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Un legado de luces y sombras

Exposición Universal de 1992. Casi un cuarto de siglo después de la gran muestra, buena parte de las infraestructuras están plenamente operativas mientras que otras están completamente abandonadas

11 oct 2016 / 22:00 h - Actualizado: 13 oct 2016 / 08:34 h.
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Una de las mayores celebraciones del descubrimiento de América y el día de la Hispanidad se hizo en Sevilla en 1992. La Exposición Universal de aquel año supuso un gran hito para la ciudad de Sevilla y no sólo por lo que se hizo en la isla de la Cartuja sino por todo el cambio que sufrió, para bien, buena parte de la ciudad. En los años previos a la magna muestra era muy habitual que en tono jocoso se dijera que las grandes infraestructuras que necesitaba la ciudad se harían «para el 92».

24 años después de la inauguración de la exposición universal, buena parte de las infraestructuras que hicieron posible la muestra están plenamente operativas, con las lógicas modificaciones que se han tenido que hacer con el paso del tiempo. Por contra, también hay claros y sangrantes ejemplos de instalaciones que se cerraron cuando terminó la exposición y lo único que han hecho es deteriorarse hasta quedar completamente inservibles. Ponerlas ahora en valor costará una importante cantidad de dinero que se podía haber ahorrado haciendo una buena conservación de las mismas.

Desde la Asociación Legado Expo explican que aunque hay infraestructuras que se encuentran en muy mal estado, por el abandono que han sufrido fundamentalmente, «la Expo 92 dejó muchas cosas positivas que también es importante recalcar», precisa Ángel Aramburu, presidente de la Asociación Legado Expo.

PCT Cartuja

Es la «joya de la corona» y lo que realmente sostiene con vida el recinto de la exposición. El parque tecnológico alberga actualmente un total de 423 empresas y entidades que tienen la innovación como denominador común. Según explica el propio parque en su página web, «la apuesta por un nuevo modelo productivo basado en la I+D+i da como resultado una actividad económica conjunta de alrededor de 1.900 millones de euros».

Las actividades del parque están divididas en cuatro grandes áreas: científico-empresarial, universitaria, cultura y deportivas y ocio. Desde Legado Expo valoran de forma positiva estos cuatro grandes bloques y destacan que muchos de ellos están en un excelente estado de conservación, como es el caso del antiguo Monasterio de Santa María de las Cuevas y la vieja fábrica de loza. «Ahí están el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo y el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, dos de las grandes instituciones que hay actualmente en la Isla de la Cartuja y que, además, conservan en perfecto estado las históricas instalaciones».

Aunque es un valor más intangible que un pabellón que pueda seguir en pie, desde Legado Expo sí valoran de forma positiva las comunicaciones para que todos los trabajadores y estudiantes puedan llegar a diario a la isla, aunque lamenta la «falta de educación» generalizada que hay entre los conductores. «A diario se ven coches en doble fila, subidos en la aceras y demás que se podrían evitar aparcando en las bolsas de aparcamiento y caminando un poco. Pero aquí en Sevilla todo el mundo quiere llegar con su coche hasta la misma puerta».

Este grupo de expertos en todo lo relacionado con la Exposición Universal de 1992 también pone especial énfasis al recordar el Auditorio, obra de Eleuterio Población, que sigue en funcionamiento y que en su día tenía el mayor escenario del mundo al aire libre. El pabellón de la Navegación, con su museo y los salones en los que se organizan eventos de todo tipo también da valor a la zona sur de la isla, que ha ganado peso y presencia con la Torre Sevilla, que poco a poco va ganado en ocupación. De la misma manera, el pabellón de Italia –un gran centro de empresas–, o la incubadora de jóvenes talentos que lidera Movistar en el Pabellón de Francia. Tampoco se puede olvidar el gran activo que es el parque temático Isla Mágica, uno e los grandes puntos turísticos de la ciudad y que gira en torno al antiguo lago de la Exposición Universal.

Abandono

Los 24 años que han pasado desde la muestra que cambió Sevilla también dejan en evidencia cómo la dejadez de las diferentes administraciones han dejado prácticamente inservibles algunas instalaciones que en su día fueron punteras. Aramburu destaca la que en su día fue conocida como Torre Banesto, una infraestructura de 92 metros de altura cuyo mirador giraba sobre el eje vertical según iba ganando en altura. Desde arriba del todo se lograba una gran imagen aérea de Sevilla de la que disfrutaban a diario más de 2.000 personas durante los meses de la exposición.

La torre está en su misma ubicación, en los jardines del Guadalquivir, completamente abandonado. Echando un simple vistazo da la impresión de que resultaría prácticamente imposible cualquier intento empresarial por volver a ponerla en funcionamiento. Para Legado Expo también es motivo de alarma el estado en el que se encuentra el antiguo canal –lleno de maleza–, el pabellón de la Naturaleza o dos de las estaciones que quedan del viejo telecabina.


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