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La fiesta de la Vuelta colma Sevilla

Ni el asfixiante calor ni el colapso de tráfico impidieron que Tomares y el resto de municipios se volcasen con el paso del pelotón

01 sep 2017 / 23:33 h - Actualizado: 02 sep 2017 / 20:04 h.
  • El numeroso público que se dio cita en la meta de Tomares aplaude a los integrantes de la Vuelta a España. / El Correo
    El numeroso público que se dio cita en la meta de Tomares aplaude a los integrantes de la Vuelta a España. / El Correo
  • Los bares se llenaron con la llegada de la Vuelta. / El Correo
    Los bares se llenaron con la llegada de la Vuelta. / El Correo
  • Trentin pasa junto a un rótulo de Tomares. / El Correo
    Trentin pasa junto a un rótulo de Tomares. / El Correo
  • Los niños de la Vuelta Junior junto a Froome. / El Correo
    Los niños de la Vuelta Junior junto a Froome. / El Correo
  • El pelotón de la Vuelta a su paso por Sevilla. / Juan Raya
    El pelotón de la Vuelta a su paso por Sevilla. / Juan Raya

Había ganas de fiesta, había ganas de Vuelta. Sobre todo en Tomares, en su puesta de largo como meta de etapa, pero también en todos y cada uno de los municipios de la provincia que vieron el paso del pelotón –desde El Saucejo hasta Camas pasando por Villanueva de San Juan, Morón de la Frontera, Alcalá de Guadaíra y Sevilla capital, por supuesto– la gente se echó a las calles y se volcó con los esforzados de la ruta.

Y eso que, después de varias jornadas de tregua, el calor volvió a erigirse en protagonista para castigar a todo aquel que decidió salir de casa. Las elevadas temperaturas, por encima de los 30 grados, y los inevitables colapsos en el tráfico provocados por el paso de la Vuelta, en especial en Sevilla capital –convertida en una ratonera por unas horas–, no pudieron impedir que los sevillanos se volcaran con la carrera y sus protagonistas.

El abarrotamiento se hacía palpable en las calles de cada pueblo, como por ejemplo Alcalá de Guadaíra, a 30 kilómetros de meta, donde el público creaba un estrecho pasillo en sus angostas callejuelas para ver de cerca a los corredores. Uno de ellos rehusaba la lata de cerveza que le ofrecía un espectador según captaban las imágenes de Televisión Española.

La llegada a la capital provocaba los comentados embotellamientos, y eso que el paso de la carrera era relativamente fugaz. Con todo, en la intersección de la Avenida de la Paz con Martínez Barrio se agolpaba una cantidad considerable de público, expectante ante una serpiente multicolor que se perdía luego junto al recinto de la Feria camino del Aljarafe.

Y allí, por fin, la llegada a Tomares, un municipio que debutaba en estas lides pero que no dudó en arropar a los ciclistas y en celebrar la llegada de la ronda española como un evento memorable. Desde primera hora de la mañana, vecinos y aficionados al deporte de la bicicleta disfrutaban viendo el montaje de los diferentes espacios de la Vuelta como el arco de meta o el Parque Vuelta, y se iban apostando en diferentes calles y avenidas del recorrido para asegurarse una posición privilegiada y no perderse la llegada. Como la llamada Rotonda del Agua junto a la sede de Aljarafesa, enclave ideal.

Familias enteras abarrotaban las calles llenando bares y restaurantes mientras esperaban la llegada de los ciclistas. El mercurio apretaba y todo valía para protegerse: parasoles, gorras y abanicos empezaban a ganar adeptos igual que las camisetas rojas que lucían los niños de Tomares, a los que el ayuntamiento obsequió con esta prenda conmemorativa el último día del pasado curso escolar. Todo un detallazo que aportó color, como el amarillo de las que portaban los trebujeneros que habían llegado en amplio número para asistir al éxito de su paisano Juanjo Lobato... y que se quedaron sin recompensa.

Y es que el primer vencedor de etapa en el municipio sevillano fue el italiano Matteo Trentin, quien recibió su distinción como ganador de manos del alcalde de Tomares, José Luis Sanz, que estuvo acompañado en la zona de meta por el director general de la Policía Nacional, Germán López Iglesias, el director general de Tráfico, Gregorio Serrano, el delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz, y el subdelegado del Gobierno en Sevilla, Ricardo Gil-Toresano. La ocasión lo merecía.

Dos horas antes de la llegada de los ciclistas profesionales, más de 100 niños de los colegios de Tomares habían tenido la oportunidad de recorrer en bicicleta el último kilómetro de la etapa en la Vuelta Junior Cofidis. Los ganadores, incluso, tuvieron la fortuna de compartir podio con el líder de la clasificación general, el británico Chris Froome.

Asimismo, durante toda la jornada, cientos de personas se acercaron al Parque Vuelta, un espacio de 8.000 metros cuadrados ubicado en la avenida Blas Infante, para participar en las actividades organizadas y disfrutar de las promociones y degustaciones de los productos de los patrocinadores. Y la fiesta siguió después de finalizar la etapa, con bares hasta la bandera como Casa Grande, en una plaza de la Constitución tomada por las bicicletas, en este caso las de spinning que durante más de dos horas participaron en una sesión organizada por un gimnasio de la localidad.

Además, la retransmisión de la llegada a Tomares fue vista por millones de personas en más de 150 países, lo que asegura el éxito de una inversión que merece la pena. Y la fiesta continúa este sábado, cuando Écija viva la emoción de una salida, que también tiene su miga, y luego Marinaleda y Herrera despidan al pelotón antes de adentrarse en Córdoba.

SEGUNDA SALIDA DESDE ÉCIJA 26 AÑOS DESPUÉS

Si Tomares se estrenaba en el historial de la Vuelta a España, Écija ya sabe lo que es acoger una salida de etapa de la ronda nacional, ya que lo hizo en una ocasión anterior, si bien hace nada menos que 26 años. Fue el día 28 de abril cuando la localidad astigitana vio partir al pelotón rumbo a Jaén en una séptima etapa de la Vuelta de 1981 que constó de 181 kilómetros y que se anotó el granadino Juan Fernández en un esprint en repecho ante Miguel Mari Lasa y Javier Cedena. El francés Regis Clère, líder desde el prólogo, mantuvo su maillot antes de cederlo el día siguiente en una cronoescalada a Sierra Nevada al italiano Giovanni Battaglin, vencedor final de aquella edición de la Vuelta.

Al margen de Sevilla capital, que ha sido escenario de 13 salidas y 14 metas de etapa –la última en 2010, cuando acogió un prólogo por equipos–, la provincia tan sólo ha recibido al pelotón de la ronda española en los últimos años. Fue en aquel mismo año, hace siete, cuando Alcalá de Guadaíra acogió la salida de la primera etapa en línea rumbo a Marbella. Mairena del Aljarafe fue meta de la séptima etapa en 2013 (ganó el checo Zdenek Stybar), Mairena del Alcor ofició como salida de la cuarta en 2014, rumbo a Córdoba, y Alcalá se estrenó como meta en la quinta de 2015 (ganó el australiano Caleb Ewan).


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