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Sevilla para los turistas / Seville for tourists

Tapear por Sevilla

En su origen la tapa era un tentempié rápido, un pequeño descanso en medio de la jornada | Incluye versión del artículo en inglés

09 feb 2018 / 21:22 h - Actualizado: 09 feb 2018 / 13:32 h.
  • Tapear por Sevilla

Sí, Sevilla es muy bonita, pero a buen seguro te entrará hambre después de visitar tantos monumentos y admirar las numerosas obras de arte que albergan en su interior. En ese caso, por supuesto que usted puede elegir entre una gran variedad de restaurantes donde poder comer sentad@, relajadamente y con un primer plato, segundo y postre.

No obstante, sepa usted que lo típico en esta ciudad es ir de tapeo, o lo que es lo mismo, comer tapas o pequeños platos y porciones de alimentos. De hecho, tapear por Sevilla es, al igual que en tantos sitios de Andalucía, casi una religión. Ya sea en un único sitio, o en un recorrido gastronómico que incluya varios bares y tabernas, para así deleitarte en cada uno de ellos con tu tapa favorita.

Pero antes de hablar sobre esta tradicional manera de comer, me gustaría discutir el origen de la palabra «tapa», definida en nuestro diccionario como la pequeña porción de algún alimento que se sirve como acompañamiento de una bebida. ¿De dónde creéis que viene? ¿Es una invención relativamente moderna, o es en cambio una costumbre que viene de siglos atrás?


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Existen múltiples teorías, aunque desde mi punto de vista una de ellas es la más fiable, sobre todo en lo referente al significado, más que a los personajes a los que hace referencia. Nos tenemos que remontar al siglo XIII, cuando reinaba Alfonso X el Sabio, uno de los mandatarios más populares que ha tenido la Corona de Castilla y, por cierto, enterrado en la Capilla Real de la Catedral de Sevilla junto con su padre el rey Fernando III el Santo.

Se dice qué en una ocasión, este Rey entró en una taberna para hacer un alto en el camino y tomar una copa de vino; pues bien, harto de que acudieran tantas moscas a dicha copa, le pidió al tabernero algo que les impidiera introducirse en ella. Y este no solo la tapó con un pequeño plato, sino que además colocó en su superficie una pequeña loncha de jamón, lo que complació enormemente al monarca. Como su objetivo inicial era tapar el vaso, de ahí viene la palabra «tapa».

Independientemente de que sea una leyenda o no, lo cierto es que en su origen la tapa era un tentempié rápido, un pequeño descanso en medio de la jornada que permitía matar el hambre para así poder aguantar hasta propiamente la hora de comer. Y lo que también ha sido indudable es el objetivo comercial del tabernero de «crear sed y hambre». Tras tomar una tapa salada, como por ejemplo queso, embutido, frutos secos o unas aceitunas, la necesidad de beber algo se vuelve imperiosa, incitándote por tanto a pedir más bebida, o lo que es lo mismo, aumentar la caja del propietario del bar. Y de igual manera crea hambre, ya que cuando pruebas un pequeño bocado de algo, te entran ganas de seguir comiendo.

Hoy en día es una tradición arraigada en una población que generalmente prefiere saciar su apetito a base de pequeños bocaditos de distintas cosas. Diría incluso que es casi una liturgia en la que se mezclan la gastronomía y la vida social, un momento del día para compartir sabores, pero también historias y confidencias. Y es también a veces bullicio, estar de pie en un pequeño rincón en el que apenas te puedes mover, tratando de ser oído o de escuchar la voz del resto de comensales, a menudo mezclada con la comanda gritada por el camarero, las conversaciones ajenas y el ruido de cristales y platos.

Podría usted pensar al leer esta descripción: ¡Esto no es para mí! Pero le aseguro querido lector que engancha. Se disfruta mucho de todas las fases del tapeo; desde luchar por hacerse un sitio usando los codos, hasta el momento de pedir la cuenta, a veces escrita con una tiza sobre la barra. Y por supuesto en el momento de probar las pequeñas exquisiteces que ofrece nuestra gastronomía, acompañadas con una copa de manzanilla o una cerveza bien fresquita.

