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Los autónomos tiran del carro de la economía

Situación. Los 513.566 autónomos afiliados en Andalucía en noviembre representan el 50 por ciento del tejido empresarial andaluz. Demandan a la Junta la ampliación a dos años de la tarifa plana del Gobierno

10 dic 2017 / 21:35 h - Actualizado: 10 dic 2017 / 21:43 h.
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Por herencia, por vocación emprendedora, por la propia idiosincrasia de la profesión elegida –hay profesiones muy individualizadas como las ligadas a las nuevas tecnologías de la comunicación– o, sencillamente, porque era la única salida que quedaba en una crisis que dejó a millones de españoles sin trabajo, el emprendimiento y el autoempleo, pese a las dificultades económicas y el escaso respaldo social que hasta ahora han tenido, parece haberse puesto de moda, aparejado a la «nueva consideración social a favor del emprendimiento». No en vano, el 50 por ciento de las empresas andaluzas están sustentadas en un autónomo, a lo que se suma que entre el 20 y el 25 por ciento de las sociedades limitadas depende también de autónomos que han preferido esta forma jurídica, detalla el director general de Economía Social y Autónomos de la Consejería de Economía de la Junta de Andalucía, José Roales Galán. En cifras concretas, esto se traduce en que noviembre contabilizó 513.566 autónomos en la comunidad, de los que 106.152 están asentados en Sevilla.

Este papel «relevante» en el tejido empresarial andaluz tiene su correspondencia en el PIB (Producto Interior Bruto), pero, sobre todo, en la creación de empleo, en tanto en cuanto que el autónomo crea su propio puesto de trabajo y, si todo va bien, genera otros nuevos. Aunque, como admite Roales, la falla del sistema está ahora en los falsos autónomos, trabajadores por cuenta ajena a los que las empresas obligan a darse de alta como autónomos para evitar pagar sus cotizaciones sociales, además de no engrosar el número de trabajadores a su cargo. Pero «la Inspección de Trabajo hace un seguimiento para evitar estas situaciones, que van más allá de las prácticas deseadas», subraya.

En cualquier caso, esto no debe empañar la progresión del trabajo autónomo en los últimos años. Si la crisis económica hizo mella, desde sus primeras señales, entre estos emprendedores –ya en 2008 se produce una importante caída de la cifra respecto a los años anteriores: en Sevilla capital se pierden 800 autónomos (pasa de 35.824 a 35.030 en doce meses). En el conjunto de la provincia, el descenso más pronunciado se produce entre el año del reconocimiento oficial de la crisis al siguiente, cuando se pasa de 102.605 a 99.539–, también la recuperación empieza a notarse en este sector, de modo que en 2013 comienza el repunte, al principio tímido, hasta situarse en este 2017 muy por encima de las cifras de partida (de 97.813 autónomos en la provincia en diciembre de 2006 a los 106.152 de noviembre de este año, el dato más reciente). Eso sí, en el último mes se han perdido 1.168 autónomos en Andalucía respecto a octubre. «Que en todas las provincias andaluzas, salvo Sevilla, con un pequeño margen (13 autónomos más), se pierdan afiliados al RETA (Régimen Especial de Trabajadores Autónomos) nos demuestra una vez más que la recuperación económica no termina de consolidarse», señalan desde ATA-A (Asociación Profesional de Trabajadores Autónomos de Andalucía), quien apunta al Gobierno autonómico como responsable, pese a que las competencias en esta materia están repartidas con el estatal: «En este año 2017 se ha producido una desaceleración de autónomos, el ritmo de crecimiento es menor, sin embargo no se ha actuado desde el Gobierno regional para mitigarlo. En noviembre de 2016 se ganaron 246 afiliados a RETA, el mismo mes de 2017 nos trae una pérdida de 39 autónomos al día», subraya el colectivo en una nota de prensa.

