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25 años de devoción

La corporación rociera celebra este año sus bodas de plata como hermandad. Ayer se pusieron en camino los 400 romeros que hacen latir el corazón de una filial que se ha hecho a sí misma

15 may 2018 / 22:23 h - Actualizado: 16 may 2018 / 08:14 h.
  • El Simpecado y las carretas de la Hermandad de Tomares pasan junto al ayuntamiento en su camino hacia El Rocío. / El Correo
    El Simpecado y las carretas de la Hermandad de Tomares pasan junto al ayuntamiento en su camino hacia El Rocío. / El Correo
  • El cantante José Manuel Soto junto al alcalde, José Luis Sanz. / El Correo
    El cantante José Manuel Soto junto al alcalde, José Luis Sanz. / El Correo

25 años cumple la hermandad del Rocío de Tomares y 25 son los caminos que ya ha completado Lola. El primero lo realizó en el vientre de su madre y hoy, con 24 primaveras, se sabe afortunada. Sus lágrimas no son fruto de la casualidad. En sus lágrimas está escrita, con letras de oro, la historia de una corporación que ayer inició su peregrinar hacia la ermita de El Rocío con la misma ilusión que el primer año. «Antes de ser hermandad ya íbamos a la romería desde nuestro pueblo. Entonces, en vez del Simpecado llevábamos un cuadro milagroso con la imagen de la Virgen del Rocío», nos explica Ana que, desde que la carreta echó ayer a andar, se aferró a su trasera. Portando ese cuadro llegó la carreta hasta la parroquia de Nuestra Señora de Belén, desde donde salió el Simpecado cuando el reloj casi marcaba las diez de la mañana. Lágrimas, vivas, sevillanas y muchas plegarias cuando cuadro y Simpecado se enfrentaron. El pasado y el presente de una hermandad que se ha hecho a sí misma.

Emoción contenida de muchas vecinas que se asomaban a sus puertas al paso de la carreta. Una de ellas se acercó decidida. Entonces, de sus labios emergieron los primeros compases de una sevillana dedicada a su «amiga del alma». Joaquina murió cuando terminó el Rocío del año pasado. «Tuvo la suerte de disfrutar de su hijo como hermano mayor». Y es que, el máximo responsable de esta filial aljarafeña, Hipólito Jiménez, es el hombre rociero que este año camina hacia la que duerme en las marismas sabiendo que su madre terrenal ya está en el cielo, «junto con su mayor devoción», asegura emocionado.

El de ayer fue uno de los días más felices para Hipólito. Ver como su hermandad se echa a andar es todo un reto personal detrás del cual está todo el pueblo de Tomares, un pueblo que él lleva grabado en el alma durante todo el camino. Cuando el ciclo se cumple e Hipólito se encuentra con el rostro de la Virgen del Rocío pide «por toda mi gente, por los que han podido ir y también por los que hoy se tienen que quedar aquí. Todos ellos son rocieros y deben estar bajo el manto de la Virgen».

A eso de las doce del mediodía, la hermandad dejó atrás Tomares. Antes, un riachuelo de emociones se convirtió en Ángelus a las puertas del Ayuntamiento, donde el cantante José Manuel Soto quiso hacerle a la corporación un regalo en forma de sevillana. Toda una ofrenda popular que se llama fe rociera y de la que también se empapó el alcalde de la localidad, José Luis Sanz, quien hoy estará junto con la hermandad en su llegada a Villamanrique. Y es que, la hermandad vivirá hoy uno de los puntos cúlmenes de su camino cuando cruce el Vado de Quema –a las 10.45 horas– y después suba los porches manriqueños –a las 13.00 horas–. Allí ocurrirá algo especial que servirá para conmemorar las bodas de plata de la filial tomareña. «Es una sorpresa que prefiero no desvelar. Toda mi junta de gobierno tiene mucha ilusión puesta en ella», nos dijo el hermano mayor, Hipólito Jiménez.

La hermandad del Rocío de Tomares es toda una familia. Tiene la medida justa para que todas las miradas sean conocidas, para que cualquier peregrino pueda llamar a los bueyes que tiran de la carreta por sus nombres y para que cualquier rincón sean bueno para cantar una sevillana. La hermandad de Tomares es una de esas filiales en la que uno se puede empapar de la auténtica fe rociera. «Aquí se aprende lo que es el Rocío de verdad».

Tomares va en busca de su sueño. Un sueño que se verá cumplido durante la tarde del próximo viernes, cuando el Simpecado, en su carreta de plata, se enfrente a la puerta de la ermita que acoge a la que da sentido a todo, a la Virgen del Rocío. Entonces, los 400 hermanos que están peregrinando con la hermandad gritarán un Viva que seguro resonará en algún rincón del Aljarafe sevillano. Será cuando los que se han quedado en el pueblo sepan que el ciclo se ha vuelto a cumplir y que su pueblo se ha vuelto a encontrar con la Blanca Paloma, con la Reina de las Marismas.


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