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Perros peligrosos

Perros peligrosos, potencialmente adorables

En lo que va de año se han detectado 285 infracciones en Sevilla por parte de perros de razas presuntamente peligrosas. Veterinarios y expertos defienden que, casi siempre, cuando se produce un ataque el perro había sido entrenado para ello

13 sep 2017 / 21:59 h - Actualizado: 13 sep 2017 / 22:04 h.
  • El rottweiler es uno de los perros potencialmente peligrosos (ppp) que, en mayor número, existe registrado en Sevilla y su provincia. / El Correo
    El rottweiler es uno de los perros potencialmente peligrosos (ppp) que, en mayor número, existe registrado en Sevilla y su provincia. / El Correo
  • Perros peligrosos, potencialmente adorables
  • Thor, mestizo de pit bull y boxer, fue abandonado junto a su hermano, está criado entre niños y se comporta como un cachorro más. / El Correo
    Thor, mestizo de pit bull y boxer, fue abandonado junto a su hermano, está criado entre niños y se comporta como un cachorro más. / El Correo
  • Dos perros doberman juegan en el césped. / El Correo
    Dos perros doberman juegan en el césped. / El Correo

Hay una información incontestable. «Desde siempre, los perros que más han mordido a los veterinarios son los pequeños». Así lo defiende Pedro Menchen, veterinario de la Fundación Benjamín Mehnert. Y, sin embargo, no está precisamente el chihuahua entre las nueve razas que la Junta de Andalucía tiene catalogadas como ppp (perros potencialmente peligrosos). «Realmente, no hay perros peligrosos, lo que sí hay son dueños peligrosos», opina el etólogo (especialista en comportamiento animal) Javier Jacinto. De hecho, en lo que va de año, la Consejería de Justicia e Interior ha detectado 285 infracciones por incumplimiento de la normativa vigente sobre animales de compañía en Sevilla; además de abrir 110 expedientes sancionadores a propietarios de perros ppp. En ninguna de estas intervenciones medió ninguna agresión del animal.

«Se podría decir que estos perros pagan el mal hacer de sus dueños», dice Jacinto. «La edad y el sexo del mismo condicionan enormemente el carácter violento del animal, siendo los varones de menos de 25 años los poseedores de perros más agresivos», indica. También son estos los que más se interesan por tener un perro de estas razas. «No es que hagan falta unas condiciones especiales para adoptarlos, simplemente hay que tener en cuenta el perro que se está acogiendo, un perro que si se entrena para hacer el mal, debido a su fuerte musculatura, hará el mal», comenta el veterinario Pedro Menchen. «Lo que ocurre es que no todo el mundo es igual de responsable, y estos perros son las víctimas. Un bodeguero puede tener una actitud más agresiva y de cazador que un pit bull. Sin embargo el segundo tendrá que ir siempre atado y con bozal por ser de esa raza. Es tan absurdo como pensar que las personas grandes pegan por ser grandes y las chicas no lo hacen», reflexiona.

En Sevilla, como en todas las ciudades, existe un registro específico de perros ppp. Tener uno de estos animales conlleva suscribir un seguro de responsabilidad civil y sendos certificados de estar libres de antecedentes penales y de estar capacitados física y psicológicamente. El coste anual solo en trámites burocráticos oscila entre los 50 y los 100 euros. En la Fundación Mehnert no entregan a ninguno si no se presentan los requisitos escrupulosamente. Además, se estudia al adoptante con un detenimiento todavía mayor del habitual. «Hay mucha gente que por dejadez simplemente o porque luego no puede hacer frente al coste de su mantenimiento los abandona», explica Menchen, quien recalca que cuando un perro de estas características «es criado en una familia no desarrolla ningún tipo de agresividad».

Luego están las leyendas urbanas y los casos excepcionales, «en los que a menudo se cuenta cómo el perro atacó a la persona pero no las razones que llevaron a que atacara». Cuando alguien utiliza un perro para «defensa y ataque» o para guardar una finca –y ese es el caso de una gran mayoría de perros ppp–, se le está inculcando al animal que, con la excusa de defenderse, la violencia es el comportamiento normal para tratar a los demás. Según un reciente estudio publicado en la Applied Animal Behaviour Science, «la conducta agresiva del perro se debe en mayor medida a la conducta agresiva del dueño». Además, «los perros [independientemente de su raza] entrenados con castigo y refuerzo negativo tienen el doble de probabilidades de gruñir o morder a los extraños y tres veces más probabilidades de ser hostiles hacia los miembros de la familia».

Por miedo irreal o por una imposibilidad real de su mantenimiento, la situación para estos animales es notablemente problemática. Es cierto que no encabezan la lista del maltrato en España a los cánidos –en la que siguen ostentando el triste podio galgos, podencos y mestizos–; pero en los refugios comienzan a proliferar perros de razas ppp, aumentando así los problemas en unas organizaciones que, a menudo, cuentan con mucha voluntad pero pocos recursos. Ana, voluntaria de la ONG Arca de Noé, detalla dónde reside el conflicto. «Cuando llegan estos perros en la mayoría de las ocasiones no sabemos cuáles son sus antecedentes, de dónde vienen, cómo han sido tratados, y deben de permanecer mucho tiempo aislados del resto hasta que no vayamos observando su comportamiento. Su adopción tampoco es fácil, y hemos de asegurarnos extremadamente bien de con quién se va. Por si fuera poco, no es sencillo darlos a conocer en las redes sociales, porque hay quien puede venir a robarlos con el objetivo de destinarlos a peleas de perros», detalla. Pero sí, sí hay pit bulls y rottweilers huérfanos. Mucho menos habitual es en España ver a perros de razas como el akita inu, el fila brasileiro o el dogo argentino, ejemplares que, en el mercado de los criadores, pueden llegar a costar entre 350 y 1.200 euros. «Esto no es un catálogo, los refugios y las protectoras están hasta arriba de perros esperando una segunda oportunidad. Además, cuando se adopta se tiene un periodo de adaptación mutua. No hay perro grande o chico mejor que otro, el mejor es aquel capaz de adaptarse a tu vida y tú a su personalidad», afirma uno de los veterinarios de la Fundación Benjamín Mehnert.

«La agresividad puede darse en cualquier raza. Y si la hay, esta es reconducible por medio de la educación canina. Otro asunto bien distinto es que estemos predispuestos a un perro agresivo. En los casos en los que ha mediado un ataque, el perfil medio del propietario era el de un hombre joven y con rasgos antisociales que sentía predilección por perros potencialmente peligrosos», abunda el adiestrador Jaime Gómez. Además, y según la especialista Laura Oliván, «la diferencia entre defensa y ataque es muy sutil, sobre todo para un perro. Si se siente atacado porque le han enseñado a desconfiar de los extraños, es fácil que pase de ladrar como un loco cuando tocan al timbre a morder al que se atreva a entrar».

En la provincia de Sevilla se han contabilizado cerca de 10.000 perros potencialmente peligrosos, una cifra que asegura el Registro Central de Animales de Compañía de Andalucía, que también ha contado un total de 513.622 inscripciones de mascotas. En Holanda, para adoptar un perro ppp hay que pasar un curso de formación y, en Luxemburgo existe el debate público de una futura prohibición de cría de estos perros. «Por más que tengan unas mandíbulas muy fuertes lo más que recibiremos de un doberman es un lametazo igual que el que pueda darnos un dálmata, un yorkshire o cualquier encantador mestizo», concluye el etólogo Javier Jacinto.


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