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Curro Cúchares: dos siglos después

La plaza de la Real Maestranza acogió ayer un acto conmemorativo del bicentenario del diestro de San Bernardo en el que se dio un repaso a su trascendencia taurina, cofradiera y humana

21 jun 2018 / 19:52 h - Actualizado: 21 jun 2018 / 20:16 h.
  • El Salón de los Carteles del coso del Baratillo fue el escenario de la conmemoración del bicentenario del nacimiento del torero decimonónico. / Manuel Gómez
    El Salón de los Carteles del coso del Baratillo fue el escenario de la conmemoración del bicentenario del nacimiento del torero decimonónico. / Manuel Gómez
  • Cúchares, en una conocida imagen del fotógrafo decimonónico Laurent.
    Cúchares, en una conocida imagen del fotógrafo decimonónico Laurent.

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sevilla{La efemérides ya se había cumplido. Fue el pasado 20 de mayo y este periódico dedicó en esa fecha un amplio espacio para retratar la trascendencia taurina y personal de aquel torero nacido en Madrid y recriado en las corraletas del matadero de San Bernardo que acabó prestando su propio nombre al arte de torear. Pero ese bicentenario no podía pasar sin un refrendo oficial. Así lo supo ver Portal Taurino –o Santiago Sánchez Tráver–que, con el espaldarazo de la propia Maestranza, organizó ayer en el Real Coso un acto conmemorativo que constituyó un preciso y riguroso repaso de todas las aristas de la personalidad de Francisco Arjona Guillén, el gran Curro Cúchares. La fecha no era casual. Ayer se cumplían 150 años justos de la última actuación del diestro de San Bernardo en la plaza de la Maestranza. No le quedaba demasiado tiempo de vida...

Fue Sánchez Tráver el encargado de situar las coordenadas taurinas en las que se movió el diestro decimonónico trazando su genealogía familiar –hijo del banderillero Costuras, sobrino de Curro Guillén, suegro de El Tato– antes de recordar su formación en la efímera escuela taurina instituida por Fernando VII en el matadero sevillano bajo la batuta del gran Pedro Romero. El profesor y periodista sevillano afirmó que «la importancia de Cúchares en el toreo moderno es fundamental pues, realmente, es el primer torero que monta la muleta sobre la espada y se dedica a pasar los toros a uno y otro lado para mayor diversión y deleite de los públicos».

El profesor e historiador Álvaro Pastor Torres ubicó la figura del torero en el tiempo y el espacio que le tocó vivir. Pastor hizo un recorrido erudito entre los años 1830 y 1868, marcados por acontecimientos como la riada del Guadaíra, la construcción del Puente de Triana, la creación de la Feria de Abril o el establecimiento de la llamada corte chica de los Montpensier hasta llegar a la mal llamada Gloriosa, aquella revolución de 1868 con afición a la piqueta que coincidió con el último viaje de Cúchares que, en plena decadencia, aceptó un contrato para torear en Cuba. No llegó a hacer el paseíllo. La enfermedad del vómito negro acabó con su vida el 4 de diciembre en La Habana.

José María Lobo, ex hermano mayor de la cofradía de San Bernardo abordó la acción del torero en la corporación penitencial del Miércoles Santo. Cúchares, que está enterrado a los pies del Cristo de la Salud, fue uno de los responsables de la revitalización de la cofradía a mediados del siglo XIX y murió siendo hermano mayor. Pero el definitivo retrato humano lo completó el testimonio del banderillero sevillano José Jesús Sánchez Hipólito, descendiente directo del propio Cúchares. Su más remoto tatarabuelo fue el infortunado Antonio Sánchez El Tato, que casó con la hija del maestro decimonónico. Por cierto, los toreros no le fallaron a su antecesor, con Curro Romero a la cabeza, seguido de Espartaco, los hermanos José Antonio y Tomás Campuzano, Pepe Luis Vázquez, Dávila Miura, Alfonso Ordóñez, Luis Arenas... ~


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