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Día de Todos los Santos

Dos de cada tres difuntos se incineran

Cambio de costumbres. La de visitar en estos días el cementerio sevillano es una tradición venida a menos, en buena parte porque el porcentaje de incineraciones alcanza ya el 68% de los enterramientos

31 oct 2017 / 22:02 h - Actualizado: 01 nov 2017 / 13:07 h.
  • Operarios del cementerio municipal de San Fernando encalan los muros de una de las zonas de enterramiento en pared más cercanas al barrio de San Jerónimo. / El Correo
    Operarios del cementerio municipal de San Fernando encalan los muros de una de las zonas de enterramiento en pared más cercanas al barrio de San Jerónimo. / El Correo
  • Un jardinero del camposanto retira las hojas de yedra secas. / El Correo
    Un jardinero del camposanto retira las hojas de yedra secas. / El Correo
  • Una excavadora trabajaba, ayer, en la ampliación del cementerio musulmán. / El Correo
    Una excavadora trabajaba, ayer, en la ampliación del cementerio musulmán. / El Correo

Una costumbre venida a menos. La visita de los sevillanos al cementerio de San Fernando en torno a la festividad de los Fieles Difuntos para honrar a los familiares que han acabado su vida terrenal es una tradición cada vez más en desuso, «especialmente entre la gente más joven». Eso es, al menos, lo que atestiguan los empleados del camposanto sevillano –jardineros, sepultureros, albañiles, personal de administración, porteros...–, quienes no esconden una cierta añoranza por esos primeros de noviembre de hace unos cuantos años en los que «apenas se podía andar por el paseo central» que preside el Cristo de las Mieles debido a la auténtica avalancha de personas que acudían a acicalar la sepultura y a depositar unas flores en la tumba del familiar difunto.

«Las nuevas generaciones se están tomando el tema de los muertos de otra forma. Sólo la gente de más edad, de los cuarenta en adelante, es la que se mantiene fiel a la tradición», asegura Juan Manuel Vázquez, empleado de la unidad de horno crematorio del cementerio de San Fernando. Buena parte de la justificación a este cambio de tendencia en las costumbres hay que encontrarla en una realidad: las incineraciones se multiplican cada año en el cementerio sevillano, lo que sin duda ha contribuido a aliviar los problemas de espacio de un conjunto que va camino de cumplir 164 años de existencia.

En concreto, el porcentaje de incineraciones alcanzó a lo largo de todo el año 2016 el 68,2%. En números totales, los tres hornos crematorios del cementerio de San Fernando acogieron el año pasado 3.342 incineraciones, frente a 1.553 inhumaciones (31,7%). En lo que llevamos de 2017, y hasta el pasado 29 de octubre, la tendencia en el camposanto sevillano es similar: de los 3.575 enterramientos acaecidos hasta esa fecha, las incineraciones suman 2.347 (65,6%), mientras que sólo se han practicado 1.228 inhumaciones. Desde el Ayuntamiento se afirma que «en la actualidad, los equipos del cementerio de San Fernando son suficientes para absorber la demanda de la ciudad con todas las garantías». Y ello, a pesar de que el camposanto municipal sólo dispone de tres hornos crematorios –uno de ellos ha permanecido inoperativo durante casi diez meses– y que desde el año 2001 hay una zona prevista para la instalación de cuatro nuevos hornos, un proyecto que de momento duerme el sueño de los justos (nunca mejor dicho).

«Lo más habitual –explica el mismo empleado del cementerio– es que los familiares del difunto que optan por su incineración acaben llevándose las cenizas a casa, lo que se llama una custodia familiar, u opten por depositarlas en la pirámide, un espacio común preparado para arrojar las cenizas de los muertos en una bolsita, eso sí, sin posibilidad de identificarlas ni de recuperarlas».

