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Polio: una amenaza latente

«Los talibanes llegan a matar para impedir las vacunaciones»

Entrevista a Alfredo Rubio (Rotary Club). Uno de los objetivos de esta entidad es la erradicación de la polio. No se ha conseguido por la oposición de los fanáticos religiosos en el único lugar del mundo donde sigue habiendo nuevos casos: la frontera entre Afganistán y Pakistán

24 oct 2017 / 07:03 h - Actualizado: 24 oct 2017 / 09:52 h.
  • Alfredo Rubio confía en que la erradicación de la polio sea una realidad a medio-corto plazo. / Manuel Gómez
    Alfredo Rubio confía en que la erradicación de la polio sea una realidad a medio-corto plazo. / Manuel Gómez

Pese a lo barato que resulta una vacuna (tres dólares, es decir 2,55 euros al cambio de ayer) contra la polio y el escaso número de países donde sigue presente (en la frontera de Afganistán y Pakistán), entidades como el Rotary Club dedican mucho esfuerzo en extender la vacunación universal, en busca de su erradicación, como ocurrió con la viruela. La organización calcula que necesitará 7.000 millones de dólares (algo menos de 6.000 millones de euros) hasta la completa erradicación de la enfermedad.

Pero necesitan algo más que dinero: el fanatismo religioso se ha fijado en las vacunas como objetivo e impide, por medio de la violencia, la inmunización de los niños. Por eso a día de hoy no se ha erradicado esta enfermedad de la Tierra.

—¿Cuál es el objetivo del programa Polioplus en el que participa el Rotary Club?

—La lucha contra la polio es objetivo de la institución desde 1979, con vacunaciones al principio puntuales para un virus que no tiene cura. A partir de 1988 las vacunaciones se extienden y se empieza a ver posible la erradicación total de la polio, como ya pasó con la viruela. En los 80 se pasa de mil casos al día en el mundo a mil casos al año. Y en 2007 se unen a este propósito la Fundación Bill & Melinda Gates a los miles de rotarios que participan en las vacunaciones. Hay que recordar que en España el último caso es de 1983, pero hace falta vacunar a todos los niños –con el gasto millonario que supone– mientras la enfermedad no se erradique del todo del mundo.

—¿Cómo?

—Después de tanto esfuerzo y dinero estamos en la última fase. Si se erradica el ahorro puede llegar a los 50.000 millones de dólares (42.500 millones de euros), que se pueden emplear en atajar otro problema de salud.

—¿Qué es lo que queda por erradicar?

—En lo que llevamos de año se han declarado 11 casos en el mundo, en el entorno de Afganistán. Pero no se puede dejar de vacunar a los niños aquí porque puede llegar un niño refugiado de allí con el virus de la polio.

—¿Por qué pervive ese foco?

—Es un país en guerra y la vacunación no es la prioridad, pese a la voluntad del Gobierno. Pero también está el fanatismo religioso. Recientemente han matado a dos chicas que estaban vacunando, porque sostienen que las vacunas esconden una campaña de la CIA para esterilizar a los niños y acabar con el Islam. Más frecuentes que los asesinatos son la destrucción de infraestructuras para mantener las vacunas en buen estado.

—Jugarse la vida por vacunar a los demás...

—Un atentado el año pasado no causó víctimas. Se viven situaciones muy peligrosas y cuando visitamos la zona siempre vamos con personal de allí.

—¿El Gobierno afgano entiende su labor?

—Sí dan apoyo, pero es que la situación no es solo la de un país sin recursos. Hay una guerra y los casos se concentran en la conflictiva región que limita con Pakistán. [Justo al otro lado de la frontera se diagnosticaron casos en 2016].

—¿Qué efectos tiene la polio?

—En España el 10 por ciento de los niños enfermos morían. Uno de los rotarios más veteranos de Jerez de la Frontera (Cádiz) me recordó hace poco cómo lucharon para erradicar una bolsa en Sanlúcar de Barrameda. La polio provoca una parálisis muscular que también puede ser respiratoria, que es la que pone en peligro la vida. Instrumentos como el pulmón de acero se inventaron como terapia para la polio. Un 10 por ciento de mortalidad es una mortalidad alta, por lo que cuando llegaban las vacunas a otros países se vivía como una fiesta nacional.

—¿Y no tiene cura?

—Solo paliativos. La provoca un virus y por lo tanto no hay un antibiótico que funcione.

—¿Ni se investiga una cura?

—¿Cuántos años ha tardado la medicina en investigar y tener tratamientos sencillos para mantener a raya al sida mediante retrovirales? Igualmente, juega en contra que cada día hay menos enfermos, y pasa como con las llamadas enfermedades raras. A ningún laboratorio le conviene invertir en terapias.


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