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La Sevilla ideal

La SE-40 y el don de la oportunidad

Tras una década de obras y otra en los despachos, la futura ronda sigue su lento transitar, con el escollo aún insalvable de los túneles. Los parones no solo afectan a la movilidad, sino al desarrollo económico del área metropolitana

04 nov 2017 / 21:48 h - Actualizado: 25 nov 2016 / 22:18 h.
  • La última visita ministerial al tercer tramo de la SE-40, que se encuentra en obras, se produjo a mediados del mes de abril. / Manuel Gómez
    La última visita ministerial al tercer tramo de la SE-40, que se encuentra en obras, se produjo a mediados del mes de abril. / Manuel Gómez

«Las empresas de Portugal y Huelva planifican las rutas de transporte con el punto rojo sobre Sevilla y de eso tiene mucha culpa que la SE-40 no esté acabada». El presidente de los empresarios sevillanos, Miguel Rus, está hastiado del «embudo» que «tres veces al día» se produce en la capital, desde el puente del Centenario hasta contagiarse en el resto del anillo de la SE-30 y las arterias internas. Una ratonera que hace perder el tiempo a los sevillanos, pero que supone pérdidas económicas a las empresas que ven que, sin la SE-40, Sevilla no sólo supone un problema de movilidad sino que pierde encanto para instalarse y, por ende, oportunidades de negocio.

La futura ronda de circunvalación ha hecho honor a su confección y se ha pegado dos décadas dando vueltas en los despachos de Fomento, como un gato a las faldas de su amo. Un largo camino en el que no se ha tenido, precisamente, el don de la oportunidad. El proyecto, de 77 kilómetros de recorrido y llamado a ahuyentar el tráfico pesado de la capital y abrir un abanico de posibilidades en lo empresarial a la corona metropolitana, empezó a dibujarse en los papeles a finales del siglo pasado. Por ejemplo, ¿sabía que hace 16 años, el departamento de Fomento dirigido por el entonces popular Álvarez Cascos ya se decantó por los túneles en Coria, que hoy día siguen en el alambre? Tanto se dilató la espera que la primera piedra de la SE-40 llegó el 9 de abril de 2007, con la ministra socialista Magdalena Álvarez tan exultante que preconizó la puesta en servicio de toda la ronda para 2012. Poco de pitonisa tenía la que llevó a pie de campo la SE-40, más cuando tres semanas después, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, hablaba de «una desaceleración económica» que derivó en una crisis que frenó al completo toda expectativas. Tres años después, en verano de 2010, llegaron las paralizaciones en cascada de los tramos en ejecución, desde los túneles hasta Espartinas. Solo se salvó el primer tramo, que desde 2011 une la autovía de Madrid con la de Málaga; y el segundo, que une esta última con la autovía de Utrera. Únicamente 17 de 77 kilómetros, cuyo volumen de tráfico es, en la actualidad, de 10.000 vehículos al día. Irrisorio para una ronda llamada a descongestionar la saturada SE-30.

