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Feria de Abril 2018

El tercio de los pueblos

Los sevillanos queman las naves y ceden el Real a la provincia. La avanzadilla fue una legión de alcaldes, pero antes llegó Albert Rivera. Madrugó tanto que no había casi ni un alma en la caseta municipal

18 abr 2018 / 23:32 h - Actualizado: 19 abr 2018 / 18:47 h.
  • Villalobos y Espadas, como anfitriones, posan con consejeros como Felipe López, Rosa Aguilar o Sonia Gaya; y otras autoridades como Manuel Jiménez Barrios o Francisco Reyes. / Jesús Barrera
    Villalobos y Espadas, como anfitriones, posan con consejeros como Felipe López, Rosa Aguilar o Sonia Gaya; y otras autoridades como Manuel Jiménez Barrios o Francisco Reyes. / Jesús Barrera
  • La representación del PP, con Virginia Pérez y alcaldes como Juan Ávila o Martín Torres. / M.G.
    La representación del PP, con Virginia Pérez y alcaldes como Juan Ávila o Martín Torres. / M.G.
  • Verónica Pérez con las dos Ana Isabel Jiménez –de Alcalá y Palomares–. / M.G.
    Verónica Pérez con las dos Ana Isabel Jiménez –de Alcalá y Palomares–. / M.G.
  • Los ‘madrugadores’ de Ciudadanos, cuando iban camino de la caseta municipal. / M.G.
    Los ‘madrugadores’ de Ciudadanos, cuando iban camino de la caseta municipal. / M.G.

En la caseta municipal suenan bufidos. La Feria larga ya empieza a causar estragos en el sevillano y, aún siendo festivo, ya empieza a soñar con coger carretera y manta y pegarse un chapuzón en las refrescantes playas de Huelva o Cádiz. Que el tiempo acompaña. «El tiempo me dará la razón», preconizó en su entrevista de despedida de la Alcaldía de Sevilla Alfredo Sánchez Monteseirín. Y, aunque su argumento iba más por la Torre Sevilla, el centro para el peatón y las Setas de madera nórdica de la Encarnación; también se puede asignar con esa invitación a irse a la playa para dejar espacio al de fuera para el último tramo feriante. Afirmación por la que se llevó algún que otro sopapo.

La tradición dice que, llegado el ecuador, la Feria, que es universal pese a la privacidad de la mayoría de las casetas, es para los que vienen de los pueblos. Pero con este modelo, el día grande –el festivo y, por tanto, el de quemar las naves– hizo coincidir con el de la provincia en Pepe Luis Vázquez, 53-57. Y entre una cosa y la otra se formó la marimorena –y no la caseta en Manolo Vázquez–, ya que la recepción provincial estuvo el ciento y la madre... a excepción de la presidenta de la Junta, Susana Díaz, por culpa de Mariano Rajoy y su curioso tino de convocar en plena semana de farolillos para hablar de financiación autonómica. «Como si no hubiera días en el año», farfullaba un socialista, rabioso por no ver repetirse el Consejo de Gobierno de hace un año, al que no faltó casi ni un consejero.

Pero, frente a la ausencia de Díaz, llegó una legión de autoridades. Al mediodía –pero la de verdad, no la feriante que es más a las dos– apareció por sorpresa el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, con sus parteners andaluces Juan Marín, Javier Millán, Marta Escrivá y Virginia Salmerón. El papelón fue para el concejal Juan Manuel Flores, el único de la corporación local a esas horas –lógico–, que pasaba por allí para una rueda de prensa e hizo de maestro de ceremonias en la primera entrada del dirigente naranja, puesto que habría una segunda, en plena bulla.

