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Investigación

Una década de avance molecular en la Cartuja

Cabimer celebra su décimo aniversario con la firma de un convenio entre la Junta, el CSIC y las universidades sevillanas que garantizan su modelo de investigación

18 oct 2016 / 10:02 h.
  • Una década de avance molecular en la Cartuja
    La visita institucional a las dependencias del Cabimer por su décimo aniversario. / José Luis Montero

Más de 380 publicaciones científicas en revistas de alto impacto nacional e internacional, 34 patentes, seis ensayos clínicos, 50 tesis y tres spin offs. Así se podrían resumir los diez años de investigación que acaba de cumplir el Centro Andaluz de Biología Molecular y Medicina Regenerativa (Cabimer), una institución a la que están vinculadas la Universidad de Sevilla, la Universidad Pablo de Olavide, la Consejería de Salud y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, y que ayer renovaron su compromiso con la investigación con la firma de un convenio que «prolonga la existencia» del centro, aseguró el consejero de Economía y Conocimiento, Antonio Ramírez de Arellano.

Hace una década, Cabimer nació con el objetivo de ser un centro de referencia en investigación molecular. Las metas marcadas se han cumplido y ahora, a pleno rendimiento, cuenta con 19 grupos de investigación que tratan de trasladar los avances de los laboratorios a los pacientes, explicó Ramírez de Arellano, quien resaltó el factor humano como uno de los recursos más valiosos del centro. En él trabajan cerca de 200 personas, entre científicos, doctorandos y personal técnico, «que consolidan un modelo que acerca al ciudadano las terapias más avanzadas», recalcó Ramírez de Arellano, quien estuvo acompañado del consejero de Salud, Aquilino Alonso.

A lo largo de estos años se han invertido en sus instalaciones más de 11,6 millones de euros y se ha logrado financiación nacional e internacional por valor de 31,4 millones para desarrollar proyectos de investigación, que han sido reconocidos por la comunidad científica. Es el caso del proyecto que utiliza la terapia génica para tratar la mutación de un gen causante de la retinosis pigmentaria, principal forma de la ceguera adulta, que en mayo obtuvo la mención especial en el congreso internacional de la Asociación para la Investigación en Visión y Oftalmología (ARVO en sus siglas en inglés).

«Se celebran diez años de ciencia, pero más bien son diez años de supervivencia». Así resumió la situación de la investigación Ulises Galindo, portavoz de una grupo de científicos, la mayoría de ellos, realizando su doctorado. En torno a una treintena de investigadores de Cabimer, la Estación Biológica de Doñana y el CSIC se concentraron ayer mientras se firmaba el convenio que garantiza la continuidad del centro para reclamar «continuidad» en la inversión, que desde el año 2009 «ha caído un 40 por ciento en España, lo que se traduce en 600 millones de euros menos», apuntó Galindo.

El descenso de la inversión no sólo ha provocado la fuga de cerebros, sino que ha supuesto la pérdida de toda inversión realizada en los futuros doctores españoles, en los que de media el Gobierno invierte 400.000 euros, «que luego aprovechan otros países».


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