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Sevilla para los turistas / Seville for tourists

El palacio mudéjar, un pedazo de paraíso en la tierra

Reales Alcázares, una de las joyas ya no solo de Sevilla y España, sino de toda la Humanidad, un auténtico deleite para los sentidos

15 mar 2018 / 21:13 h - Actualizado: 16 mar 2018 / 09:16 h.
  • El palacio mudéjar, un pedazo de paraíso en la tierra

A pesar de las muchas veces que lo hago a la semana, debido a mi trabajo como guía, sigo sintiendo algo especial cada vez que me adentro en el fascinante interior de los Reales Alcázares, una de las joyas ya no solo de Sevilla y España, sino de toda la Humanidad, como así lo certifica su declaración en 1987 como lugar Unesco. Un auténtico deleite para los sentidos, donde es sencillo imaginarse pertenecer a una época en la que soberanos islámicos y reyes cristianos paseaban por sus patios y salas mientras decidían importantes asuntos de estado.

Debe saber que los Reales Alcázares no son solo un palacio, sino un conjunto de palacios. Algunas partes de ellos atestiguan su pasado islámico, como el Patio del Yeso; otras plasman el espíritu renovador de los años posteriores a la reconquista cristiana, como las salas del palacio gótico. Pero existe un lugar que sobresale encima de los demás, un palacio que simboliza la perfecta unión de la arquitectura y decoración islámica con la simbología cristiana. Estoy hablando de la gran maravilla de los Reales Alcázares, el Palacio Mudéjar.


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También es conocido como el Palacio de Pedro I, ya que fue durante el reinado de este monarca cuando el edificio fue construido. Así lo indica en su exuberante portada, una de las obras cumbre de la arquitectura medieval europea, donde se puede también leer, sobre vistosa cerámica en tonos azules y blancos, una frase en árabe que se repetirá en diversos rincones en su interior: «Y no hay vencedor sino Alá», en una lección de tolerancia religiosa casi impensable hoy en día.

Ahora, querido lector, llega el momento de entrar. Después de atravesar el vestíbulo, le recomiendo cerrar por unos instantes los ojos para ya abrirlos en el Patio de las Doncellas. Es una primera visión que no se le olvidará nunca; sus elegantes arcos de yeserías desafiando las leyes de la gravedad, el cromatismo y la geometría de sus azulejos, los reflejos sobre el agua de su estanque, los naranjos plantados en su jardín de crucero... Un auténtico éxtasis para los sentidos.

Sí, su primer pensamiento será: pero, ¿dónde estoy? ¿Es Sevilla o estoy en el palacio de algún sultán de Oriente Medio? ¿No era acaso el palacio construido por un rey cristiano? Esta es la grandeza del mudéjar, a mi parecer el estilo arquitectónico más representativo de esta ciudad. Un estilo que da la razón a los que opinan que la cultura del vencido acabará venciendo al vencedor en el campo de batalla. Así, se pueden observar yeserías almohades combinadas con escudos de Castilla y León, o rostros de reyes cristianos mezclados con frases del Corán.

Además, no solo tiene el evidente valor estético que podrá comprobar, sino también la importancia de haber servido de modelo para las casas palacio que se construirían en la ciudad en los años posteriores, como por ejemplo la Casa de Pilatos o el Palacio de Dueñas. Es decir, casas señoriales de dos pisos cuyas habitaciones se articulan alrededor de un gran patio central, correspondiendo normalmente el piso de arriba para las estancias de invierno y el de abajo, más fresco, a las de verano.

Entre las estancias de la planta baja cabe destacar, por ejemplo, la alcoba real, donde presumiblemente el rey Pedro I mantenía relaciones amorosas. «Amó a muchas mujeres» como dicen las crónicas, pero sobre todo a una, María de Padilla, la cual da nombre a una galería subterránea situada en los jardines. Justo enfrente, el Salón del Techo de Carlos V, llamada así porque fue en tiempos del emperador español cuando se elaboró su fantástico artesonado de madera.

