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Bajan un 5,4% los beneficiarios del Banco de Alimentos

Balance. Por segundo año consecutivo desciende el número de personas atendidas por esta institución, lo que se interpreta como una «mejoría de la situación» económica

20 dic 2017 / 07:04 h - Actualizado: 20 dic 2017 / 07:04 h.
  • La última memoria del Banco de Alimentos de Sevilla, correspondiente a 2016, confirma un descenso en el número de personas atendidas por esta organización no gubernamental. / Jesús Barrera
    La última memoria del Banco de Alimentos de Sevilla, correspondiente a 2016, confirma un descenso en el número de personas atendidas por esta organización no gubernamental. / Jesús Barrera

Si hay una institución que haya plantado cara a la crisis en los últimos años desde primera línea de infantería de batalla –más allá de la labor impagable de Cáritas Diocesana– y cuya actividad sirva de termómetro fiable para calibrar la solidaridad de los sevillanos, ésa es, indefectiblemente, el Banco de Alimentos de Sevilla, entidad que en 2015 ha cumplido 20 años de existencia «luchando contra el hambre de aquí» y alimentando a los que más lo necesitan. Los datos de su memoria anual sirven cada año para establecer un certero diagnóstico de la evolución de la economía local. Y el balance de su última memoria, correspondiente al ejercicio de 2016, vuelve a dar síntomas de una leve mejora de la situación. Por segundo año consecutivo desde 2007, en que se inició la crisis, el número de personas atendidas por el Banco de Alimentos se reduce sensiblemente. En concreto, las personas beneficiadas por la labor de esta organización no gubernamental alcanzaron el pasado año la suma de 66.686 personas, un 5,4 por ciento menos que las atendidas en 2015, cuando la cifra de beneficiarios fue de 70.489 personas.

Es la segunda bajada consecutiva que se produce en la lista de personas atendidas por el Banco de Alimentos. La tendencia se invirtió en 2015 cuando, después de años de paulatino crecimiento, la cifra de beneficiarios experimentó su primer descenso desde el inicio de la crisis, en 2007.

Para el presidente del Banco de Alimentos de Sevilla, Juan Pedro Álvarez Giménez, los datos de 2016 confirman «una mejoría de la situación que está permitiendo que un cierto número de personas pueda ir saliendo de una posición de exclusión social a la que habían llegado como consecuencia de una crisis que se había prolongado demasiados años y que siguen sufriendo los segmentos más débiles de la sociedad, produciéndose un aumento progresivo de la desigualdad social».

Según recoge la memoria, el Banco de Alimentos de Sevilla repartió en 2016 casi 6,7 toneladas de productos básicos (6.692.522 kilos) entre 413 centros asistenciales de la provincia, labor de la que se beneficiaron 66.686 personas. Un año antes, en 2015, la cifra de alimentos repartidos por esta institución ascendió a 7.080.656 kilos.

Las personas necesitadas que no disponen de una renta suficiente para gozar de una alimentación adecuada son los destinatarios de las ayudas del Banco de Alimentos de Sevilla, aunque también se atiende en gran proporción a residencias de ancianos, guarderías, comedores sociales, centros asistenciales, comunidades religiosas, toxicómanos, casas de acogida y centros de inserción.

Los datos de la memoria anual sitúan además al Banco de Alimentos de Sevilla como uno de los más destacados de los 56 Bancos de Alimentos de toda España en cuanto al volumen de recogida de alimentos. Y ello a pesar de que el pasado año las cifras de alimentos que se recibieron en sus almacenes decreció levemente respecto al ejercicio anterior. Así, en 2016 se almacenaron en sus instalaciones un total de 6.692.522, un 3,92 por ciento menos del volumen recogido en 2015, cuando la donación alcanzó los 6.965.890 kilos de alimentos (la diferencia es de 273.368 kilos menos).

