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¿Dulces industriales o artesanales?

«La paciencia es la mejor arma de un repostero»

La sevillana Esther Sánchez está detrás de ‘Chocolatisimo’, un blog que cuenta con miles de seguidores

16 oct 2017 / 08:00 h - Actualizado: 16 oct 2017 / 09:08 h.
  • La repostera sevillana muestra una tableta de chocolate. / El Correo
    La repostera sevillana muestra una tableta de chocolate. / El Correo
  • Esther Sánchez, en uno de sus trabajos como heladera. / M.G.
    Esther Sánchez, en uno de sus trabajos como heladera. / M.G.

Apenas ha superado la treintena y Esther Sánchez ya ha pasado la mitad de su vida amasando harina y fundiendo chocolate. Sobre todo este último, que es su perdición, más concretamente en forma del postre conocido como coulant. Tanto es así que su blog, en activo desde 2005 y que en redes sociales cuenta con más de 14.000 seguidores, y la empresa que hace dos años que gestiona en Cambridge (Reino Unido), comparten el mismo nombre: Chocolatisimo. «Así es como en algunos sitios se conoce a este bizcocho caliente, que al partirlo tiene el centro líquido y chorrea chocolate por todos lados y que suele ir acompañado de helado de vainilla».

Nació en Sevilla, en una familia en la que su madre siempre ha sido una gran cocinera a la que, sin embargo se le resistían los dulces. «Por más que le pedía que me hiciese tartas y galletas ella no salía del arroz con leche, las natillas y los bizcochos». Así que, con 12 años, iba todos los fines de semana al quiosco a comprar revistas de cocina –por entonces no existía Youtube– para hacer recetas de dulces en casa. Y fue ahí cuando se dio cuenta de que lo que quería era ser pastelera, fantaseando con «hacer algún día las tartas para eventos importantes como son las bodas, los bautizos o los cumpleaños, y que fuesen recordadas toda la vida». «Pensar eso me ponía, y me sigue poniendo después de 14 años, los pelos de punta de la emoción», admite Esther.

Su primer curso de pastelería y panadería industrial lo hizo con 16 años a través del INEM, pero a ella lo que de verdad le enamoraba era «el oficio artesano». No dejó de formarse, llegando a aprender del maestro pastelero Manuel Jara, persona que le «llenó de ilusión y pasión por este oficio» e incluso mudándose a Málaga para poder estudiar el grado medio de pastelería y panadería en el IES Jacaranda de Churriana, «ya que por aquel entonces no existía en Sevilla capital ninguna escuela pública donde poder formarme». Aunque reconoce que echa de menos la capital hispalense, «sobre todo los chicharrones de la calle Feria y estar de tapas por la Alameda –dice entre risas–», lo cierto es que sus ganas de aprender «todo lo posible» le han llevado a seguir moviéndose por hasta cinco países diferentes para trabajar.

Pero, para ser repostero, ¿qué cualidades hay que tener? Esther lo tiene claro: «La paciencia es fundamental. A la hora de elaborar ciertas recetas, de pesar cada gramo de ingrediente sin equivocarse, de esperar los tiempos de reposo y enfriado y, cómo no, de tener dulzura y delicadeza a la hora de decorar una elaboración». Esta sevillana no solo disfruta de lo que hace, sino también ayudando a los demás a adentrarse en el mundo de la pastelería. De esta forma, nació su blog: «Yo vengo de una familia humilde y trabajadora y me ha costado sudor y mucho esfuerzo ahorrar para los cursos especializados de pastelería. Siempre he querido que mi blog fuese una ventana de mi carrera y una ayuda gratuita para aquellas personas que por falta de recursos económicos no pueden permitirse avanzar en el mundo pastelero».

Claro que, a su juicio, cualquiera que se lo proponga puede ser repostero. «Y además tenemos la suerte de que nuestro trabajo se come, y si no nos gusta el resultado final ¡también nos lo podemos comer!». No obstante, entiende a la perfección que los dulces sean lo prescindible en una dieta: «En estos años he aprendido a disfrutar de lo dulce de una manera más correcta, tomándolo ocasionalmente llevando una dieta equilibrada acompañada de ejercicio». De hecho, ha llegado a perder más de 35 kilos aunque, en su caso, el sobrepeso vino más por su ritmo de trabajo, que le hacía llevar un ritmo de alimentación bastante desequilibrado. Ser madre del pequeño Byron, que nació hace año y medio, le ha hecho elaborar «muchísima repostería saludable con harinas integrales, avena y azúcares naturales de la fruta o como pueden ser los dátiles o las pasas». Para Esther, ahora «pecar» con algo dulce no es tan «malo» como antes.

Eso sí, si le ponen por delante unos pestiños con miel o unas tortas de aceite, no responde. «Me encanta todo tipo de pastelería, pero me roba el corazón la pastelería tradicional, sobre todo la de mi tierra».


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