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El maná del Banco de Alimentos no llega a las sierras

30 jul 2017 / 20:36 h - Actualizado: 30 jul 2017 / 20:37 h.
  • Almacén que tiene el Banco de Alimentos de Sevilla en el polígono Store de la capital. / Fotos: Jesús Barrera
    Almacén que tiene el Banco de Alimentos de Sevilla en el polígono Store de la capital. / Fotos: Jesús Barrera

El Banco de Alimentos es una fundación que marcha como un reloj suizo. Tiene una estructura perfectamente engrasada. Sin embargo, tiene dos puntos negros en la provincia de Sevilla: las sierras Norte y Sur, comarcas a las que no llega esta institución. Hay muy pocas asociaciones de pueblos de estas dos zonas que se acerquen hasta el Banco de Alimentos para recoger mercancía, se lamenta el gerente del Banco de Alimentos de Sevilla (BAS), Ignacio Candau, quien aclara que la fundación reparte los productos en su sede, no los distribuye fuera.

Una situación más que llamativa si se tiene en cuenta que muchos municipios de estas dos comarcas, principalmente de la Sierra Sur, se encuentran entre los más pobres de la provincia.

Según las declaraciones del IRPF del año 2014, las últimas disponibles, Marinaleda, Los Corrales, Villanueva de San Juan, Algámitas, Lantejuela y Badolatosa, todos de la Sierra Sur, están en el furgón de cola por los escasos ingresos de sus vecinos. La renta bruta anual por habitante de estas localidades está entre los 12.648 euros y los 12.999 euros. Detrás de estos pueblos pobres está en la lista La Puebla de los Infantes, en la Sierra Norte, donde la renta bruta anual por vecino es de 13.358 euros.

En base a estos datos cuesta entender que no haya más entidades que acudan al Banco de Alimentos a recibir ayuda. La única explicación que encuentra Candau es que los municipios de estas comarcas están muy alejados de la capital, lo que implica que sea muy costoso desplazarse hasta la fundación para recoger alimentos.

Por ello, el gerente de esta entidad reclama el apoyo de las diferentes administraciones para que aporten más medios económicos y creen rutas que permitan distribuir alimentos en estas dos comarcas.

De hecho, recuerda que en 2015 presentó en la Diputación el proyecto El BAS en tu pueblo cuyo objetivo era informar sobre la acción que lleva a cabo el Banco de Alimentos en la provincia, captar nuevas entidades colaboradoras que precisen de la fundación, coordinar esfuerzos con los responsables de Asuntos Sociales de los municipios, establecer rutas de suministros de productos frescos para entidades lejanas, obtener recursos de todo tipo de la provincia, ayudar a establecer el mapa de la pobreza alimentaria en la provincia, conseguir que la institución provincial sea un aliado y colaborador habitual y favorecer la incorporación de voluntarios.

Sin embargo, Candau se queja de que esta iniciativa no se ha llegado a poner en marcha. Reitera que el Banco de Alimentos desea estar presente en todos los puntos de la provincia, por alejados que estén, «pero nosotros no podemos distribuir. No tenemos capacidad para repartir. Tienen que ser las entidades las que vengan hasta nuestros almacenes para nosotros entregarles los productos», por ello señala que se necesita más implicación de las diferentes administraciones.

Remarca que el Banco de Alimentos de Sevilla recibe productos básicos y de primera necesidad, «pero como no tenemos capacidad para hacer estas rutas», no llegan a los puntos más alejados del mapa provincial. Otra alternativa que sugiere Candau para acabar con esta mancha es que las administraciones pongan en contacto a entidades de estas dos comarcas e impulsen la colaboración entre ellas. Entiende que puede ser una buena opción que asociaciones de municipios cercanos se pongan de acuerdo para compartir los gastos que pueda suponer acercarse hasta las naves del Banco de Alimentos.

El propósito del gerente del Banco de Alimentos es prestar ayuda a todos los ciudadanos que lo necesiten, aunque vivan en poblaciones muy alejadas.

Y es que el volumen de mercancías que gestiona esta entidad sin ánimo de lucro a lo largo del año es muy elevado. En 2016 repartió 6.657 toneladas de alimentos a 374 instituciones, que atendieron a un total de 66.686 personas, 25.825 de ellas de 67 municipios de la provincia.

Esta cantidad de alimentos que maneja –solo de leche reparte al año más de 1,2 millones de litros y de frutas y verduras más de 1,9 millones de kilos– es gracias a las 570 entidades y particulares que donan productos.

Candau expresa que la solidaridad es enorme en la provincia de Sevilla, donde los supermercados y las grandes superficies se vuelcan con la fundación. De hecho, resalta que el Banco de Alimentos de Sevilla se encuentra entre los cinco más importantes de España.

El gerente del BAS destaca asimismo la cantidad de alimentos que se recogen en los centros educativos, que está creciendo mucho en los últimos años, gracias al programa de centros docentes. En el curso 2013-2014 donaron 29.280 kilos de alimentos, una cifra que llegó a los 56.988 en el curso 2016-2017.

Con este trabajo en los colegios se quiere concienciar a los alumnos de la necesidad de ser solidarios y de evitar el despilfarro de alimentos.

‘Gran Recogida’

Una de las acciones más importantes del Banco de Alimentos es la conocida como Gran Recogida, que se celebra habitualmente en el último fin de semana de noviembre, el año pasado se realizó el 25 y 26 de noviembre. Este año, en cambio, variarán las fechas y se ha traslado este acto solidario al 1 y 2 de diciembre.

Candau cree que la decisión es acertada, «porque son fechas que suenan a solidaridad». Recuerda que el año pasado la Gran Recogida coincidió con la celebración del black friday, día que mucha gente aprovecha para anticipar las compras de los regalos de Navidad en artículos principalmente de electrónica y hace que dejen la adquisición de alimentación para más adelante, «lo que mermó la recaudación». Pero no solo esta fiesta consumista perjudicó a la operación más importante que realiza el Banco de Alimentos a lo largo del año, la lluvia también estuvo presente en esos dos días lo que provocó que menos personas fuesen a donar alimentos.

De hecho, el año pasado en total se recaudaron unos 733.000 kilos de alimentos y productos de limpieza, frente a los 806.000 kilos que fueron donados en 2015.

Si los donantes son los que mantienen llenas las naves del Banco de Alimentos, su gerente en Sevilla destaca la importancia del voluntariado. Dice de ellos que son una pieza clave para el buen funcionamiento de la fundación.

Voluntarios

A lo largo del año hay aproximadamente 80 voluntarios fijos, que aportan una media de 12 horas a la semana. La mayoría de estas personas son jubilados o prejubilados con un nivel de educativo alto.

A esos 80 voluntarios se unen las 15 personas que la fundación tiene contratadas, aunque entre todos suman un número totalmente insuficiente para el desarrollo de la Gran Recogida por todo el trabajo que conlleva. El año pasado el Banco de Alimentos contó con la ayuda de aproximadamente 6.500 voluntarios, cuyo apoyo fue imprescindible. Sin embargo, Candau señala que la fundación para esa ocasión necesita el máximo respaldo, fundamentalmente en los pueblos, por ello hace un llamamiento para que los sevillanos presten su colaboración.

Perfil de los beneficiarios

Los beneficiarios de la labor que desarrolla el Banco de Alimentos pertenecen fundamentalmente al colectivo de parados de larga duración, inmigrantes, personas con discapacidad física, mayores, enfermos terminales, niños y adolescentes, toxicómanos, personas con discapacidad psíquica e indigentes.


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