Pero la sala que definitivamente le hará dibujar en su rostro una mueca de asombro es el Salón de Embajadores. Era el centro de la vida pública del palacio, donde se sentaba el monarca para recibir a reyes y dignatarios de todas las partes del mundo, quienes a buen seguro se quedaban fascinados con su fantástica cúpula con forma de media naranja, la cual le dará dolor de cuello a buen seguro, ya que no podrá dejar de mirarla. También es reseñable por su delicadeza el Patio de las Muñecas, que en este caso era el centro de la vida privada. En este espacio, que le recordará a la Alhambra de Granada en caso de haberla visitado, existen unas diminutas cabecitas de muñeca escondidas que le dan nombre. ¿Es capaz de encontrarlas?

Sin lugar a dudas le recomiendo realizar una visita guiada a los Reales Alcázares de Sevilla para así conocer detalladamente este lugar que representa por sí mismo una síntesis de la historia de nuestra ciudad y un genuino pedazo de paraíso en la Tierra.


Palacio mudéjar, a piece of paradise on earth

Despite the many times I do it a week, due to my work as a guide, I still feel something special every time I get inside the fascinating interior of the Reales Alcázares, one of the jewels not only of Seville and Spain, but also of the whole Humanity, as this is certified by his declaration in 1987 as a Unesco site. A true delight for the senses, where it’s easy to imagine belonging to an era in which Islamic sovereigns and Christian kings walked through their courtyards and halls while deciding important matters of state.

You should know that the Reales Alcázares are not just a palace, but a set of palaces. Some parts of them attest to their Islamic past, such as the Patio del Yeso; others reflect the renewing spirit of the years after the Christian reconquest, such as the halls of the Gothic palace. But there is a place that stands out above the others, a palace that symbolizes the perfect union of Islamic architecture and decoration with Christian symbolism. I’m talking about the great wonder of the Reales Alcázares, the Palacio Mudéjar.

It’s also known as the Palace of Pedro I, since it was during the reign of this monarch when the building was built. This is indicated in its exuberant cover, one of the most important works of the European medieval architecture, where one can also read, on colorful ceramics in blue and white tones, a phrase in Arabic that will be repeated in different corners inside: «And there is no winner but Allah», in a lesson of religious tolerance almost unthinkable today.

Now, dear reader, it’s time to enter. After crossing the lobby, I recommend you to close your eyes for a moment and open them in the Patio de las Doncellas. It will be a first vision that you will never forget; its elegant arches of plasterwork defying the laws of gravity, the chromaticism and geometry of its tiles, the reflections on the water of its pond, the orange trees planted in its cruise garden... An authentic ecstasy for the senses.

Yes, your first thought will be: but where am I? Is it Seville or am I in the palace of some Sultan of the Middle East? Was not the palace built by a Christian king? This is the greatness of the Mudejar, in my opinion the most representative architectural style of this city. A style that gives reason to those who believe that the culture of the defeated will end up defeating the winner on the battlefield. Thus, plasterwork can be observed, combined with shields of Castilla and Leon Kingdoms, or faces of Christian kings mixed with phrases from the Koran.

Besides, not only has the obvious aesthetic value you can see, but also the importance of having served as a model for the palace houses that would be built in the city in later years, such as Casa de Pilatos or Palacio de Dueñas. That is, wealthy two-story houses whose rooms are articulated around a large central courtyard, normally corresponding the upper floor for the winter stays and the lower floor, cooler, for summer.

Among the rooms on the ground floor it should be noted, for example, the Alcoba Real, the bedroom where presumably the King Pedro I had love affairs. «He loved many women» as the chronicles say, but especially one, Maria de Padilla, which gives its name to an underground gallery located in the gardens. Just in front, the Salón del Techo de Carlos V, so called because it was in the days of the Spanish emperor when its fantastic wood ceiling (techo) was made.

But the room that will definitely make you draw on your face a grimace of astonishment is the Salón de Embajadores. It was the center of the public life of the palace, where the monarch sat to receive kings and dignitaries from all over the world, who surely were fascinated by its fantastic half-orange dome, which will surely give you neck pain, since you won’t stop looking at it. The Patio de las Muñecas, which in this case was the center of private life, is also notable for its delicacy. In this space, which will remind you the Alhambra in Granada if you have visited it, there are tiny little doll heads that give it the name. Are you able to find them?

Undoubtedly, I recommend you to take a tour inside the Alcazar of Seville in order to get to know in detail this place that represents for itself a brief of the history of our city and a genuine piece of paradise on Earth.


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