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El coste de las enfermedades crónicas

La atención centrada en la persona y no en la enfermedad

Más de 47.000 pacientes crónicos complejos cuentan con planes integrales individualizados en Andalucía

08 jun 2018 / 17:20 h - Actualizado: 11 jun 2018 / 15:38 h.
  • Una paciente con diabetes se somete a una retinografía para comprobar el estado de su vista en el hospital Virgen Macarena. / Jesús Barrera
    Una paciente con diabetes se somete a una retinografía para comprobar el estado de su vista en el hospital Virgen Macarena. / Jesús Barrera
  • Inmaculada Cosano, directora del Plan Andaluz de Enfermedades Crónicas. / El Correo
    Inmaculada Cosano, directora del Plan Andaluz de Enfermedades Crónicas. / El Correo

Alrededor de un cuatro por ciento de la población andaluza, esto es, por encima de las 300.000 personas, padece una o varias enfermedades crónicas, lo que supone uno de los grandes retos para la sanidad pública, no en balde este pequeño segmento poblacional consume el 30 por ciento de los recursos de la Atención Primaria y de los hospitales en la comunidad.

Se trata de un amplio espectro donde caben multitud de patologías: alergias, asma, cáncer, diabetes, hipertensión, EPOC, migrañas, depresión y ansiedad, osteoporosis, colesterol, artrosis, bronquitis, trastornos cardíacos, incontinencia urinaria y un largo etcétera de males que tienen como denominador común que interfieren en la actividad cotidiana de la persona y se mantienen por un periodo superior a los seis meses, en muchos casos para toda la vida.

Para combatirlas, la Consejería de Salud trata de implementar un nuevo enfoque asistencial, de manera que más de 47.000 (47.071) pacientes crónicos complejos tienen ya elaborados planes personalizados de atención. Se trata de poner el foco no tanto en la enfermedad como en la persona y en el nivel de complejidad de la cronicidad: «El abordaje tiene que ser individualizado, ya que no responde al protocolo de una enfermedad concreta. Se busca la atención integral centrada en la persona, siguiendo la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS)», explica Inmaculada Cosano, directora del Plan Andaluz de Atención Integrada a Pacientes con Enfermedades Crónicas (Paaiec).

Este cambio viene condicionado «por el aumento de la esperanza de vida. La mejora de la atención sanitaria está permitiendo que problemas que antes no tenían solución ahora puedan tratarse o al menos mejorar la supervivencia, como ocurre con determinados procesos oncológicos o cardiológicos, que antes acortaban mucho la vida», indica Cosano.

Las personas muy mayores, por encima de los 75 años, concentran el 90 por ciento de las enfermedades crónicas. «No todas las personas con enfermedades crónicas tienen las mismas necesidades de atención y cuidados, hay diferentes niveles de complejidad y hay un porcentaje pequeño de personas con un alto nivel de complejidad».

El abordaje de la atención a la cronicidad precisa por tanto de «una estrategia en la que ese paciente crónico complejo es la punta de la pirámide. Son pacientes que tienen más de una, o de dos, o de tres patologías, o bien que necesitan muchos cuidados por sus condiciones de salud, personales o sociales», señala convencida la directora del Paaiec.

Unas necesidades que lógicamente conllevan un elevado gasto sanitario: «A mayor nivel de complejidad, más necesidades tienen y por tanto mayor es el gasto que asocian, es un pirámide invertida», dice Cosano.

Las enfermedades crónicas más frecuentes en nuestra comunidad «siempre son las de la esfera cardiovascular, tanto las cardiológicas como las neurológicas, así como las oncológicas y las respiratorias», si bien «no se clasifican por el tipo de enfermedad sino por el nivel de complejidad», insiste.

La llegada de la Ley para la Promoción de una Vida Saludable y una Alimentación Equilibrada debe servir de impulso dado el alto impacto de la obesidad y el sedentarismo en enfermedades como el cáncer, la diabetes o las cardiovasculares. La directora del Paaiec lo corrobora: «La mejor manera de luchar contra las enfermedades crónicas es evitar que aparezcan, para lo que debemos fomentar los hábitos de vida saludables. Hay que trabajar con la población sana, si bien una vez que aparece la enfermedad esos hábitos saludables también ayudan a que no evolucione o empeore. Es una ley fundamental y que va a ser de gran ayuda en el futuro», añade.

TRABAJO COMPARTIDO

Como también es capital la coordinación entre Atención Primaria y Atención Hospitalaria: «Se trata en suma de garantizar la continuidad. El paciente crónico habitualmente está en su domicilio o en una residencia y sólo tiene necesidad de visitar el hospital en alguna ocasión. Hay que potenciar la cercanía y accesibilidad de su médico y su enfermera de familia, que deben ser el referente, el nexo que une al paciente con los diferentes especialistas del hospital, con los profesionales de fisioterapia o de trabajo social... No sólo es una cuestión de coordinación sino de trabajo compartido» en la que la historia clínica digital es clave para facilitar esa continuidad asistencial.

La polimedicación es una de las señas de identidad de este tipo de pacientes; de hecho, cerca de 500.000 andaluces consumen más de cinco fármacos de forma crónica. De ahí la importancia de «estar también pendiente de su valoración farmacológica, que no se dupliquen o se añadan los medicamentos de forma innecesaria. En los pacientes crónicos el tratamiento no puede ser la suma de los tratamientos de las distintas enfermedades que padezca», recalca Cosano.

Aplicar las innovaciones terapéuticas en el abordaje de estas patologías es otro elemento que ayuda a la larga a minimizar el gasto sanitario: «Es otra arma más y no podemos renunciar a ella, ni mucho menos. Pero lo importante, la verdadera innovación, es evitar que aparezca la enfermedad». Porque, queda dicho, el paciente debe ser el centro de atención junto con sus familiares, muchas veces sufridores en silencio y soportes de una carga enorme de esos cuidados que requiere: «Al paciente hay que darle capacidad para gestionar su enfermedad con el apoyo de los profesionales, tiene que estar activo y autogestionarse con el apoyo de la familia».


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