domingo, 17 diciembre 2017
23:05
, última actualización
Sevilla reverencia a la Inmaculada

Los rostros de la devoción mariana

Los historiadores y estudiosos coinciden en que actualmente los grandes referentes marianos de la capital son la Virgen de los Reyes y la Esperanza Macarena, como antaño lo fue la Antigua de la Catedral

07 dic 2017 / 22:10 h - Actualizado: 07 dic 2017 / 22:11 h.
  • Los rostros de la devoción mariana
  • Los rostros de la devoción mariana
  • Los rostros de la devoción mariana

Está presente en las cabeceras de los hospitales, en los azulejos de las calles, en las lápidas del cementerio, en carteras de estudiantes y, desde hace unos años, también en carcasas y fondos de pantallas de los teléfonos móviles. La devoción a la Virgen María, en cualquiera de sus advocaciones, es una constante en el día a día de Sevilla y su provincia desde hace siglos. Hay quien incluso ha llegado a afirmar que está «en el ADN de la ciudad». En pocos lugares, como aquí –incluso más que en Roma–, se venera «con tanto fervor y entusiasmo la memoria de la Madre de Dios», consagrando altares en todos los templos y fundando hermandades (de Gloria y de Penitencia) a esta joven de Nazaret, «modelo de fe» e «intercesora entre su Hijo y los hombres» a la que «el pueblo implora su mediación en los momentos de penurias y calamidades», y también realiza «ofrendas en acción de gracias» que ponen de manifiesto la religiosidad popular que despierta la Santísima Virgen. Pero, ¿cuáles son los rostros de las grandes devociones marianas en la capital? ¿Han sido siempre los mismos a lo largo de los siglos?

Los historiadores y estudiosos en mariología coinciden en que actualmente las grandes devociones marianas de Sevilla son la Esperanza Macarena y la Virgen de los Reyes. En su libro Memoria mariana sevillana, monseñor Giovanni Lanzafame explica que la Virgen vinculada a la conquista de la ciudad por el rey San Fernando protagoniza un capítulo importante en 1946, cuando con motivo de su declaración «como patrona principal de Sevilla y de su Archidiócesis», el entonces hermano mayor de San Bernardo solicita al Ayuntamiento hispalense incluir en el escudo de la ciudad el título de Muy Mariana. «El cariño que Sevilla le tiene a la Virgen forma parte del alma de la ciudad. Por su devoción y patrimonio artístico se puede decir que es la ciudad más mariana del orbe, más incluso que Roma. Como ejemplo, están las últimas coronaciones tanto en la capital como en toda la diócesis. Son el mejor ejemplo de cuánto se quiere a la Virgen, llegando incluso a tener más vírgenes coronadas que en la Ciudad Eterna». En ello, asegura monseñor, ha influido la carta Marialis cultus de Pablo VI tras el Concilio Vaticano II (1962-1965). A partir de ahí, indica, «toda nueva hermandad, de Penitencia o Gloria, que se funda tiene presente a María Santísima».

En esta línea, el profesor e historiador Jesús Romanov López-Alfonso, asegura que la Virgen de los Reyes representa «la oficialidad de la ciudad desde los primeros tiempos tras la reconquista». Como tal, «solía procesionar en rogativas cada vez que había una desgracia» en el pueblo. También a petición de los monarcas: «Con Felipe II se sacaba para las campañas de guerra». Con los siglos se ha mantenido el cariño de los sevillanos, con «un alto porcentaje en la provincia», hasta el punto de ser la primera imagen hispalense que es coronada canónicamente el 4 de diciembre de 1904 «por su devoción y también para celebrar los 50 años del Dogma de la Inmaculada Concepción», apunta Romanov.

Si bien este joven historiador afirma que «la principal» devoción mariana de la ciudad es la Virgen de la Esperanza Macarena, «no tiene parangón en estos momentos». Para ello, recuerda los actos del cincuentenario de mayo de 2014 «que superaron a la propia coronación». La masiva respuesta del pueblo de Sevilla quedó reflejada en «las imágenes de calles repletas que se produjeron tanto en el traslado hasta la Catedral como en las 24 horas de procesión extraordinaria que se vivieron en su regreso hasta la basílica». En el último siglo solo se han vivido dos casos similares: con el Gran Poder en el Año de la Fe en noviembre de 2016 (se calcularon hasta 350.000 personas en los dos traslados); y los traslados del cuerpo incorrupto de Santa Ángela a la Catedral con motivo de su canonización en mayo de 2003, sin duda, el acontecimiento religioso más multitudinario al reunir un total de 400.000 personas.

