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A los carteles les queda una semana

La gestación de la Feria de Abril entra en su recta final con escasas filtraciones de su nómina. La indeseada ausencia de El Juli del ciclo fallero no ha tenido, finalmente, efectos colaterales en su contratación sevillana. El esqueleto de la feria, eso parece, ya es un hecho

06 feb 2018 / 10:23 h - Actualizado: 06 feb 2018 / 10:26 h.
  • A los carteles les queda una semana

El ciclo avanza con sigilo y con algún tropezón

No sabemos si ha habido movimiento en la trastienda de la plaza de Sevilla aunque el toreo, para qué vamos a negarlo, permanece pendiente de las causas y consecuencias del nuevo tándem empresarial formado por Simón Casas y Ramón Valencia. La cocción del ciclo abrileño avanza con sigilo sin que trascienda o se filtre el habitual goteo de carteles que suele ser norma en estas fechas. Se conoce quién toreará en Resurrección; que Manzanares está puesto, poco más... En cualquier caso, parece que no ha existido el parón que se presentía en algunos cenáculos. Los carteles abrileños estarán listos, día arriba o abajo, en una semana y los avances de los mismos -que cuentan con acreditados especialistas- están también al caer. El mismo Ramón Valencia, hablando poco y diciendo mucho, hacía un llamamiento a la calma en los corrillos que siguieron a la presentación del cuadro de Claude Viallat que anunciará la temporada 2018 en la plaza de la Maestranza. El gerente de Pagés quitaba importancia a los rumores que apuntaban a un hipotético retroceso en la contratación de El Juli, que ya se había dado por hecha días atrás después de barajarse con fuerza su pretensión de entrar en Resurrección y asumir el reto de estoquear los toros de Victorino Martín. Ya sabemos que no será así pero los problemas de esta orilla del Guadalquivir, si alguna vez los hubo, no han sido los mismos que habría encontrado en la ribera del Turia. El Juli no podrá celebrar su vigésimo aniversario de alternativa en Valencia. El joven maestro ha salido escocido -y ausente- en las negociaciones de la feria de Fallas. Pidió la de Garcigrande y le contestaron que ya se había comprometido con Ponce. Raro, raro, raro... ¿No podía coincidir en el mismo cartel? ¿O no se quiso atender la exigencia de su caché? Ése es el lío...

Política de frentes y algún reto nuevo

La inexplicable exclusión del precoz maestro de Velilla en el endeble ciclo valenciano deja de reforzar una idea ya apuntada: la fusión de los activos taurinos de Casas y Valencia -súmenle un tercer actor que no gusta de los papeles- pasa por calibrar las pretensiones dinerarias de los divinos. Ya veremos por dónde se rompe la cuerda... El caso es que El Juli, finalmente, sí estoqueará los victorinos. Pero será en Olivenza. El diestro madrileño echará la carne en el asador haciendo doblete en la bombonera extremeña. Acepta el guante, además, de uno de los valores más sólidos de la nueva hornada -hablamos de su mano a mano con Ginés Marín- y poniendo de manifiesto su entendimiento con la FIT, grupo antagonista del eje Sevilla-Madrid. La cosa va de bloques pero el lance presta otros argumentos: dicen que la presencia de las figuras en el largo serial isidril será testimonial y servida a cuentagotas. Ojo: un mes de toros podría ser insostenible -y seguramente muy rentable- sin nombres de auténtico fuste. Cuidado.

Otros temas para rematar la semana taurina

La feria de Fallas es lo que es; y pinchada en un palo. El tiempo dará o quitará razones pero estos tiempos de tribulaciones sólo se combaten con la excelencia. Toreros y empresarios están condenados a entenderse aunque el empeño, tantas veces, se antoja un imposible. En cualquier caso, ya se sabe que en el toro no hay enemistad que cien años dure. Ahí tienen a Finito de Córdoba, que ha puesto sus asuntos profesionales en manos del mismo personaje, Antonio Sanz, al que puso verde en un acto público celebrado hace poco más de un año. “No tiene palabra como hombre ni como empresario”, dijo del mozo, que comanda la empresa Campo Bravo. Pues ahora es su apoderado y nadie ha dicho ni mu, algo muy propio en la querida ciudad de los discretos. Nos vamos, lamentando el fallecimiento del ganadero Domingo Hernández. Fue el forjador de un toro con personalidad propia que ha marcado muchos caminos.


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