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Zoido arría la bandera

El alcalde en funciones aprovecha el día del patrón para pronunciar una emotiva despedida en la entrega de las Medallas de Sevilla

30 may 2015 / 16:11 h - Actualizado: 30 may 2015 / 20:42 h.
  • Foto de familia de las personas y organizaciones galardonados con las Medallas de la Ciudad. / Pepo Herrera
    Foto de familia de las personas y organizaciones galardonados con las Medallas de la Ciudad. / Pepo Herrera

Un día con sabor a despedida. En la festividad de San Fernando, patrón de Sevilla, los aplausos más cálidos del Lope de Vega fueron, entre otros, para los hermanos Cadaval, la baloncestista Isabel Sánchez, la IV Unidad de Intervención Policial de Sevilla, las Medallas a título póstumo para Eduardo Ybarra y el rockero Silvio y... para el alcalde en funciones de la capital, Juan Ignacio Zoido, quien aprovechó el discurso en el acto de entrega de las Medallas de la Ciudad para entonar su particular despedida del cargo tras los resultados electorales del 24 de mayo, en los que no ha revalidado su mayoría absoluta.

En el marco de una intervención plagada de constantes referencias a la primera vuelta al mundo de Magallanes, Zoido se caló la gorra de capitán de barco y tiró de metáfora para referirse al que posiblemente haya sido el acto final de un mandato, de un viaje de cuatro años en el que ahora se vuelve al punto de partida. «Partí con una expedición maravillosa en busca del talento de este paraíso para reconocer e impulsar las virtudes de nuestra ciudad, y ahora regreso al puerto con la satisfacción de haberme dejado el alma. He tenido la fortuna de entregar medallas a personas a las que siempre he admirado, desde Felipe González a Morales Padrón, porque no he izado otra bandera en mi barco que la de Sevilla. Una Sevilla mejor, más justa consigo misma, más ambiciosa, más inconformista, en definitiva, más sevillana».

Con el alcaldable socialista y principal candidato a suceder a Zoido en el sillón de la Alcaldía, Juan Espadas, fotografiándose con los galardonados en el vestíbulo de entrada al teatro y el cabeza de lista de Ciudadanos, Javier Millán, estrenándose en tareas de representación, el todavía alcalde en funciones hiló fino en su discurso a la hora de referirse a los vientos que soplarán en adelante por la Plaza de San Francisco. Hizo suya una frase de Schopenhauer –«no hay ningún viento favorable para quien no sabe a dónde se dirige»–, citó al rockero Silvio cuando afirmaba que «estar descontento con este mundo es no haber entendido nada» y expresó su deseo de que «ojalá el nuevo viento sea plácido» en la navegación que emprenderá la ciudad tras la constitución de su nuevo Ayuntamiento. «Sevilla es una medalla que siempre llevaré colgada de mis entrañas», agregó antes de rematar con un «no sé si mi corazón es suficiente, pero siempre será vuestro».

Antes, Zoido ser prodigó en elogios para todos los homenajeados, «aventureros que, cada uno en su mundo, le han dado la vuelta al de todos», desde el legendario rockero Silvio hasta el «polifacético, humanista e inclasificable» abogado y escritor Eduardo Ybarra, también a título póstumo. Del coleccionista Mariano Bellver y su esposa, Dolores Mejías, destacó que «se han dejado la vida en su vuelta al mundo para buscar por colecciones de todo tipo las obras de nuestros costumbristas» con el único objetivo de «dejar su legado en la ciudad a cambio de nada», una colección que pronto se podrá mostrar en el Pabellón Real de la Plaza de América.

Alabó los méritos académicos de las catedráticas Pilar León-Castro y Laura Roa, el «prestigio internacional» de la deportista Isabel Sánchez o el rol de los empresarios Manuel Barea y Juan Ramón Guillén, «que se han obstinado en derribar falsos mitos de nuestra ciudad a base de trabajo, perseverancia, inteligencia y cultura del esfuerzo».

Elogió a Los Morancos de Triana por su labor para «exportar otra de nuestras más exquisitas materias primas: el humor»; al diseñador Toni Benítez, «que sigue soñando cada día con vestir a la Giralda»; y al magistrado y exdecano de los jueces de Sevilla Antonio Moreno Andrade, «hombre de ley del que tomar ejemplo y enseñanza».

En cuanto a entidades y colectivos, también resultaron condecorados el Club Náutico, por su fomento del deporte; las hermandades de la Hiniesta y las Cigarreras, por sus 450 años de historia; la «abnegación absoluta» de la IV Unidad de Intervención Policial; o, en el capítulo de acción social, a las asociaciones Paz y Bien, Unicef, Fundación Sevilla Endesa y la Asociación de Donantes de Sangre, Tejidos y Órganos de Sevilla.


“ZOIDO TIENE UN CORAZÓN QUE LO CABE EN EL PECHO”

En la misma «bombonera» sobre cuyas tablas pronunció el pregón de la Semana Santa de Sevilla de 1992, el magistrado Antonio Moreno Andrade tomó la palabra en nombre de todos los galardonados para expresar su gratitud a la ciudad de Sevilla, y, especialmente, al alcalde en funciones, Juan Ignacio Zoido. «Sevilla debe estarle agradecida. Difícilmente podrá encontrarse una persona que atesore sus virtudes: integridad, honestidad, limpieza de miras, entrega sin desmayo, afán de servir a los demás y un corazón que no le cabe en el pecho, pero en el que cabemos todos».


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