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Una inseguridad sin techo

El Pumarejo. El cierre de los comercios en vacaciones empeora la situación de la zona, cuyos vecinos denuncian que las personas sin hogar acuden a dormir y a hacer sus necesidades

07 ago 2017 / 21:31 h - Actualizado: 07 ago 2017 / 23:16 h.
  • La plaza de El Pumarejo mantiene a los sin techo bajo la sombra en los meses calurosos del verano. / Jesús Barrera
    La plaza de El Pumarejo mantiene a los sin techo bajo la sombra en los meses calurosos del verano. / Jesús Barrera
  • Uno de los carteles de la Casa Palacio de El Pumarejo. / Jesús Barrera
    Uno de los carteles de la Casa Palacio de El Pumarejo. / Jesús Barrera

Dicen los vecinos de la Macarena que en la plaza de El Pumarejo con la llegada de agosto «se multiplican los problemas». Algo en lo que se apoyan por el cierre de los comercios en la época estival. «Es quizás, el peor mes para visitar la zona», argumentan a este periódico.

Este problema que arrastra la zona norte del Casco Antiguo desde hace años sigue sin solucionarse y según Ángel Hueso, presidente de la Asociación de Vecinos y Comerciantes Pumarejo-San Luis, todo se debe a la «falta de cooperación entre la Policía Nacional y Local y lo poco que se mueven por la zona los miembros de asuntos sociales del Ayuntamiento de Sevilla».

La preocupación de los vecinos, que «día sí y día también» tienen que lidiar con peleas en las que hay botellazos, navajazos y amenazas de muerte –pueden visualizar un vídeo que lo demuestra en nuestra web–, es que vuelva a ocurrir otra tragedia como ya pasó en 2008 con la muerte de un vecino al meterse en una reyerta. Pero no sólo eso, los residentes también denuncian la falta de seguridad por la zona y la dejadez política para abordar, desde un punto social, los problemas de estas personas que viven en la calle.

«En Sevilla hay un centro de transeúntes y un albergue y no cubre ni por asomo las necesidades que tiene Sevilla con las personas sin hogar», manifiesta Hueso. Calcula el presidente de la Asociación de Vecinos y Comerciantes que aproximadamente la capital hispalense cuenta con más de 500 sin techo y que «faltan dotaciones a nivel social» para ayudar a estas personas. Por este motivo, argumenta que si no se hace nada para ayudarles «no podemos quejarnos si después pasa algo en la zona».

Sobre los pasos que se están tomando, Hueso explica a este periódico que el centro de salud San Luis, en la calle Inocente, proporciona dosis para las personas enfermas y que ahora se están tomando medidas para evitar un tráfico ilegal de las sustancias que les dan por recomendación médica y además para cortar el flujo de personas sin hogar a un centro médico al que acuden las familias. «Las dosis las tienen que recoger las familias y ya no se dan diarias se dan semanales. Es un paso importante», afirma Hueso. El plan de este paso tomado por el centro médico sirve para evitar que entre estas personas se produzcan ventas de pastillas que acarrean problemas entre ellos y un hecho delictivo, el más complejo de la zona, que se está intentando subsanar.

VÍDEOS DE PELEAS DIARIAS

En uno de los vídeos que ha podido recabar este periódico dos gorrillas, habituales en la zona, comienzan a pelearse a botellazo limpio sin importarles los vecinos y turistas que están sentados en los veladores de los bares. Pues lo impactante de las imágenes es que ni la brutalidad de la pelea hace que los vecinos que están sentados en los veladores de los bares próximos se inmuten. Esto es debido a que «día tras día» se suceden, «es algo habitual». Los autores de la pelea no tienen ningún reparo en propinarse botellazos, insultos y amenazas de muerte ante la atenta miradas de los ciudadanos, turistas y los más pequeños.

Denuncian los vecinos que estas imágenes son «muy habituales en la zona» y que «así llevan años aguantando porque nadie hace nada». «Es un sinvivir», declaran los inquilinos, que dicen que «hasta que no vuelva a morir alguien aquí, el Ayuntamiento de Sevilla no tomará de nuevo medidas».

Los vecinos, en la denuncia que han hecho llegar a El Correo de Andalucía, achacan este incremento al cese del dispositivo de seguridad que puso en marcha Alfredo Sánchez Monteseirín (PSOE) y que mantuvo Juan Ignacio Zoido (PP) durante su etapa. El Ayuntamiento de Sevilla, en manos del socialista Juan Espadas, manifiesta que «en materia de seguridad y asuntos sociales se mantienen desde hace años las mismas actuaciones coordinadas».