El frenazo de la SE-40 ha durado tres años para la mayoría de tramos que estaban en obras, excepto el llamado a salvar el escollo del río entre Dos Hermanas y Coria, que sigue a la espera de recibir una inyección de dinero que pueda dar más que a las tareas de conservación de la tuneladora. Y, aunque algunos, como los tramos Alcalá-Dos Hermanas, Coria-Almensilla o Almensilla-Espartinas, están en su última fase –la inauguración se prevé para finales de año o, como tarde, primavera de 2018–, este parón ha hecho que Sevilla encare la recuperación con el hándicap de una obra inacabada e inoperativa. Y es que las expectativas de la futura ronda no sólo se miden en materia de movilidad, sino también en desarrollo industrial y empresarial. Si en lo primero se atasca, lo segundo vive en un páramo. El Plan de Ordenación de la Aglomeración Urbana de Sevilla (Potaus) de la Junta de Andalucía reservaba terrenos para uso terciario, denominados áreas de oportunidad, cuya explotación quedaba condicionado al paso de la SE-40. Es decir, sin autovía no hay suelos para empresas disponibles. Tanta incertidumbre no ayuda, como ratifica Rus, que ya no urge a que se acabe la obra –recuerda que la inversión pública en la provincia cayó un 76 por ciento– sino a que se fijen «tanto la fecha de inicio como de finalización» en los túneles, para que las empresas acometan sus inversiones con conocimiento de causa. Rus recuerda que el parón de los túneles «supuso la muerte de muchas empresas instaladas en el polígono La Isla, que habían depositado sus esperanzas en una comunicación, vía SE-40, de Huelva con Cádiz. El presidente de la patronal hasta se pone de ejemplo con Megapark, que se ha ralentizado a la vista de que la obra pública no avanzaba. «La urbanización, que se podía haber hecho en 12 meses se ha alargado a tres años estratégicamente para hacerlo coincidir con la puesta en servicio del tercer tramo de la SE-40», manifiesta Rus, que en cualquier caso recuerda que, pese a tener parcelas de grandes dimensiones –hasta 125.000 metros cuadrados– estas no son atractivas sin una ronda de circunvalación plena.

Dos Hermanas lo sufre, y no solo en el porvenir empresarial, sino por la falta de conexión con su zona natural de expansión residencial, Entrenúcleos, que carece de enlace directo a la SE-40, como recordó de manera machacona el alcalde nazareno, Francisco Toscano, al ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, en su última visita a las obras, a mediados del mes de abril. Pero no es el único damnificado. Coria del Río también está entre los pueblos afectados. El alcalde ribereño, Modesto González, tiene claro que las grandes firmas no mueven ficha sin fecha. «La SE-40 tendrá sentido cuando acaben los túneles», aclaró González, que insiste en que cinco sextas partes del término municipal coriano se encuentra al otro lado de la orilla. Lo peor es que las expectativas no son las mejores, ya que no se espera inversión en ejecución real de los túneles, al menos, hasta el ejercicio 2020, algo que repercute en la ampliación prevista del polígono La Estrella en término ribereño.

En Almensilla tampoco se ha movido nada. «Nuestra área de oportunidad [de 200 hectáreas] está paralizada», reconoce su alcaldesa, Agripina Cabello. Bien es cierto que, para su ejecución, depende el desarrollo del nuevo PGOU, cuya tramitación no se priorizó a la vista de los lentos plazos de la SE-40. Ahora se está trabajando en el plan general, pero al mismo ritmo pausado de la ronda. No hay prisas, ya que se piensa en «un desarrollo sostenible del municipio».

«Si bien el desarrollo se ha frenado por la crisis económica, la no ejecución de la SE-40 sólo ha hecho complicarlo todo», remarca el alcalde de Salteras, Antonio Valverde, que reconoce que, sin la ronda ni siquiera en el papel –el tramo que pasa por su término ni siquiera se ha licitado– compiten en franca desventaja. «Es como participar en una carrera de F-1 con un motor de hace dos años. Aunque seas Hamilton es imposible ganar». Y así está, con una ampliación del polígono Los Llanos que está en stand by a la espera de que la maquinaria entre a saco por el Aljarafe Norte.

La demanda de celeridad con la SE-40 se la trasladó el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, al ministro en una reunión celebrada en Madrid el pasado febrero. Y la alcadesa de Alcalá de Guadaíra, Ana Isabel Jiménez, meses después. Y eso que su ciudad, la alcalareña, no es, precisamente, de las más damnificadas con tanta ralentización de los trabajos, sobre todo porque tiene salida directa a Madrid con el primer tramo. Sin embargo, es consciente de que la ronda parcheada no ayuda a empresas, como Siderúgica, la cementera o fábricas de vídrios que necesitan «ahorrar costes en transporte» con un enlace más directo con el Puerto de Sevilla y con Huelva.


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