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Itálica será Patrimonio Mundial por «justicia»

Impulsada por la organización civil Civisur, el yacimiento busca el reconocimiento de la Unesco coincidiendo con

16 jun 2017 / 23:00 h - Actualizado: 16 jun 2017 / 21:25 h.
  • En el año 2014 se intentó poner en marcha la campaña para que la Unesco considere al yacimiento arqueológico de Itálica como Patrimonio de la Humanidad, empeño que ahora, en 2017, ha vuelto a relanzarse. / R. Avilés
    En el año 2014 se intentó poner en marcha la campaña para que la Unesco considere al yacimiento arqueológico de Itálica como Patrimonio de la Humanidad, empeño que ahora, en 2017, ha vuelto a relanzarse. / R. Avilés
  • Itálica será Patrimonio Mundial por «justicia»
  • Un momento del acto del lanzamiento de la candidatura de Itálica. / El Correo
    Un momento del acto del lanzamiento de la candidatura de Itálica. / El Correo

«No es vanidad, es una cuestión de justicia». En estos términos se expresaba en 2014 la catedrática de Arqueología de la Hispalense, Pilar León-Castro Alonso, al respecto de buscar la catalogación del conjunto arqueológico de Itálica como Patrimonio de la Humanidad por parte de la Unesco. En aquel momento la maquinaria todavía no se había puesto en marcha; quiso ser aquella declaración un órdago a las administraciones que ninguna quiso recoger. Sin embargo, el pasado 2 de junio Itálica acogía la presentación oficial de la candidatura para conseguir que los vestigios de esta ciudad romana sean reconocidos por la Unesco, una aventura (que será larga) y que promueve la Unión Cívica del Sur, Civisur, una organización ciudadana que teje sinergías culturales y empresariales entre las ciudades de Sevilla y Málaga.

«Itálica necesita izar la bandera de la modernidad, de la competitividad científica, del dinamismo arqueológico, de la innovación cultural, del atractivo turístico. Se están dando pasos firmes en esa dirección, pero hay que avanzar más y más de prisa, si se quiere estar a punto para el año 2017», expresó Pilar León-Castro en 2014, cuando se preveía que la Unesco debatiera la candidatura al coincidir con el 1.900 aniversario de la muerte del emperador Trajano y de la llegada al poder del emperador Adriano, ambos procedentes de Itálica. Hoy sin embargo los plazos son otros; tan amplios que ni se apuesta por una fecha u otra; aunque sí se sabe que llegará, que Itálica se convertirá tarde o temprano en Patrimonio de la Humanidad.

Para ello queda un largo camino por recorrer, parte del cual pasa por sumar más y más voluntades; en hacer del asunto prácticamente un clamor popular. «Quizás sea un sueño, pero todas las cosas importantes ocurrieron porque alguien las soñó antes», expresa Concha Cobreros, directora del Proyecto de Itálica como Patrimonio de la Humanidad. Que se logre es de justicia, por muchos motivos, y cada uno de los más de 20 especialistas que defienden la denominación podría esgrimir los suyos. «Creer en esto es enarbolar los valores humanos, históricos y culturales atesorados por un conjunto monumental como Itálica», una ciudad, la primera fundada por Roma fuera de la península que conforma la actual Italia, que constituye «uno de los ensayos realizados por Roma para forjar la gran empresa política concebida como primer proyecto europeo, global en su época», al decir de León-Castro.

El Ayuntamiento de Santiponce, que también arropa el asunto, considera que su presencia está justificada por la cantidad de actividades que se organizan en torno al conjunto arqueológico, como el Cross de Itálica, Viacrucis, Festival Internacional de Danza, Teatros Romanos de Andalucía, Feria del Libro o diversas actividades escolares. De «auténtico maratón competitivo» definió esta empresa el director general de Bienes Culturales de la Junta, José Ramón Benítez. durante el lanzamiento oficial de una candidatura que tiene su principal dificultad en la gran representación de la que goza España dentro de la Unesco, con 44 sitios Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Nos encontramos como el tercer país del mundo en el ranking de países con más sitios con esta valoración del mundo, sólo por detrás de Italia (con 49) y China (con 45). La Alhambra de Granada, el centro histórico de Córdoba, la Catedral, el Alcázar y el Archivo de Indias de Sevilla, los conjuntos monumentales de Úbeda y Baeza, en Jaén, la arquitectura mudéjar en Aragón, la ciudad de San Cristóbal de La Laguna, en Tenerife o la Cueva de Altamira, en Cantabria, son algunos de los lugares que ya ostentan esta distinción internacional que tiene como inmediato efecto secundario el aumento del turismo, algo de lo que Itálica, hasta la fecha, va más que sobrada.

Itálica resultó el segundo enclave más visitado en enero, con 30.382 personas, de la Red de Espacios Culturales de Andalucía, lo que supone un diez por ciento de la afluencia total, sólo por detrás de la Alhambra (161.513). El número de visitas al conjunto arqueológico sevillano en enero de 2017 duplicó al registrado en el mismo mes de 2016 (15.252) y casi triplica al registrado en diciembre de 2016 (10.968). Hasta la fecha, la cifra más alta registrada en el último año fue en abril con 19.365 visitas. En este sentido el mes de julio promete ser especialmente positivo ya que el Teatro Romano será la sede principal del Festival Internacional de Danza de Itálica, que se celebra del 30 de junio al 15 de julio, extendiéndose también al Monasterio de San Isidoro del Campo de Santiponce. El presidente de la Diputación de Sevilla, organizadora del certamen, Fernando Rodríguez Villalobos ha puesto en valor el impulso a la marca Itálica tanto en lo deportivo como en lo cultural, suponiendo en este último área una «democratización del gusto por la danza». «Es un reto ilusionante trabajar para que la Unesco nos reconozca, y creemos que un Festival como este contribuye a conocimiento del yacimiento arqueológico y a su proyección internacional», expresó la pasada semana.

El asentamiento romano, en concreto, fue fundado por Publio Cornelio Escipión El Africano allá por el año 206 antes de Cristo y fue la cuna de los citados emperadores romanos, Trajano y Adriano. El 13 de diciembre de 1912, a propuesta de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, una real orden declaró estas emblemáticas ruinas como «monumento nacional», un hito cuyo centenario pasó en 2012 sin pena ni gloria por lo que a las instituciones públicas se refiere. Desde la Fundación Itálica de Estudios Clásicos resumen esa coyuntura con un lacónico «no era el momento». Porque el momento, para todos los actores implicados es justo ahora, tras la fallida candidatura que no llegó a prosperar en 2014.

La Junta de Andalucía también se ha unido a este proceso del que también participan, además de los ya citados, la Universidad de Sevilla, la Pablo de Olavide y la Universidad Internacional de Andalucía. La implicación de la Junta es especialmente relevante por cuando que su adhesión no puede ser simplemente nominativa; desde diferentes flancos intelectuales se le lleva reclamando una mayor participación presupuestaria en un monumento que, según los expertos, «padece problemas estructurales y de personal tan grandes que se han producido en los últimos tiempos cierres parciales del yacimiento». Si, además, en el futuro la Unesco decide dar el ‘sí quiero’ a Itálica, el título que se le otorgará habrá que ponerlo en valor año tras año, incrementando el respaldo a Itálica desde todos los frentes, haciendo valer día tras día que la consideración que se acaricia es un reconocimiento merecido, no un mero antojo coyuntural a raíz de una efeméride.


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