El dispositivo de seguridad que pregonan los vecinos consistía en la presencia diaria de un grupo de policías que relajaban el ambiente entre los sin techo, «fueron años de una calma tensa. Por lo menos los vecinos estábamos seguros». Este trabajo que solicitan los inquilinos de El Pumarejo es un trabajo coordinado entre Policía Nacional y Local. Por este motivo, exigen al actual ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, y al alcalde de la ciudad, Juan Espadas, que «tomen las medidas necesarias para que vuelva la seguridad a El Pumarejo»

Los vecinos han pasado la pelota al tejado de las instituciones a las que gritan «que no pongan excusas si se repite otra desgracia», porque saben que si no se toman medidas pronto ocurrirá otra altercado que termine con un fallecido. Todo es cuestión de tiempo.

LOS SIN TECHO HABLAN

Su nombre es Pedro y lleva años viviendo en las calles de Sevilla donde se busca la vida al igual que sus compañeros sin hogar. A él se le puede encontrar en la calle San Eloy número 27, junto a su compañera de viaje, Bandolera –una perrita de tan solo unos meses–, repite en más de una ocasión durante la charla con este periódico. Reconoce el trapicheo que hay en la plaza de El Pumarejo, pero explica que es porque tienen que comer.

Sobre las peleas, un día sí y el otro también, y afirman que son los que vienen de fuera los que solo buscan robar y engañar, ahí radica el problema. «Aquí venimos a comer y a echar el ratito», confiesa este sin techo que no comprende las quejas de los vecinos. Del mismo modo se sincera y dice que «es normal que si uno tiene pastillas las venda para comer».

Litrona en mano, Pedro acerca a sus conocidos en la plaza y les emplaza a explicar su situación ante la prensa. «Venimos a la casa de las monjitas para comer y nos quedamos aquí a la sombra a esperar», dice Elena, una chica que critica que algunos vecinos graben desde sus ventanas su día a día sin su consentimiento.

«Aquí droga dura no hay», narra Pedro en medio de sus compañeros, «solo las pastillas que nos recetan y nuestros pitillitos». Todos manifiestan que de los robos son culpables los que llegan de fuera, «gente del Vacie». No entienden las quejas de los vecinos y critican que «lo que quieren es echarlos y que la zona se revalorice para después vender».

A LA ESPERA DE LA CASA PALACIO

En junio de 2015 parecía que se abría una oportunidad para que en este mandato se iniciara por fin la rehabilitación de este monumento habitado y emblemático, pero hasta ahora no se ha producido ningún cambio. La Casa Palacio del Pumarejo es un señero edificio del siglo XVIII, de titularidad municipal desde hace más de siete años, que está declarado Bien de Interés Cultural, con la categoría de Monumento, dados sus altos valores patrimoniales, con especial atención a los etnológicos, o de uso. En 2010 el Ayuntamiento declaró su rehabilitación como «urgente», pero su inacción está provocando la evidente degradación física del inmueble. Lo denunció el pasado julio Participa, la rehabilitación integral del Pumarejo fue uno de los puntos del acuerdo de investidura que firmaron con el PSOE para permitir que Espadas se convirtiera en alcalde, pero pasado el tiempo «ni siquiera se ha presentado el estudio al vecindario para determinar el estado de las estructuras». Participa recuerda que en 2016 se destinó una partida presupuestaria para estos trabajos, y que «en 2017 hay previstos 250.000 euros para actuaciones de urgencia cuyo destino es incierto por los retrasos acumulados». Por su parte, el Ayuntamiento explica que «el proyecto se está consensuado con entidades y vecinos tanto en sus fases cómo en sus plazos».

ARRASTRANDO EL PROBLEMA

Es importante recordar que El Correo de Andalucía, después de una denuncia que llegó a este periódico, comprobó el 19 de julio de 2016 los problemas de El Pumarejo. Después de visitar la zona, aclaramos la situación con los vecinos y asociaciones. Un año después se ha comprobado de nuevo que todo sigue igual o peor. Siguen las drogas, las peleas y la suciedad por la zona, algo que no se ha solucionado 13 meses después. Cierto es que el problema de El Pumarejo viene de lejos y que las instituciones siempre manifiestan sus ganas de actuar en la zona, pero como dicen los vecinos: «Todo es postureo frente a las elecciones o los periodistas». Nadie sabe cuál será la solución aunque hay que explicar que Juan Espadas ha firmado una RPT (Relación de Puestos de Trabajo) para la Policía Local y pretende reforzar la Policía de Barrio. Con estos nuevos agentes se pretende dar un servicio más cercano a los vecinos y quién sabe, podría ser la solución al problema que arrastra El Pumarejo desde hace años. Ni Monteseirín, ni Zoido y por ahora Espadas –en dos años de legislatura– han dado con la tecla definitiva que elimine una situación insostenible para el barrio. Un barrio histórico que pide ayuda para cambiar de aires.


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