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La era de los leds

Europa apaga las bombillas halógenas

El 1 de septiembre ya no se podrán fabricar las antiguas lámparas. Las nuevas aliviarán la factura de la luz y tienen una vida útil muy superior; que fácilmente puede llegar a los diez años

29 ago 2018 / 07:00 h - Actualizado: 29 ago 2018 / 08:07 h.
  • Las bombillas leds llevan años en el mercado pero la Unión Europea ha decidido apostar plenamente por una tecnología que, además de más eficiente, se considera más ecológica. / El Correo
    Las bombillas leds llevan años en el mercado pero la Unión Europea ha decidido apostar plenamente por una tecnología que, además de más eficiente, se considera más ecológica. / El Correo

Las bombillas halógenas, aquellas que durante años se nos vendieron como las más eficientes, inteligentes y ahorradoras en la factura de la luz... y que no fueron casi nada de lo anterior, están a punto de pasar a la historia. Según una directiva de la Unión Europea a partir del 1 de septiembre ya no se podrán fabricar, ni vender bombillas halógenas. RIP, c’est fini, caput. De lo que se trata ahora es de favorecer el uso de tecnologías Led (Light Emitting Diode) –teóricamente– más eficientes y sostenibles.

La prohibición abarca las populares bombillas halógenas clásicas que generalmente están hechas de cristal, emiten luz omnidireccional, tienen casquillo E27 o E14, así como algunas bombillas no direccionales con casquillos G4 y GY6.35. Sin embargo, pasará algún tiempo antes de que los consumidores noten los efectos de la prohibición, ya que los distribuidores podrán vender los stocks almacenados hasta fin de existencias. Además, un reciente estudio de consumidores realizado por Ledvance reveló que uno de cada dos consumidores en Europa desconoce esta prohibición y que el 67% ignora cuáles son sus consecuencias.

El adiós a las bombillas halógenas supone que, a partir de este otoño, los consumidores deben replantearse sus compras y optar por las opciones led que hay disponibles en el mercado, cuyo aspecto es similar al de las halógenas, pero más eficientes. Estas, equipadas con la última tecnología de filamentos son un buen ejemplo de ello, ya que se pueden utilizar como reemplazo directo de las antiguas bombillas halógenas.

Según la UE esta tecnología es «más limpia y eficiente». Así lo corrobora además un estudio de la ONG European Enviroment Bureau (EEB), que cifra el gasto de una lámpara halógena en, aproximadamente, 1,80 euros, por los 5,50 de una bombilla LED de alta calidad. O explicado de otro modo, y tomando en cuenta el informe de la compañía Lucera, precisaríamos de una bombilla incandescente de 60 vatios, una halógena de 54 vatios o una Led de tan solo 7 vatios. Traducido a la práctica esto significa que, si las tenemos encendidas una media de siete horas diarias, el gasto mensual (con las tarifas genéricas de Endesa aplicables actualmente) de una bombilla incandescente sería de más de 14 euros, el de la halógena algo más de 13 euros y el de la lámpara led de sólo 1,72 euros.

Además, la media de vida de una halógena difícilmente superaba los dos años, mientras los led tienen una vida estimada de 15; esto es ocho lámparas halógenas por una de Led. También deberemos empezar a notarlo en la factura de la luz, toda vez que el gesto en electricidad es bastante mayor en el caso de las halógenas; que generaría un gasto medio de 155 euros en diez años frente a los 21 euros de una con tecnología Led. La UE en su recorrido por hacer más ecológico el uso de las lámparas, comenzó diciendo adiós con la prohibición de la comercialización de las bombillas incandescentes en el año 2012, aunque lo hizo en un proceso gradual que comenzó en el año 2009 con el propósito de contribuir al ahorro energético y a la reducción de emisiones contaminantes a la atmósfera. La Comisión Europea (CE) calculó entonces que con esta medida se alcanzará un ahorro anual de 40.000 millones de kilovatios hora (KWh) a partir de 2020, una cifra que equivale a la demanda eléctrica de 11 millones de hogares.

Pero al principio no fue fácil implementar la nueva tecnología. Las led hicieron su entrada en los mercados como una innovación tecnológica que prometía una revolución energética una vez que su precio inicial se abaratara, el cual ha caído, por ejemplo, un 85 % en los últimos cinco años anteriores a 2016 en España, según la organización internacional de estándares colaborativos de etiquetado y electrodomésticos Clasp. La misma asociación recalca también que comprar y utilizar un led durante diez años en España cuesta 21,59 euros, frente a los 155,97 euros que supone optar en ese mismo periodo por una bombilla halógena.

En Sevilla

No existe ninguna directriz de cómo los ayuntamientos han de asumir la llegada de la nueva tecnología, por lo que estos simplemente tienen que adaptarse e ir sustityendo las antiguas halógenas por leds en la medida en que el cambio vaya haciendo falta. Con todo, las ciudades llevan ya algunos años apostando por esta tecnología.

Ya a finales de 2016, la Gerencia de Urbanismo sustituyó en la Avenida de María Luisa las lámparas de los faroles por leds, de mayor rendimiento lumínico y menor consumo eléctrico, lo que supuso entonces un ahorro asegurado de 14.885 euros anuales, y una reducción de emisiones de CO2 de 25 Tm por año. De hecho, cada led que instala el Ayuntamiento de Sevilla tiene una potencia energética aproximada de 56 vatios, que en comparación con los 275 vatios de cada unas de las lámparas halógenas antiguas, supone una reducción en el consumo de 15.110 vatios al año. Económicamente, ello equivale a un ahorro de 14.885 euros anuales.

Además, la nueva iluminación por la que se opta deja de emitir a la atmósfera 25 Tm de dióxido de carbono cada año. Asimismo, el rendimiento lumínico es muy superior al que ofrecían las lámparas anteriores, ya que el flujo de luz no se emite hacia arriba, lo que evita la contaminación lumínica. Se mejora de esta forma la uniformidad, al igual que la calidad de luz emitida, más cálida y mejor percibida por el ojo humano. Por otra parte, la nueva instalación incorpora un sistema de telegestión «punto a punto» que ya se aplica con éxito en otras calles de la ciudad, y que permite regular y programar el flujo de luz, su encendido o su apagado, atendiendo a las necesidades de tránsito o la celebración de eventos en la zona.

Y este mismo verano el consistorio ha iniciado las actuaciones planeadas para la renovación integral de la iluminación del parque Amate, al objeto de sustituir las actuales 287 luminarias de esta zona verde estrenada en 1987 y de 32 hectáreas de superficie, por otras más eficientes de tecnología led que permiten un ahorro del 85 por ciento en el consumo energético. Hace dos años fue el entorno de la Iglesia de San Jorge; y el pasado mes de febrero se renovó la iluminación de Lineros, Córdoba y Puente y Pellón, con un ahorro energético del 75%. El empleo de esta luz permite distinguir mucho mejor los objetos y personas, lo que repercute en «un incremento de la seguridad ciudadana y una mayor comodidad visual de los peatones que discurren por estas calles». Por consiguiente, «se favorece un alargamiento de la estancia de éstos durante las horas sin luz solar, lo que beneficia a la actividad comercial de la zona». Así lo defendió entonces el delegado territorial de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo de la Junta de Andalucía, Juan Borrego. Igualmente, en las próximas semanas también se instalarán estos puntos de luz en el nuevo Paseo de la O que el Ayuntamiento está remozando con idea de aumentar la vida social en el entorno del Guadalquivir. Poco a poco toda Sevilla será iluminada bajo esta tecnología; solo es cuestión de meses.


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