Fue la premonición de que el protocolo se iba a ir al garete con tanto trajín. El guirigay se cumplió porque esta vez los alcaldes no se hicieron los remolones y acudieron en tropel. Salvo excepciones como el regidor nazareno Francisco Toscano –si no acudió el martes por Pedro Sánchez, no lo iba a hacer este miércoles–. Con las mesas recién dispuestas con caldos de la provincia como Turdetano de las umbreteñas cepas de Bodegas Salado o Frasquito de Flor de Lebrija, de Bodegas González Palacios, llegaron como un reloj, puntuales, los regidores del PSOE Miguel Ángel Barrios (Villanueva del Río y Minas), Manuel Sánchez (Martín de la Jara), Manuel Bejarano (La Puebla del Río), Juana María Carmona (Benacazón), María del Mar Romero (Marchena), Carolina Casanova (Santiponce) y la siempre flamenca –nunca falla con su vestido, como la alcaldesa de Alcalá de Guadaíra, Ana Isabel Jiménez– Isabel Herrera (Gelves). También se sumó a esa mesa animada de reencuentros el andalucista Francisco López, alcalde de Pruna, que hizo migas con sus colegas socialistas hasta la llegada de dos más de los que protagonizan los últimos coletazos –hasta 2019– del ya disuelto PA en la provincia: Francisco Calvo (Tocina) y Manuel F. Oviedo (La Campana). En otro punto de la trastienda, se encontraban los alcaldes del PP, como Juan Ávila (Carmona) o Martín Torres (Villanueva del Ariscal), que fueron recibidos por el anfitrión –está hecho un correcaminos del Real– Beltrán Pérez, le tocó recibir a su jefe, Juan Manuel Moreno Bonilla, acudió a la recepción con su número 2, Loles López, su portavoz parlamentaria, Carmen Crespo y el delegado del Gobierno, Antonio Sanz. Ahí hubo un bonito guiño: el de la presidenta del PP de Sevilla, Virginia Pérez, a una referencia de los populares como Amalia Gómez, que acudió en representación de Cruz Roja.

A cuentagotas llegaron el resto, casi como las abejas en un panal: Fernando Zamora, alcalde de San Juan de Aznalfarache, compartía abrazos y sonrisas con su homógolo en La Rinconada, Javier Fernández, mientras llegaban Carmen Herrera (Castilleja de la Cuesta), Antonio Campos (Alcalá del Río), Lorenzo Medina (Guillena), Ángeles García (Cantillana), Agripina Cabello (Almensilla) o Juan Manuel Alejos (El Pedroso). También estaban las dos Ana Isabel Jiménez: la primera en llegar, la nueva alcaldesa de Palomares; la última, casi sobre la bocina, la de Alcalá de Guadaíra. Ya en aquel momento, la caseta estaba para hacerle una ola. Tranquila y con solo unos cuantos, como la secretaria general del PSOE de Sevilla, Verónica Pérez, o el presidente de la Diputación, Fernando Rodríguez Villalobos, haciendo tiempo para estar un rato con Susana Díaz, que cogió el AVE de las dos de la tarde, se colocó el traje de flamenca y directa para el Real con sus cercanos y su equipo de consejeros.

Algunos de ellos también tuvieron su paso –algunos fugaz– en la caseta municipal, como el titular de Fomento, Felipe López, la de Hacienda, María Jesús Montero, el de Turismo, Francisco Javier Fernández; o la de Educación, Sonia Gaya; la de Justicia, Rosa Aguilar; el de Economía, Antonio Ramírez de Arellano; o el vicepresidente Manuel Jiménez Barrios. Ahí se hicieron todos juntos, con el alcalde, la foto de rigor. Aunque había tanta mezcolanza que tuvieron que expulsar de la primera –la de los consejeros– a dos intrusos: el alcalde de Morón, Juan Manuel Rodríguez; y el de Camas, Rafael Recio. Protocolo actuó tan riguroso como un árbitro de fútbol: roja y expulsión del cuadro. Si pasaron la criba la comisionada del Polígono Sur, Mar González; el director del Puerto de Sevilla, Manuel Gracia; el subdelegado del Gobierno, Ricardo Gil-Toresano. Cumplieron sanción y tuvieron su oportunidad después, con la foto de los alcaldes, a la que siguieron otra con el cuerpo consular y otros miembros de la sociedad civil, que también estaban por allí. Entre el gentío estaban el director de la Bienal, Antonio Zoido, el presidente de los hoteleros, Manuel Cornax, el delegado de Defensa en Andalucía, el coronel Carlos Ángel Echevarría; el general Manuel Contreras, jefe de la IV Zona de la Guardia Civil; el secretario provincial de UGT, Juan Bautista Ginés. Hasta de Jaén vinieron. En concreto, el presidente de la Diputación, Francisco Reyes.


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