que es muy duro ver a familiares de enfermos dormir en los pasillos del hospital y mal aseados, por lo que se siente muy orgulloso de poder facilitar un piso a los parientes de los pacientes que lo necesiten.

Esta vivienda casi siempre está al completo, e incluso, indican, alguna vez ha llegado a pasar la noche alguna persona en el sofá.

Aunque el piso está destinado para familiares de pacientes con insuficiencia cardiaca y trasplantados, en ocasiones puntuales también han pernoctado otras personas porque había sitio disponible, como es el caso de dos niños con enfermedades raras.

Tanto los padres de Diego como la novia de Pablo aseguran que los médicos que tratan a sus respectivos familiares valoran de forma muy positiva que exista este alojamiento para ellos, de hecho, en la Unidad de Trasplantados, en la UCI y la asistenta social del Virgen del Rocío informan de que se dispone de este recurso.


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