«No puedo dejar de agradecer la gran generosidad de los sevillanos que, pese a lo duro y largo de la situación, siguen colaborando con sus donaciones económicas y de alimentos, ofreciendo una respuesta extraordinaria e impagable, tanto si se trata de personas, como de empresas e instituciones», destaca el presidente del Banco de Alimentos. Álvarez Giménez pone además el acento sobre otro dato sumamente importante de la memoria de 2016: el aumento en cuatro del número de kilos ofrecidos por persona y año, hasta situarse en 100 kilos de productos básicos por beneficiario (frente a los 96 de promedio que arrojó la memoria de 2015 o los 87,73 de 2014). Estos 100 kilos de alimentos por persona y año se sitúan ya cerca del promedio estándar de los 115 kilos anuales, considerados el mínimo indispensable de subsistencia de una persona.

El presidente del Banco de Alimentos recuerda cómo en los años previos a la crisis, «en torno a 2005 y 2006», esta institución llegó a promediar la entrega de 110 kilos por persona y año, si bien durante los años más duros de la recesión económica este cociente llegó a descender hasta los 75 kilos por persona y año. «Todo esta labor que venimos realizando, ya desde hace 22 años, no hubiera sido posible sin el esfuerzo y el trabajo desinteresado de más de 100 voluntarios permanentes y miles ocasionales que dedican su tiempo y su cariño a ayudar a los más desfavorecidos a remontar una situación desesperada y recuperar una dignidad menoscabada por una crisis que nos ha superado a todos», destaca el presidente de esta organización no gubernamental, Juan Pedro Álvarez Giménez.

El gerente del Banco de Alimentos, Ignacio Candau, hace balance de 2016: «Ha sido un año de inflexión en muchos aspectos. Se ha invertido la tendencia ascendente de beneficiarios, ha disminuido la recogida global, los alimentos de la Gran Recogida, la subvención del Ayuntamiento, las ayudas de empresas y particulares. Sin embargo, hemos propuesto algunas iniciativas nuevas como la Exposición Artistas contra el Hambre, la Jornada de la Esperanza y la colecta por la renovación de los abonos de las sillas de la Semana Santa, que nos han permitido estar más en contacto con Sevilla y aumentar nuestras oportunidades de llegar a donantes distintos».

LA LABOR DE LAS COFRADÍAS

Las hermandades sevillanas destinaron en 2016, el Año de la Misericordia, más de 5,6 millones de euros a ayudar a los más necesitados, un esfuerzo a veces poco reconocido del que se beneficiaron directamente más de 30.000 personas. Así lo pone de manifiesto la segunda edición del Informe sobre la Caridad en las Hermandades de Sevilla, dirigido por el doctor en Economía y actual hermano mayor de la hermandad de la Soledad de San Lorenzo, Ignacio Valduérteles.

Ésta es la cantidad que se puede cuantificar, aunque a ello habría que añadir las casi 29.000 horas de voluntariado que suman las hermandades, atendidas por 1.857 voluntarios, que asisten personalmente a 6.965 personas.

Un ejemplo paradigmático de la obra social que despliegan las hermandades sevillanas lo ofrece a diario la Archicofradía de Pasión, cuya Fundación Asistencial destinó en 2016 un total de 187.154 euros en ayuda a personas y colectivos en situación de pobreza y riesgo de exclusión. Esta cantidad multiplica por seis el importe de ayudas directas que la Fundación ha destinado a sus fines asistenciales desde que se pusiera en marcha en el año 2011. El hermano mayor, José Luis Cabello, resalta «la importancia que suponen estas cifras dentro de una hermandad con un presupuesto de 320.000 euros del que destina un 10 por ciento a caridad, alrededor de unos 30.000 euros, lo que significa que la Fundación realiza un enorme esfuerzo para conseguir los 150.000 euros restantes hasta alcanzar ese importante montante económico de 187.000».

Cabello pone el acento en un detalle: «La solidaridad es dar. La caridad es darse. Y la labor que realizan los voluntarios de la Fundación no se puede cuantificar».


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