miércoles, 27 septiembre 2017
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Algunas teclas se quedaron sin tocar

Los novilleros debutantes no llegaron a aprovechar las posibilidades que brindó el desigual pero interesante encierro de Guadaíra. Hubo un lote –segundo y quinto– para salir lanzado de Sevilla

14 may 2017 / 23:37 h - Actualizado: 15 may 2017 / 22:16 h.
  • El novillero mexicano Leo Valádez logró dar dos vueltas al ruedo aunque sorteó el mejor lote de novillos de la familia Cañaveral. / Reportaje gráfico: Toromedia
    El novillero mexicano Leo Valádez logró dar dos vueltas al ruedo aunque sorteó el mejor lote de novillos de la familia Cañaveral. / Reportaje gráfico: Toromedia
  • El madrileño Toñete destacó por su sentido del temple.
    El madrileño Toñete destacó por su sentido del temple.

La plaza de la Maestranza retoma su placidez después de los fastos abrileños. La suma de cabales –en número menguante– y turistas de aluvión da carácter propio a estos festejos que deben servir de escaparate a los futuros matadores. El cartel de ayer tenía acento internacional: la suma de Venezuela, México y España certificaba la internacionalidad del toreo en un festejo de debutantes. Colombo, Valádez y Toñete hicieron el paseo desmonterados sin despojarse de esa parsimonia que ha convertido las citas maestrantes en un tostón tan interminable como premeditado. En los corrales había encerrada una novillada de la que se esperaba mucho. Y aunque los seis utreros de la familia Cañaveral no alcanzaron las mejores cotas de su excelente hoja de servicios en la plaza de la Maestranza hay que anotar el juego sobresaliente de un lote –segundo y quinto– para salir lanzado de Sevilla junto al interesante juego del manso que hizo cuarto y la bondad, de más a menos, del sexto.

El caso es que los tres chavales –que ya no lo son tanto– tuvieron algún enemigo para reivindicarse aunque el mejor agraciado en el sorteo fue el manito que apodera, tachán, tachán, la famosa Fusión Internacional por la Tauromaquia del licenciado Bailleres. Conviene ir por partes: el segundo se rebosó con importancia en la muleta, galopó con alegría y mostró una codicia –trufada de cierto aire manso– que debió poner a revientacalderas el tal Valádez. Toreó con corrección y hasta buen trazo pero estuvo lejos, muy lejos, de cortar las dos orejas que el ejemplar de Guadaíra llevaba colgando. Le pidieron una sin excesivo entusiasmo y el chaval se marcó una vuelta al ruedo que no había solicitado nadie. La que cerró su actuación tuvo más consistencia aunque el novillero mexicano, que cobró una fuerte voltereta, tampoco llegó a apurar la enclasada embestida de ese quinto que solo hizo cosas buenas desde que salió por la puerta de chiqueros. Los muletazos volvieron a salir bien dibujados pero cuando se desplaza tanto a los novillos y se torea tan despegado la cosa no termina de romper.

Tampoco redondeó su actuación el venezolano Jesús Enrique Colombo. Es verdad que no tuvo opciones con el primero, que se orientó al primer muletazo y acabó desarrollando mucho peligro. Pero el chico, pese a su innegable entrega, no terminó de entenderse por completo con la importante embestida del cuarto, un novillo manso que rompió con cierta importancia en la muleta. Hubo fases felices pero –también– un afán encimista que acabó diluyendo el hilo de su actuación. Se pasó de rosca en el metraje pero, eso sí, mató con efectividad.

El madrileño Toñete era la tercera pata del banco. Su fuerte no es el capote pero maneja la muleta con un infrecuente sentido del temple que le sirvió para estar muy por encima del bruto y descompuesto tercero. Con el sexto, que sirvió en el último tercio, hilvanó un trasteo de hilo discontinuo que remató fatal con los aceros.

FICHA TÉCNICA

Plaza de la Real Maestranza. Ganado: Se lidiaron seis utreros de Guadaíra, correctamente presentados. Se orientó en la muleta el primero; resultó bravo y repetidor el importante segundo; bruto y descompuesto el tercero; manso pero potable el cuarto; noble y de excelente tranco el quinto; también sirvió el sexto.
Actuantes: Jesús Enrique Colombo, de púrpura y oro, silencio y ovación Leo Valádez, de grana y oro, vuelta por su cuenta tras leve petición y aviso y vuelta al ruedo tras petición. Toñete, de noche y oro, ovación y silencio tras dos avisos.
Incidencias: La plaza registró un tercio de entrada en tarde espléndida. Los tres novilleros se presentaban esta tarde en la plaza de la Real Maestranza. Saludó el banderillero Pepín Monje


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