Ahora bien, ¿Cuáles son estas exquisiteces? ¿Dónde están los mejores lugares para degustarlas? Ocasionalmente iré abordando en esta sección estas cuestiones, para así recomendaros cuáles son las tapas más características de la ciudad, entre las que se encuentran la carrillá ibérica, las espinacas con garbanzos, el rabo de toro, el gazpacho o el pescaíto frito. Y sobre todo os aconsejaré dónde tomarlas, qué barrios solemos frecuentar los sevillanos para hacer una ruta de tapas y cuáles son sus bares son los más auténticos.


Versión en inglés
Eating tapas in Seville

Ok, Sevilla is very gorgeous, but after visiting so many monuments and the pieces of art they host inside, you’ll be probably starving. In this case, of course you can choose among a wide variety of restaurants where eating comfortably with a starter, a main plate and a dessert.

However, you must know that in this city the more usual way to eat is «tapear», namely to taste tapas or small dishes and portions of aliments. Actually, tapear in Seville, like in other places of Andalucia, is almost a religion, whether just in one place or on a gastronomic route including a few bars and taberns, thereby eating in each one your favourite tapa.

But before talking about this traditional way of eating, I’d like to discuss about the origin of the word «tapa», defined in our dictionary as a small portion of food served as an accompaniment for one drink. Where do you think it comes from? Is it a fairly modern invention, or instead it’s a custom that comes from several centuries ago?

There are several theories, but from my point of view one of them is the most reliable, particularly with regard to the meaning, rather than to the characters who intervene in the story. We have to look back to the XIII century, when Alfonso X the wise man was the king, indeed one of the best known of the Crown of Castile and by the way buried inside our Cathedral’s royal chapel, next to his father the king Ferdinand III the saint.

It’s told that once, this king wanted to make a stop on his way, so he came into a tabern to drink a glass of wine. And well, upset about so many flies going inside his glass, he asked the waiter for something to cover it. And this man not only covered it with a small plate, but also put on its surface a small slice of ham, what made the king to be delighted. As the initial goal was to cover (tapar in spanish) the glass, here it comes the origin of the word «tapa».

Regardless of whether it’s a legend or not, the fact is that in its origin the tapa was a quick bite, a small break in the middle of the working day in order to tide you over and hold on until lunch time. And with no doubt, it also has been important the commercial aim of the innkeeper, who has wanted to «create thirst and hunger» on the customers. After having a salty tapa, such as cheese, cold cuts, dry fruits or olives, the need to drink something becomes imperative, leading then to ask for more drink, or in other words, increasing the fund of the bar’s owner.

Nowadays is a deeply rooted tradition in a population who prefer to quench the hunger by eating small portions from different things. Even I’d say it’s almost a liturgy where the gastronomy mixes with the social life, a moment in the day to share not only flavours, but also stories and confidences. And sometimes it’s bustle as well, be standing up in a small corner where it’s difficult to move, trying to be heared or to listen to the voice from the rest of the diners, often mixed with the food order shouted by the waiter, the other’s people conversations and the noise produced with the plates and glasses.

After reading this description, you could think: this is not for me! But I assure you, dear reader, that it’s addicting. All the tapeo stages are enjoyable; from struggling to make your place using your elbows, to the moment to ask for the bill, sometimes written on the bar with a chalk. And of course at the moment to taste the small delicacies offered by our gastronomy, along with a glass of manzanilla (a kind of white wine) or a cold beer.

Now, which are these culinary delights? Where are the best places to taste them? I’ll address this from time to time in this section, with the purpose of recommend you which are the most characteristic tapas in the city, including carrillá ibérica (pork cheeks), espinacas con garbanzos (spinach with chickpeas), rabo de toro (oxtail), gazpacho, or pescaíto frito (fried fish). And above all, I’ll advise you where to eat them, or to which neighborhoods we usually go on a tapas route, selecting which are their most authentic bars.


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