Cuenta este operario de la unidad de horno crematorio que el cuerpo de un difunto tarda una media de dos horas en completar el proceso íntegro de incineración. «En realidad, la duración depende del peso de la persona. Hemos tenido el caso de difuntos que padecían obesidad mórbida, con un peso cercanos a los 250 kilos, cuya incineración ha tardado entre 4 y 5 horas». De ahí que el cementerio sevillano sólo pueda acoger un máximo de 18 incineraciones al día, siempre y cuando los tres hornos de que dispone estén a pleno rendimiento. Después de que la incineración del cadáver haya concluido, los fragmentos de hueso son retirados y pasados por un pulverizador, en donde se trituran y procesan hasta que adquieren la consistencia de granos de arena, «es lo que se llama morturar».

Las tasas por incineración en el Ayuntamiento sevillano rondan de media los 300 euros: 250 euros para el caso de los sevillanos y 350 para el que es de fuera.

Y hasta en una ceremonia tan aparentemente mecánica como pueda ser la de incinerar un cadáver, también hay diferencias en función de religiones y culturas. Así, por ejemplo, «dentro de la cultura hindú es habitual que un pariente del difunto, normalmente el hijo, asista a la introducción del ataúd dentro del horno para accionar el primer quemador». También los chinos tiene sus propias peculiaridades en esta ceremonia. «Suelen venir vestidos de blanco y llevar siempre una foto del difunto. Además, los familiares suelen hacerse fotos y vídeos junto al féretro, no sé sin con la intención de enviáselos a sus familiares en China», explica Vázquez.

Desde su inauguración, el 1 de enero de 1853, el cementerio de San Fernando ha sufrido dos grandes ampliaciones. En la actualidad su superficie asciende a 278.483 metros cuadrados, incluyendo en esta área los 15.000 metros cuadrados de la ampliación que se inició hace dos años.

El camposanto sevillano cuenta hoy día con 1.680 panteones, unas 30.000 sepulturas en tierra, 32.000 en pared, 27.568 osarios y 1.070 columbarios que se encuentran en fase de expansión.

En este sentido, según informa el Ayuntamiento, se ha adjudicado a una empresa la construcción de 768 osarios y 128 columbarios «para atender la demanda de este tipo de enterramientos», obras que comenzarán este mes de noviembre en la ampliación que se desarrolla en la zona sureste, la más cercana al tanatorio de la SE-30. Asimismo, también se han iniciado los trabajos de ampliación del cementerio musulmán, que permitirá el incremento del número de nichos en casi un 40 por ciento (hasta las 116) y de la superficie disponible hasta en un 27 por ciento (hasta los 640 metros cuadrados), números que se encuentran contemplados en las cifras anteriores. Paralelamente, se mantienen las tareas de adecentamiento de nichos y osarios en mal estado así como la renovación de espacios que agotan la concesión por 30 o 50 años. Cuando sucede esta circunstancia, los restos son trasladados para el adecentamiento de las construcciones. Igualmente, el Ayuntamiento está analizando la posibilidad de albergar un espacio en la web municipal en el que los ciudadanos puedan consultar datos sobre enterramientos e incineraciones (datos del difunto, horarios, etc...).

De este modo, y según informa el Ayuntamiento, las inversiones en el cementerio de San Fernando en el actual ejercicio presupuestario han superado los 300.000 euros, que además, han ampliado las actuaciones a la renovación de espacios comunes y lugares de trabajo (como oficinas).

Con motivo de la celebración del Día de Todos los Santos, la sociedad Transportes Urbanos de Sevilla (Tussam) ha establecido un servicio especial al cementerio de San Fernando hasta mañana, día 2 de noviembre.

De este modo, se ha previsto un refuerzo de la línea 10, que tiene un trayecto comprendido entre la plaza Ponce de León y San Jerónimo, para conectar el centro de la ciudad con el cementerio. Este refuerzo se realiza a través de diez coches adicionales a los que habitualmente prestan servicio, ocho en horario de mañana y dos en horario de tarde, lo que supone duplicar la oferta habitual. Hoy miércoles día 1 de noviembre, paralelamente a este refuerzo, se establecerá un servicio especial con una cadencia propia y un trayecto similar al de la línea 10 pero limitado entre Ponce de León y el cementerio con su correspondiente señalización. Esta línea prestará servicio desde las 7 de la mañana hasta las 18 horas, coincidiendo con el horario de apertura del cementerio, y dispondrá de ocho autobuses con una frecuencia de paso de aproximadamente cinco minutos.


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