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Vuelven las peleas de indigentes al barrio de la Macarena

Los vecinos denuncian que este fin de semana se han producido episodios violentos en los jardines del Parlamento

Manuel J. Fernández M_J_Fernandez /
08 oct 2018 / 16:27 h - Actualizado: 08 oct 2018 / 16:38 h.
  • Una de las peleas de este fin de semana en el interior de los jardines del Parlamento. Foto: El Correo
    Una de las peleas de este fin de semana en el interior de los jardines del Parlamento. Foto: El Correo

Lejos de dar una tregua, la situación «sigue igual» o, incluso, «empeora algunos días». Es el resumen que realizan vecinos y comerciantes de la Macarena en cuanto a los problemas de inseguridad que padecen a causa de la «permisividad con el incivismo» de los indigentes que acuden a los centros sociales que se concentran en el barrio y entre los que se encuentra el albergue municipal. El último episodio violento lo han vivido este fin de semana en los jardines del Parlamento andaluz. «Han vuelto las peleas, y a plena luz del día. El sábado, por ejemplo, cuatro individuos atacaron el mobiliario urbano y arrancaron las gomas de los bancos y de las papeleras con las que comenzaron a darse una paliza. Luego hay una pareja que está constantemente de bronca, con gritos y amenazas», han relatado los vecinos, que insisten en «una mayor vigilancia policial» y en buscar «una solución» a este conflicto que altera la normal convivencia del vecindario de la Macarena.

La Asociación Vecinal Macarena explica que el pasado fin de semana ha sido «movidito». Cuentan que han vuelto a «ocupar» los jardines del Parlamento, realizando todo tipo de actividades. «Beben, consumen droga, tienen actos sexuales, defecan, duermen... De hecho todas las semanas hay incidentes por la permisividad con los incívicos». A este respecto y con vídeos grabados como prueba de sus quejas, apelan a las administraciones competentes a las que piden «responsabilidad» y «coherencia». Recuerdan que «la ley 7/2006 obliga a actuar en contra de estas actitudes».

Sobre el consumo de sustancias estupefacientes en esta zona, se preguntan lo siguiente: «¿La empresa de seguridad avisa de estas infracciones? ¿por qué cuando sueltan a los perros, bien que salen al parque a advertir?»

Los representantes vecinales aseguran que si bien «Lipasam hace sus funciones» y existe «alguna presencia policial más», esta «no es suficiente», por lo que reclaman que sea «constante en toda la barriada». Máxime cuando, según relatan, han enviado varios escritos a la delegada del distrito y tienen pedido un encuentro con el alcalde. «Tenemos el silencio institucional como respuesta. Ni nos reciben ni nos llaman». Igualmente señalan que no conocen exactamente qué se tiene pensado hacer: «No sabemos si habrá reestructuración como se ha dicho o qué más».

Hay que recordar que hace unas semanas esta asociación vecinal decidió romper con el Ayuntamiento al sentirse «engañados», por lo que dejó de asistir a la comisión de trabajo creada para solucionar los problemas derivados de «la alarmante saturación» de plazas de pernoctación para personas sin hogar en los centros sociales de la zona. Hasta entonces se habían sucedido dos reuniones.

Por su parte, desde el Ayuntamiento se ha venido aclarando que «trabaja en una redistribución y reorganización de los servicios de atención a personas sin hogar desde la seriedad, el rigor y la transparencia» en respuesta a la demanda de vecinos y comerciantes. «Es un proceso lento y la atención social siempre tiene que estar garantizada. No vamos a cerrar un albergue o un comedor social de una entidad religiosa sin que esté ya en marcha una alternativa real», ha llegado a apuntar el delegado municipal de Bienestar Social, Juan Manuel Flores.


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