Los expertos destacan además «la universalidad» de la Esperanza Macarena, con representación en medio mundo. «Está en Filipinas, en Perú, México, Miami... De hecho, en Perú se le conoce como la patrona de los toreros». Romanov compara esta internacionalidad con la que tuvo la Virgen de la Antigua, en los siglos XVI y XVII. La leyenda sitúa el descubrimiento de este icono mariano en los primeros años tras la conquista. En principio, se trataba de «un fresco» localizado «en el perímetro» del templo, antes de la construcción de la actual Catedral, como apunta monseñor Giovanni. Dos hechos contribuyeron entonces a potenciar la devoción. De un lado, la estancia de los Reyes Católicos en el Alcázar durante la guerra de Granada «propicia que la Reina Isabel pida el favor de esta Virgen para concebir un varón —el príncipe Juan– tras tener ya dos hijas. En acción de gracias, la monarca pide que siempre haya una lámpara encendida en su altar». De otro lado, Romanov destaca, el hito histórico del descubrimiento de América. «Era una devoción grande de la gente del mar y se lleva en los barcos a América. Hay muchas ciudades de Panamá e islas que se llaman Antigua. Está presente en todas las Catedrales. En Japón, por ejemplo, la llevan los jesuitas, y se le conoce como Nuestra Señora de Sevilla. Se convierte también en la Virgen del Imperio Español». A lo que añade monseñor Giovanni que «es la patrona de Panamá» y que la imagen del lienzo de la Catedral de Sevilla es coronada canónicamente en 1929». Si bien Romanov aclara que un poco antes de este boom devocional, hay que reseñar también el caso de la Virgen de las Fiebres, en la parroquia de la Magdalena. «Es la primera gran devoción popular de Sevilla, que tuvo un papel importante en el siglo XIV, en la época de las fiebres tercianas. Tanto, que la madre de rey Pedro I recurrió a su protección cuando enfermó su hijo. Fue haciendo penitencia, descalza y vestida de negro, del Alcázar a la Magdalena. Cuenta la tradición, que, al sanar su hijo, mandó hacer una estatuilla de plata de Pedro I para que se pusiera a los pies de la imagen». En este sentido, Giovanni Lanzafame cita también a la Virgen del Coral de San Ildefonso, «otra pintura»; o a la de Roca-Amador en San Lorenzo.

De igual manera, otra devoción mariana que ha ido en aumento, «sobre todo, durante el siglo XX», se encuentra anclada al otro lado del río. «La Esperanza ha sido una devoción propia de Triana. Pero cuando el arrabal se despuebla y la gente se va, se extiende por toda la ciudad», indica Jesús Romanov, que subraya que su coronación pontificia en 1984 fue «clave» para constituirse en «gran devoción y referente de la ciudad».

Puntualmente, también hay que recordar el tirón que tuvo la Hiniesta Gloriosa, en el siglo XVI, y especialmente en el XVII, «cuando la ciudad hizo el voto de acción de gracias por la peste de 1649, que hoy en día renuevan las autoridades municipales cada 8 de septiembre». También «el regalo» de Sevilla a la Iglesia con la devoción de la Divina Pastora y la fundación de la primitiva hermandad de Santa Marina en 1703 por fray Isidoro de Sevilla.

El mariólogo Giovanni recuerda que en el siglo XVIII cada barrio y cada puerta de la ciudad tenía su patrona: «La Luz en la Puerta de Carmona, la Hiniesta en la de Córdoba, la Pura y Limpia en el Postigo o la del Rosario de Dos de Mayo en el Arenal». Ya en el siglo XIX cita a la Milagrosa, «que se llegó a barajar un santuario en los Jardines de la Buhaira»; la de Lourdes en Santa Cruz; o la Virgen de Salet, «cuyo lienzo estaba en Santa Catalina». Por su parte, Romanov cita a la Virgen de la Antigua y Siete Dolores y Compasión, una versión dolorosa de la Antigua de la Catedral, cuyo palio era el actual del Valle; o, ya, en el siglo XX, las Mercedes del Tiro de Línea o los Dolores del Cerro del Águila, «más circunscritas a sus barrios pero con un tirón enorme».


Versión impresa y hemeroteca de El Correo
  • 1
Entrevistas - Personajes por Andalucía
Todos los vídeos de Semana Santa 2016