«Estos datos negativos continuarán haciendo mella en nuestra tierra si no se actúa, si las asignaciones presupuestarias se quedan sólo sobre el papel, si las palabras y buenas intenciones no van acompañadas de medidas concretas, de ayudas finalistas que lleguen en tiempo y forma a los autónomos y que dan resultados como la ampliación de la tarifa plana que está funcionando en otras comunidades. No se puede esperar más, no caben más análisis, debates o informes, ya sabemos lo que no funciona y lo que sí, por tanto es necesario que la ampliación de la tarifa plana se empiece a aplicar, sin más demoras, en Andalucía», señalan rotundamente convencidos de que es la principal medida que debería incluir la nueva Ley de Fomento del Emprendimiento que está en tramitación en el Parlamento de Andalucía.

Nueva ley

El pasado 25 de octubre, el Boletín Oficial del Estado publicaba la Ley de Reformas Urgentes del Trabajo Autónomo que el Senado aprobó el día 11 y que había sido respaldada por unanimidad en el Congreso. Aunque «queda mucho por trabajar», el presidente de ATA, Lorenzo Amor, no disimuló la satisfacción por los logros conquistados en esta normativa que «mejora la protección social, las condiciones para emprender y reemprender, que elimina trabas y facilita la actividad». Y entre estas medidas, que entrará en vigor el 1 de enero de 2018, está la ampliación de la tarifa plana de 50 euros a un año para nuevos autónomos o aquellos que no lo fueron en los últimos años, de modo que los emprendedores podrán volver a disfrutar de esta tarifa plana pasados tres años desde que la disfrutaron si vuelven a emprender. Todo esto unido a que las bonificaciones asociadas a esta tarifa se extienden hasta los 24 meses, de modo que los seis meses siguientes a los doce de tarifa plana de 50 euros, se bonifica al 50 por ciento y los últimos seis al 30 por ciento.

Pero los autónomos andaluces quieren que, como en otras comunidades autónomas, esta ampliación de la tarifa plana aprobada por el Gobierno a un año, se amplíe a dos: «Es una medida que funciona. Hay que mejorar lo que funciona, lo que genera empleo», señala Rafael Amor, presidente de ATA-Andalucía.

El director de Economía Social y Autónomos de la Junta asegura que la normativa «va más allá de la tarifa plana» y recuerda que ya en las ayudas incluidas en el Plan de Trabajo Autónomo para Andalucía 2020, aprobado el año pasado, se recogían ayudas de entre 2.500 y 3.000 euros para la puesta en marcha de iniciativas emprendedoras y de 7.500 a 8.000 euros para quienes se comprometieran a mantenerlas durante tres años. Estas subvenciones, compatibles con la tarifa plana, «facilitan recursos para ser viables en el tiempo, como pagar el teléfono, los desplazamientos o el mantenimiento del puesto de trabajo, costes necesarios para desarrollar la actividad», detalla Roales, quien subraya que la Ley de Fomento del Emprendimiento busca, sobre todo «sentar las bases de que el emprendimiento empiece a considerarse como un derecho, sobre todo teniendo en cuenta lo que supone en el tejido económico andaluz, de modo que el emprendedor tenga la posibilidad de pedir a la Administración ayuda para que su empleo se desarrolle con incentivos públicos, tanto directos como indirectos, y sin trabas burocráticas, más que recursos que siempre van a resultar insuficientes».

Pero Amor, que afirma que «escuchamos, perplejos, solemnes declaraciones sobre el derecho a emprender que nos va a proporcionar a los andaluces esta ley», reclama a la nueva normativa autonómica medidas concretas: dar apoyo y soporte a los que se ven en la necesidad de poner fin a su actividad; apoyar a la contratación del primer trabajador, «que suele ser lo más complicado»; facilitar la financiación, el reemprendimiento y la segunda oportunidad; procurar la simplificación administrativa y la eliminación de trabas burocráticas –«las ayudas a los autónomos y emprendedores no se pueden demorar tantos y tantos meses»–.

«Somos 513.566 autónomos en Andalucía y tenemos que conseguir ser muchos más, porque más autónomos supone más empleo y, específicamente, más empleo estable», concluye Amor.


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